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Esso exige devolución de tanques embargados

La transnacional hizo la petición a Ortega, a fin de que “interceda” ante la justicia para que les restituya “el total control” de sus instalaciones portuarias

La compañía Esso Standard Oil, enfrentada con el gobierno, exigió este viernes a las autoridades la devolución de tanques de almacenamiento de petróleo que le fueron embargados y usados para descargar combustible procedente de Venezuela.
"Estamos pidiendo a las autoridades que nos devuelvan el terreno y los tanques del plantel" que fueron ocupados a la Esso en Puerto Corinto, 150 kilómetros al noroeste de la capital, demandó el gerente de Asuntos Públicos de la corporación, Alfredo Fernández.
La transnacional hizo la petición al gobierno de Daniel Ortega, a fin de que "interceda" ante la justicia para que les restituya "el total control" de sus instalaciones portuarias, que considera que fueron intervenidas de manera "irregular".
El conflicto inició el pasado 17 de agosto cuando la Juez Segundo de Distrito Civil y Laboral de Chinandega, Socorro Toruño, ordenó embargar de manera preventiva los tanques de abastecimiento, oleoductos internos y oficinas de la Esso, para cubrir una supuesta deuda de tres millones de dólares promovida por la Dirección General de Aduanas (DGA).
Violación a disposiciones legales
Con el apoyo de la policía, la juez prohibió a Esso entrar a sus instalaciones para operar y entregó su control a un funcionario de la DGA, violando disposiciones legales que permiten "al dueño mantener la posesión del bien", como depositario, hasta que concluya el juicio, dijo Fernández.
A eso se suma el abuso de la DGA que aprovechó el embargo para hacer negocio y arrendar "a un precio razonable" los tanques de la Esso a la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic, controlada por el gobierno) para almacenar el combustible enviado en barco por Venezuela.
"La DGA constató que había tanques en desuso y se los ofreció a Petronic", confesó el jueves el ministro de Energía, Emilio Rappaccioli, tras admitir tácitamente que el gobierno estaba molesto con la Esso porque no quería alquilarle los tanques que necesitan para guardar su combustible.
Queda claro que "este incidente se relaciona con el deseo (del gobierno) de persuadir a la Esso a que acepte ese producto (venezolano)", dijo el embajador norteamericano Paúl Trivelli.
La Esso denunció que después del embargo, la DGA contrató, sin su consentimiento, personal no calificado para soldar las tuberías en los tanques de crudo, poniendo en peligro la seguridad de la zona.
Ajuste de cuentas
La DGA por su parte justificó el embargo aduciendo primero que se trataba de un ajuste de cuentas por supuesto contrabando de petróleo -el cual no se pudo demostrar-, después dijo que era porque la empresa no pagaba el impuesto de importación y luego porque estaban pagando sólo el 25 por ciento del 30 por ciento del Impuesto sobre la Renta (IR).
La firma desestimó las acusaciones al señalar que las petroleras están exentas del impuesto de importación, y que la ley de Inversiones Extranjeras establece que ellos sólo deben cancelar el 25 por ciento del IR desde 1990.
Ignorancia o con mala intención
El ex director de Fisco del gobierno anterior, Róger Arteaga, confirmó que la Esso siempre ha pagado sus tributos a tiempo, y que la nueva administración actúa con "ignorancia o con mala intención".
La intervención de la Esso levantó fuertes críticas contra el gobierno y preocupación en el sector privado, políticos de oposición, la sociedad civil, y el mismo embajador estadounidense, quien afirmó que la acción contra la Esso "puso seriamente en duda el buen clima de inversión en Nicaragua".
"Y no hablo sólo de Esso, sino de los muchos otros posibles inversionistas que vieron con horror cómo el gobierno se apoderó de una instalación privada", afirmó el diplomático.