Nacional

Managua parece una gran “favela”


¿Qué puede ser peor? No hay agua, no hay luz, las vías están malas y los buseros siguen haciendo de las suyas en las calles.
La delincuencia sigue en las calles y uno se arriesga si va a pie. Si se va en vehículo, además de sortear los atolladeros de los semáforos por falta de energía, uno debe tolerar a los limpia vidrios que en cada esquina o semáforo “limpian” los vidrios sin permiso de nadie, para a cambio pedir un córdoba.
No siempre piden, y ya hay muchos casos en que mientras uno limpia, otro por detrás busca qué cosa arrancar del carro.
En medio del calor terrible del medio día, de las malas maniobras de justos y pecadores y las calles malas, cuando más necesita avanzar uno siempre encontrará en la vía más rápida, un tranquilo carretón de caballo halado por niños trabajadores que ignoran las señales mínimas de tránsito.
Cada cierto tiempo hay que darle pase a la ruidosa ambulancia que ahora pasa rauda a cada rato, y al final uno nunca sabe si es porque realmente iba un herido, o porque el chofer se iba orinando.

Fauna de mala calaña
Si es día de descanso y no hay luz, ya uno no puede caminar con los niños en los parques, porque la mayoría se han convertido en refugios de huele-pegas, prostitutas, y otras faunas de mala calaña.
Caminar por algunas colonias es exponerse a irse a un manjol, porque ahora lucen abiertos por el robo de las tapas que los protegen, y porque los andenes son invadidos para vender cualquier cosa o para estacionar carros.
Para colmo, la basura está en todos lados, y ya uno no puede comer en un mesón al aire libre porque del otro lado de la mesa estará alguien pidiendo una limosna o los restos de la comida que usted apenas empieza a digerir.