Nacional

Somos la “Chureca” de algunas naciones

* El 70% de lo que nos donan es chatarra, y hay grandes posibilidades de que nos estén viendo como basurero de países industrializados * Sociedad civil entró en “recesión ambiental”, y ni siquiera las ONG dedicadas al tema se pronuncian

Edwin Sánchez

Algo raro pasa en el país: mientras en 2007 se formularon 767 denuncias por delitos contra el ambiente, ahora, indicó el especialista en Ciencias Ambientales, Kamilo Lara, hay “una recesión” de la sociedad civil, que perdió el interés en reportar daños contra el ecosistema.
En mal momento, porque el ecólogo David Ríos, ofreció este retrato de Nicaragua: “Somos un sumidero de petróleo, de agroquímicos y de plomo de baterías”.
Las denuncias el año pasado giraron en torno al saqueo de la fauna y la flora, el uso del suelo, contaminación del aire. Lara dijo que algunas denuncias eran contra el abuso de autoridad.
“Ahora, las pocas ONG ambientalistas que quedan, prácticamente entraron en una recesión. De la sociedad civil se podría explicar cierto desinterés, pero de las ONG que están para esto, es decir, son ambientalistas, no se explica”.
Ríos estimó que anualmente Nicaragua quema más de 4 mil millones de toneladas de crudo. “Es una barbaridad”, exclamó, pues no hay manera de manejar de óptima forma sus tóxicos residuos.
Además, hay quemas de bosque y depósito de todas las materias orgánicas. Todo contribuye al calentamiento global que se incrementa.

Campanazo de alerta
El ecologista llamó a no ver la plaga de derrames de algunas gasolineras como un hecho aislado. “Si vamos a buscar un campanazo, éste debe permitir corregir y poner atención a todo tipo de contaminante”.
Ríos lamentó que muchos se preocupan por el hombre que vende un chocoyo en un semáforo, pero no se pone igual atención a toda la barbaridad que sucede con el uso y manejo de hidrocarburos, agroquímicos, desechos sólidos y líquidos; aguas residuales, desechos hospitalarios…”.
“Éste es un verdadero caos, que nos lleva a niveles alarmantes”, estimó. Nicaragua entera es un sumidero de combustible y petróleo. Además del tanque que se derrama, si se ve el piso de las gasolineras también hay derrame de aceite quemado”.
Las fuentes de contaminantes no empiezan ni acaban en las estaciones de combustible: la cadena incluye los lavacarros y llanteras, y si se fijan, donde uno vaya hay toda clase de derrame, indicó.
“Se necesita una ley de emergencia que visualice todo eso, si le echamos la culpa sólo a las gasolineras distraemos el problema. No es que los defienda. Hasta cierto punto, en el caso de las gasolineras, es una situación que puede ser más controlable. Si se aplicara la ley se pueden reducir los daños, pero si vas a los talleres, carreteras, parqueos, donde quiera que uno vaya, se mirarán regados los desechos sólidos”.
No obstante, Kamilo Lara opina que los diputados están aprobando instrumentos de ley que no concuerdan en varios casos con la realidad, como, por ejemplo, en el caso de la fianza ambiental que se le exige a un inversionista. No hay bancos que quieran arriesgarse, por lo fácil de provocar daños al medio ambiente.
Ríos recordó el reportaje de Melvin Martínez sobre las baterías. Es uno de los principales contaminantes, aseguró. Pero también todas las otras pilas de los radios y peor, la de los teléfonos móviles.
Una vez que se desechó se tira por cualquier lado, y la gente no sabe que está inyectando plomo al suelo y por consiguiente, a las aguas subterráneas.
En esta larga cadena de contaminantes, se incluye a los dueños de vehículos. Todos los desechos del automotor los tiran donde les da la gana, dijo Ríos. No hay lugares adecuados donde llevar los filtros, escapes de vehículos, las mismas baterías.

“Es posible que nos vean como basurero”
David Ríos dijo que si se revisa el tipo de donaciones que se hacen a los nicaragüenses, incluyendo instituciones gubernamentales, el 70 por ciento ya es chatarra.
Hay grandes posibilidades de que nos estén viendo como basurero de algunas naciones, dijo.
“Basura serían las pacas de ropa, las innumerables llantas usadas, la importación de vehículos viejos. Cosas que ya no sirven en otro lado, las venden aquí”.
Si en el país el parque vehicular es de 350 mil, según la Policía, en 10 años se duplicará. Desde ya esto provoca una enorme presión contra el medio ambiente, señaló.