Nacional

Hambre y sed en Minas y Waspam

* Autoridades han tenido que devolver a refugiados por no tener capacidad para mantenerlos

LAS MINAS, RAAN
Desesperación, miradas al vacío, rostros compungidos y lágrimas rodando por las mejillas de cientos de indígenas y mestizos no parecen cambiar en Rosita y Bonanza, sobre todo, entre quienes han sido afectados por el paso del huracán Félix y por quienes hasta el sábado no habían podido conseguir algún sustento para alimentar a sus menores y recién nacidos.
El hambre está tocando puertas, y la sed comienza a hacer efecto en al menos cien comunidades de los dos municipios mineros de la Región Autónoma del Atlántico Norte, cuyos bosques y cultivos fueron arrasados el martes último.
Algo parece estar pasando entre las autoridades locales, el Sinapred y el gobierno nacional, porque la asistencia o ayuda aún no llega a las familias afectadas.
Se rumora que no se cree de las condiciones devastadas en 86 comunidades de Rosita y 31 de Bonanza, donde más de 30 mil personas perdieron los cultivos, la mitad se encuentra sin techo y más de un mil familias encontraron destruidas sus viviendas.
Entre Rosita, Bonanza, Waspam y Puerto Cabezas, el bosque ahora parece ser una larga y ancha alfombra verde, que sepultó miles de manzanas de cultivos, ganado, porcinos y toda la economía de patio.

Episodio “apocalíptico”
Es poco el recurso forestal que quedó en pie, los caudalosos ríos están atestados de palos y suciedad, y la fauna comparte la poca montaña que ha quedado.
“… es triste, pareciera que hemos vivido un episodio apocalíptico”, enfatizó el alcalde de Bonanza, Máximo Sevilla Suárez, quien recobró las esperanzas para asistir a las familias afectadas, luego que un helicóptero del Ejército de Nicaragua llegó a dejar unas dos toneladas de víveres para las 16 comunidades mayangnas sauni as.
Sevilla dijo que el Concejo destinó 400 mil córdobas para la emergencia en Bonanza. Aseguró que están gestionando recursos con la empresa privada, comunidad internacional y bonanceños que viven en el exterior, para ayudar a 7 mil 500 personas registradas como afectadas.
En Rosita, el Comité de Emergencia se encuentra preocupado porque no tienen alimentos para asistir a cerca de 30 mil personas afectadas. El edificio del Inatec, donde se encuentran, se mantiene atiborrado de gente en busca de ayuda y para que los equipos de evaluación lleguen a sus comunidades a verificar el desastre.
El gobierno local dispuso casi medio millón de córdobas para socorrer a las familias afectadas, no obstante, el edil José Iglesias Ramírez dijo que de lo disponible se le recortó a dos proyectos sociales, y aunque es insuficiente, por lo menos comenzaron a responder con los primeros comunitarios que han perdido todo.
El mayor del Ejército, José Robleto Álvarez, informó de la llegada de cuatro rastras cargadas de agua purificada, las cuales fueron enviadas a Las Breñas, donde la demanda es desesperante, ya que los pozos se encuentran contaminados y los ríos parecen café con leche.
En este municipio aún no se sabe nada de comunidades como El Camarón, Greytown, Sukua, El Guapote, Milagros, Nueva Esperanza, Rarawas, El Retiro, Dos Bocas, Ibus, Isnawas y Prinzubila.

También Waspam
El alcalde de Waspam, Cornelio Tebas, informó que el huracán Félix arrasó con el ciento por ciento de los cultivos en su municipio, y vaticinó hambruna si el gobierno y los organismos internacionales no continúan llevando ayuda.
“Las pérdidas en la agricultura son totales. En todo el sector de Tasba Raya no hay un árbol parado”, dijo Tebas vía telefónica desde Waspam.
En las comunidades de Wiwinik, Klisnak y Krin Krin, las casas, los colegios y las iglesias sufrieron bastantes daños, agregó.
El alcalde dijo que el problema del agua es grave, porque los ríos se desbordaron y “los animales que quedaron se están muriendo de sed y hambre”.
“Ahorita no hay comida y no hay agua. La gente está aguantando hambre y no habíamos podido abastecerla hasta que un organismo internacional nos apoyó con comida”, indicó.
Ayer intentaban enviar alimentos, “poco a poco”, porque no es suficiente, señaló Tebas. “Toditas las comunidades están aguantando hambre”, indicó.
El sector de El Llano resultó el más afectado, y río Coco arriba y río Coco abajo debido a las inundaciones que provocó Félix en su paso por Nicaragua. “Las inundaciones arrasaron con todo lo que se había sembrado. El arroz, que estaba por cosechar, todo se le llevó”, dijo.
Este domingo el alcalde había recibido 250 quintales de comida para paliar el hambre de la población, pero dijo que eso era con lo único que contaba hasta ese momento.
“Las 800 personas que estaban refugiadas las tuvimos que devolver a sus comunidades porque no teníamos con qué mantenerlas”, expresó.