Nacional

La universidad, Fiallos Gil y la generación de la autonomía

* Homenaje al Rector de la Autonomía en su centenario

Eduardo Marenco

“Aquello fue un renacer impresionante, fue como un viento de fronda renovador y oxigenante, que entró en la juventud nicaragüense por las puertas, ventanas y los pasillos de la universidad”.
De esta manera recuerda el doctor Alejandro Serrano Caldera el rectorado del doctor Mariano Fiallos Gil, en su nuevo libro “Desde la universidad 1957-1974: un enfoque de la universidad y la sociedad nicaragüense”.
El libro lo escribió en París en 1980, pero nunca lo había publicado y ahora sale a luz en conmemoración del centenario del nacimiento del doctor Mariano Fiallos Gil. El seis de septiembre, Serrano también presentará “Humanismo beligerante”, otra obra sobre el doctor Fiallos Gil, publicado por primera vez en 1958. Esta jornada conmemorativa culmina el siete de octubre, día de su centenario.

El legado
“A nosotros nos impacta aquella mente abierta a todas las corrientes de pensamiento. Su sentido profundo de la libertad, su humanismo beligerante y militante bajo aquella consigna “vivir es militar, la vida es lucha”. También la actitud racional y crítica, el ser humano racional y libre puede ejercer la crítica a plenitud y nunca debe renunciar a ella, a una crítica constructiva que someta todo al análisis de la razón más que a dogmas, consignas y actitudes prefabricadas. Y su actitud antidogmática”, señala Serrano.
Gracias a ello, con Mariano Fiallos Gil se instala en la universidad el libre examen y el debate, provocando un ambiente refrescante, ingresando toda una generación de muchachos de 17 años, al debate de las ideas con rigor intelectual. “Libertad de espíritu y no de pasodobles”, decía Fiallos Gil a los jóvenes.
“Estimulaba a los jóvenes a escribir, a cultivar la oratoria, a debatir sus ideas, al mismo tiempo que él lo hacía”, rememora Serrano.

La oratoria
Serrano recuerda en su libro los concursos de oratoria promovidos por Fiallos Gil. “En los años que estuvimos en la universidad, Fernando Gordillo fue ganador de tres concursos de oratoria y yo fui ganador de otros tres concursos, sin que nunca se haya dado un encuentro entre los dos en la tribuna, y no por ser deliberado, sino que así ocurrió”. Carlos Fonseca también participaba en aquellos concursos de oratoria, más que para ganar, para enviar sus mensajes militantes.
Había tres concursos: el de la Odeca en San Salvador, el de la Universidad de San Carlos en Guatemala, y el concurso latinoamericano propiciado por el diario El Universal de México. Fernando Gordillo alcanzó a ser campeón centroamericano de oratoria al ganar el de Guatemala. Serrano también menciona en su libro la coincidencia de participar en un concurso de oratoria con un joven salvadoreño de nombre Shafick Handal en los años cincuenta.
Los estudiantes también escribían en Ventana, fundada por Sergio Ramírez y Fernando Gordillo.

La generación de la autonomía
La generación estudiantil de los años cincuenta en la Universidad Autónoma de León, confluyó en la lucha por la libertad, algo de lo que Serrano también habla en su libro, en tiempos de Luis Somoza Debayle, quien había heredado el poder de su padre tras ser asesinado en 1956.
Hicieron parte de esta generación, Fernando Gordillo, Manolo Morales, Joaquín Solís Piura, Sergio Ramírez, Carlos Fonseca, Ramón Romero Alonso, Humberto Obregón Aguirre (q.e.p.d.), Francisco Buitrago (mártir de Bocay), Jorge Navarro (mártir sandinista), Vilma Núñez, Rigoberto Sampson, Octavio Martínez, María Haydée Flores y Jesús Miguel Blandón, entre otras personalidades.
La autonomía es otro legado del doctor Fiallos Gil, quien aceptó el rectorado de la Universidad bajo la condición de obtener la autonomía financiera y administrativa de la misma, de tal modo que el 25 de marzo de 1958 se da el decreto presidencial que garantiza la Autonomía Universitaria, tras las gestiones del propio doctor Fiallos Gil. Posteriormente se elevó a rango constitucional.

El 23 de julio
Esta generación fue marcada por los hechos del 23 de julio de 1959, cuando una manifestación estudiantil fue reprimida por la Guardia Nacional en León con un saldo de cuatro muertos y muchos heridos.
Los muertos fueron Erick Ramírez, Mauricio Martínez, Sergio Saldaña y José Rubí, este último cuñado del doctor Solís Piura, Presidente del Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Nicaragua (CUUN), del cual Serrano sería secretario de extensión cultural.
“Este hecho incidió de una manera brutal en la toma de conciencia en toda una generación de jóvenes, junto al debate de ideas, la escritura, la polémica y los concursos de oratoria”, señala Serrano.
La masacre dejó en claro que no habría libertad posible sin las libertades políticas y sin dar fin a la dinastía, dice Serrano.
El libro concluye, cronológicamente, con la competencia por la rectoría de la universidad, entre el doctor Serrano y el doctor Mariano Fiallos Oyanguren, en 1974, lid ganada por este último.
Las humanidades
A juicio del doctor Serrano, la rectoría del doctor Fiallos Gil deja como legado la necesidad de “humanizar la ciencia y humanizar las humanidades dentro de la universidad”.
Tras el fallecimiento del doctor Fiallos Gil en 1964, la idea de que la universidad es el hábitat de la razón crítica y el método científico, se afianzarán con el rectorado del doctor Carlos Tünnerman Bernheim que inicia ese año y concluye en 1974; de quien Serrano fue asesor tras concluir sus estudios de doctorado en París en 1965. También sería catedrático de Derecho del Trabajo y Teoría General del Estado.
“El legado del doctor Mariano Fiallos Gil fue el rechazo a todo autoritarismo político, científico o religioso, la defensa de la libertad y de la democracia, esa fue la atmósfera que él contribuyó a crear”, concluye el doctor Serrano.