Nacional

“Algo debería caer para el Ejército”

En esta segunda entrega, el general Halleslevens aborda el trueque de los misiles tierra-aire, el papel del Ministerio de Defensa y el control de la Dirección de Información para la Defensa (DID)

Eduardo Marenco

Última entrega
Hace frío en lo que fue el búnker de Somoza. Una chaqueta y un capuchino resultan imprescindibles. El general Omar Halleslevens, jefe del Ejército de Nicaragua, es de un estilo franco, reitera sus certezas y es abierto al diálogo.
En esta segunda entrega, en ocasión del aniversario del Ejército de Nicaragua, fundado un dos de septiembre al igual que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Sandino, el general Halleslevens habla de la relación con los civiles, el Ministerio de Defensa, la guardia iraní y la DID.
También defiende el gasto en la renovación de medios aéreos, tal como lo propone, pues explica que el gasto en defensa y seguridad es una inversión necesaria para evitar que el país pierda la estabilidad ganada respecto a otros países como Honduras, El Salvador, Guatemala y México, donde el crimen organizado se encuentra enseñoreado.
“Preguntémosle a los salvadoreños, a los hondureños ¿cómo piensan resolver que cuarenta o sesenta mil personas estén organizadas en las maras? No tengo idea. Nicaragua no está en ese estadio y creo que los nicaragüenses debemos tener algo de conciencia en ello, para poner su granito de arena, y que esta nación con limitaciones no caiga en ese tipo de situaciones”, advierte el general Halleslevens.
El asunto Irán
Usted decía recientemente, como lo dice ahora, “bienvenido un motor, bienvenido un medio aéreo”, incluso de Irán. El Departamento de Estado declaró vinculada con el terrorismo a la Guardia iraní. ¿Le representaría un problema al Ejército de Nicaragua recibir cooperación por esa vía?
Mirá, se dijo que había una intención en ese sentido. Yo dije que estábamos en una etapa de sensibilizar a los que nos pudieran ayudar, aunque sabemos que en este momento es difícil. Se me preguntó que si la ayuda viniera de Irán, entonces dije: “Si fuera Irán, nosotros lo aceptamos”. Esa es una realidad.
La verdad es que esa etapa ya la pasamos, no hubo nadie que encontrara eco para ayudarnos y hoy por hoy estamos en la búsqueda de los medios, porque yo pienso que el Estado de Nicaragua debe proveer al Ejército de aquellos medios que faciliten el enfrentamiento de delitos propios del crimen organizado o la ayuda en situaciones de orden nacional como la preservación del medio ambiente.
Estamos buscando un helicóptero –-un Bell 407 ó 412-- mucho más barato que el medio que tenemos, porque aunque están en buen estado, no lo podemos sostener, porque la hora vuelo cuesta mil quinientos dólares, frente a un costo de 200 ó 150 dólares la hora.
¿Ustedes solicitaron oficialmente a Irán el apoyo en ese sentido?
No. Más bien fue respondiendo a la pregunta que se me hacía, porque no podemos caer en el cuento del haragán, que llegó una señora a darle un banano a un haragán y éste le dijo: “Si no me lo pela, no me lo como”. Y vino la señora y peló el banano. Nosotros no podemos caer en extremos de esa naturaleza, si alguien nos brinda un medio y decirle “no señor”. Pero ahora estamos cotizando precios con Francia, España, Estados Unidos y otros países, y la idea es que el Estado provea estos medios a través de créditos concesionales a largo plazo, con tasas mínimas de interés. Lo importante es que hay receptividad del Presidente, apoyo de los diputados y nosotros buscamos de dónde es que podremos obtener ese tipo de facilidades.
El ciudadano común, cuando escucha un requerimiento de treinta millones de dólares -–para medios aéreos-- se asusta un poco teniendo en cuenta que en los hospitales hacen falta camas y medicamentos. ¿Cómo ve usted esas preocupaciones?
Yo las veo normal, natural. Pero por eso vamos a intentar que sea el Estado el que responda. Los países, cuando no pueden hacerle frente al cash, o con el diario, recurren a este tipo de mecanismos -–fondos concesionales-- con países que tienen oportunidad de dar ese tipo de préstamos.
En el entorno nacional, lo veo de esta manera: creo sumamente importante que el Estado tenga lo mejor posible en cuanto a salud, creo que debemos buscar lo mejor también en educación, y creo en que nuestros productores deben de tener las posibilidades financieras, de inversión, de desarrollo de los diferentes gremios para echar adelante la economía. Pero también creo que todos esos componentes no caminan cuando un dedo de la mano está débil. Y si la seguridad... y si ese tipo de delito emergente, como se le conoce, todo lo que está ligado al crimen organizado, los Estados no lo enfrentan y caen bajo su fuero, bajo sus garras, ¿qué sería después de esto? Entonces tenemos que pensar en todos los factores. Para darle al productor la estabilidad, para que él se dedique a pensar como productor, en incrementar su renglón, tenemos que darle estabilidad, lo que pasa por su seguridad física y emocional, que sepa que él va a poder ir a su finca a las cuatro de la mañana, por muy retirada que esté, a pie o a caballo, y podrá regresarse de noche.
Pero si en aras de lograr lo otro, a instituciones como la nuestra no se le da la renovación debida, o la inversión, porque ésta es una inversión, para que ella pueda hacer algo alrededor de esto, pues estaríamos enfocando mal. Son costos que desgraciadamente tenemos que pagar. No podemos permitir que a Nicaragua le pase lo que a otros países en el área. Vemos cómo está México.
La seguridad nacional
Estados Unidos acusa a Irán de tener vínculos con el terrorismo, el terrorismo es una de las amenazas emergentes, es un elemento ubicuo y no convencional. ¿Ustedes en su análisis se han planteado en este nuevo marco de relaciones un problema de seguridad nacional para el país? ¿Cómo lo ven ustedes?
Yo creo que nosotros en los análisis extra regionales no nos debemos de meter mucho. Más bien veamos el área. En el marco de la Conferencia de Fuerzas Armadas de Centroamérica, CFAC, nuestras inteligencias viven analizando constantemente la manifestación de los diferentes delitos emergentes: el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de personas, el lavado y todos estos ilícitos conexos de lo que es el crimen organizado.
Y lo que es el terrorismo en Centroamérica, hoy por hoy, hay que tocar madera, no sé qué será mañana, pero hoy por hoy no tienen ninguna manifestación. No hay ningún elemento de análisis que te lleve a una previsión peligrosa.
Este trueque que se planteó sobre los misiles tierra-aire, ¿ustedes comparten que es la salida razonable para este debate?
Sí. El pueblo de Nicaragua conoce la historia de los misiles tierra-aire. Yo creo que hay un gesto de parte del presidente Ortega y creo que también los Estados Unidos lo han visto con buenos ojos ese gesto... creo que los misiles van a llegar a un término, esos 651. He visto que la tendencia del Presidente es buscar algo que sea más tangible: medicina, algunos medios para fortalecer la salud en este país. Nosotros como institución, respetuosos de la voluntad de las autoridades civiles, respetamos esa voluntad. Creemos que el Presidente con su gestión a través de la Cancillería, si logra que el Estado de Nicaragua pueda obtener una cantidad de medicamentos y de medios, bienvenida sea. Si me preguntás mi opinión, creo que debería conseguirse algo en esa línea y algo para la institución, algo para el Ejército.
¿Qué porcentaje sería ese algo por lo menos?
No quiero ponerle camisa de fuerza. Quiero decir sí, que algo debería de caer para fortalecer la institución. Sin embargo, estamos claros de que los gobernantes tienen que preocuparse por la salud, educación y los productores. Estamos completamente de acuerdo y creemos que ayuda al pueblo nicaragüense. Y lo aplaudimos. Pero sí pensamos que también puede echársele algo a la fuente del Ejército de Nicaragua.

