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Muere el mejor intérprete de “El Güegüence”


Edwin Sánchez

El intérprete más veterano de “El Güegüence” falleció este lunes en Diriamba. Don José Esteban Ramos Potoy contaba con 86 años, la mayoría de los cuales dedicó a preservar esta comedia bailete del siglo XVI.
Él era miembro de la Asociación Cultural El Güegüence, de Diriamba, informó Marvin Alemán, presidente de esa organización. Don José Esteban rescató el baile de “El Gigante”, el cual había desaparecido de las fiestas tradicionales de enero.
“Él bailó toda su vida ‘El Güegüence’, y también fue de sus promotores para que continuara una tradición que cuenta con 376 años de representarse en las calles”, dijo Alemán.
Fue el más viejo Güegüence de los tradicionalistas, apuntó. Alemán lo describió como un verdadero héroe de la cultura del pueblo. Él se encargaba de reunir a los bailantes casa por casa, y a pesar de su edad se movilizaba por toda Diriamba y sus comarcas.
Era un anciano que andaba descalzo, de vestimenta humilde, nunca se engrandeció, a pesar de que se encargó prácticamente de continuar la vieja tradición de El Viejo, es decir, el Güegüetzin, de donde procede la palabra Güegüence.
Mantuvo el rescate, la preservación de estos bailes, y era el máximo exponente, subrayó el ingeniero Alemán. Luchó por mantener las danzas que le dan colorido a las festividades de comienzos de año, y mantuvo dentro de su familia esa dimensión de la cultura propia de generación en generación.
Un testimonio de carne y hueso
Para el estudioso del folclor diriambino, José Esteban Ramos Potoy era un claro testimonio de carne y hueso de que Diriamba es la cuna del Güegüence. Otros, sin embargo, lo ubican en Masaya, y algunos más en Niquinohomo, de acuerdo con los textos descubiertos en mangue y español.
Si algo habla a favor del personaje fallecido es que era capaz de recitar los parlamentos en su lengua original. El inicio de la obra es entre el alguacil y el gobernador Tastuanes. El alguacil empieza: “Matateco dio mispiales, señor gobernador Tastuanes”.
“Fue un testimonio real, él peleaba por Diriamba”, aseveró. Le edad lo estaba venciendo y tenía un padecimiento, expresó Alemán. “Era el hombre más activo por la preservación de nuestra cultura. Diriamba pierde a uno de sus más altos exponentes”.
El Gigante
El presidente de la Asociación también elogió la beligerancia de don José Esteban, quien sacó del olvido a uno de los bailes que los turistas disfrutan: el combate entre David y Goliat.
Era una tradición que se había perdido, pero él la logra rescatar. Es una obra de teatro, y lo cierto es que venía de generación en generación. Su abuelo antes lo bailaba, informó.
A pesar de su deceso, hay herederos de la cultura ancestral: hijos y nietos, y familiares que saben lo valioso de la obra dejada por don José Esteban, y que continuarán con la representación en vivo de El Güegüence, casi en su forma original tal como se representaba al aire libre desde el tiempo de la colonia.
Don José Esteban fue un héroe cultural, que sin fondos públicos, con su gorrita sucia, procuraba que El Güegüence y El Gigante no faltaran en las actividades del pueblo. Alemán recordó que este ilustre diriambino era un cortador de café, obrero agrícola, de machete, a quien los gobiernos nunca le dieron el apoyo requerido.
Sí, él fue también un testimonio de la indiferencia con que las autoridades ven a los verdaderos valores culturales de la región y de Nicaragua entera, comentó el ingeniero Alemán.
“El Güegüence” fue declarada por la Unesco, Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2006.