“Queremos un Ministerio fuerte”
Hay quienes observan debilitada la autoridad civil del Ministerio de Defensa, ante la falta de un ministro con esta reforma a la Ley 290. ¿Ustedes se sienten más cómodos de esta manera? ¿Con un puente más directo con el Ejecutivo?
Ese es un tema que tiene bastante comentario alrededor de lo que es la Presidencia, el Ministerio de Defensa, el Ejército de Nicaragua y el Jefe Supremo, que es el Presidente de la República. La verdad de las cosas es que aquí hay unas realidades objetivas. Y otras que son superables.
¿Qué sé yo? La relación comandante en jefe del Ejército con el Presidente de la República no es algo nuevo, no es algo que el presidente Ortega ha traído. Es algo que se ha venido dando siempre.
Es más, yo digo, en estos países nuestros, ningún presidente de la República no va a querer tener contacto con el comandante en jefe o con el jefe superior de un cuerpo armado. Eso es así.
No es nuevo, se ha hecho con los gobernantes anteriores. A mí me correspondió tener una relación directa con el presidente Bolaños, aun cuando existían ministros con capacidad y con los cuales trabajamos de palmo a palmo, de forma franca y diáfana. Aun así, siempre teníamos relaciones. Eso es así, ellos tenían su parte con el presidente y el comandante en jefe tenía también su parte con el presidente de la República. Es un hecho.
¿Y la reforma a la Ley 290?
Sobre la reforma a la Ley 290, por lo menos en cuanto nos compete, le digo lo siguiente: el Ministerio de Defensa queda con su ministro, sus viceministros, secretarios, sus directores, su estructura queda. Es un aparato que ahí está, no se ha tocado. El Ministerio de Defensa en la Ley 290 tenía algunas funciones que objetivamente no las hacía, nunca las hizo y sí las hace el Ejército: qué sé yo, la subordinación de la DID (Dirección de Información para la Defensa).
No lo he dicho yo, sino otras personas, que donde mejor ha estado la DID es en nuestra institución. La costumbre hace ley y venís casi veinte años teniendo a la DID subordinada a esta institución, ¿qué te queda después?... por ley, terminar de completar el ciclo. Que se subordine al Ejército, como una dirección. Quedó allá por ley, pero aquí quedó por estructura. Lo que se ha hecho es legalizarla.
¿Qué ha pasado con el nombramiento del ministro? Es potestad del presidente. Inicialmente el Presidente no nombra ministro, ni viceministro, ni secretario general. Nombra a uno de los doctores que estaba, el doctor Juan Umaña, para que atienda administrativamente el Ministerio. ¿Qué leo yo allí? Yo leo: “El Ministerio está estable, manténganme el Ministerio para mientras me encargo de resolver otros ministerios que me son más urgentes”. Después se nombra a la doctora Ruth Tapia como Secretaria, va en la lógica de fortalecer. Le dan alguna potestad. No descarto que en cualquier momento el Presidente pueda nombrar a un ministro.
Tuvimos muy buena relación de trabajo, diáfana, con el doctor José Adán Guerra y con Avil Ramírez, se les apoyó para desarrollar la VII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas y se encontró la mejor receptividad.
Con las autoridades vamos a apoyar al Ministerio, nos interesa un Ministerio lo más fuerte posible, que tenga su propia lógica y desarrollo. En lo que ha sido las relaciones cívicos-militares, que ya se conocen como un cliché, hemos ido siempre al frente de las mismas, nosotros las hemos ido fortaleciendo.