Nacional

¿Nicolás Calderón o Augusto César?


Edwin Sánchez

Desde que se instaló el nuevo gobierno, a diferencia de la primera experiencia del FSLN en los años 80, al referirse al General de Hombres Libres, la orden que todavía no llega a decreto gubernamental es: “Nómbrese al Guerrillero de Las Segovias: Augusto Nicolás Calderón Sandino. Déjese de utilizar la ‘C.’ o ‘César’ o ‘Augusto C.’ hasta nueva disposición...”.
Pero en la vida real, allá, abajo de la tarima del poder, ¿se mandará a desaparecer el nombre de Augusto César Sandino de los cantos y proclamas; de los documentos de Carlos Fonseca; de las calles, parques y monumentos? ¿Se le borrará de “El libro de la historia del Che”, donde Leonel Rugama escribe la genealogía de los grandes revolucionarios, para hablar ahora de Nicolás Calderón? ¿Se desconocerá el sello y rúbrica del único general que no rindió sus armas el cuatro de mayo de 1927?
Al historiador Adolfo Díaz Lacayo le preguntamos: ¿es legítimo que se le recupere su nombre de pila bautismal?
Nombres que usó
Creo que hay que respetar los hechos históricos como tal. Aunque él en la partida de nacimiento se llama Augusto Nicolás Calderón Sandino, él usó el Augusto Calderón hasta que tenía doce, catorce años, cuando se va a la casa de su padre Gregorio Sandino. Una vez reconocido socialmente, no legalmente, entonces comenzó a firmarse Augusto C. Sandino, significando la “C.” Calderón. Y así pasó de Augusto Calderón, a Augusto C. Sandino.
El primero de julio de 1927 Sandino lanza su primer comunicado antiimperialista, de modo que se toma esa fecha como el momento en que comienza la guerra de Defensa de la Soberanía Nacional.
¿Cómo firma entonces?
¿Cómo pasó de Augusto C. a Augusto César?, no tengo ningún sustento para saber qué pasó. Yo sospecho que Sandino mismo decidió --o uno que otro de sus consejeros le indicaron-- firmarse César, por el significado de Augusto en la historia romana.
Aunque no constantemente, sí hay varios documentos donde está la firma de Augusto César Sandino.
Legítimo cambiar nombre
¿Es legítimo que un héroe o una persona anónima adopte el nombre con el cual desea ser llamado?
Es perfectamente entendible que alguien, como consecuencia de su crecimiento, ya sea en la guerra, la guerrilla, la literatura o el cine, quiera ponerse otro nombre. Es entendible que quiera usar un nombre de batalla. Ahora, desde el punto de vista legal hay procedimientos para cambiarlo con una simple reposición de partida de nacimiento.
El compositor Carlos Mejía Godoy no está muy de acuerdo con nombrar al Héroe de las Segovias de otra manera, mucho menos cambiar la letra de las canciones.
“A estas alturas cambiar las letras de las canciones es muy difícil. Está la canción de Luis Enrique “Compañero César”. Estábamos tan convencidos de chavalo nosotros de que era Augusto César. No conocíamos ese dato biográfico. El Augusto y el César son dos nombres ligado a toda la parafernalia del poder de la Roma imperial.
Nadie respingó
“Increíble que Sandino, a pesar de que su nombre está ligado a ese tipo de nombre excelso, logra superar con su gesta y dignidad y su amor por Nicaragua y su lucha, lo que uno relaciona con esa historia.
“Cuando Luis Enrique escribe ‘Compañero César’, nadie respinga, ni los historiadores ni los biógrafos. El mismo Gregorio Selser, cuando conoció la canción en San José, estaba alborozado. Nunca dio un consejo de quitarle el nombre. Nada de eso ocurrió, lo que quiere decir que los biógrafos no dieron importancia a esa cuestión”.
Sin embargo, el artista reconoce que ahora, su hermano, antes de cantar “Compañero César”, da ciertas explicaciones: “Todos creíamos que se llamaba César...”.
Nicolás no es muy musicable, confirma. En el argot significa una forma negativa: “Nicolás ni dejás colar. Y Colacho, el nombre familiar de Nicolás, es sinónimo de colado”.
Con Nicolás sonaría a que se “coló” en la historia.
Definitivamente, y si se “coló” fue para bien.

Fernando Silva:

“José A.”: ¿Antonio o Aniceto?


El académico y novelista Fernando Silva dice: “Yo lo que quiero saber es si alguna vez has visto, sabido o tenido referencia seria de que se haya firmado Augusto César. Que yo sepa, con seguridad no.
Me parece que el César se lo pusieron supuestamente porque es muy generalizado el nombre pegado de Augusto César, como el nombre pegado de José Antonio. Puede llamarse José Aniceto, pero como se firma José A., la gente le dice José Antonio.
Todo el tiempo donde busqué, existe el Augusto C. Sandino. Porque es normal, no había ningún problema ni cosa complicada. El apellido de la madre era el que prevalecía en los hijos naturales.
Es de figurarse que siendo Sandino más que significativo, el sólo pusiera Augusto C. Sandino. Es explicable, me parece que es aceptable y correcto.
“Carece de importancia”
El asunto que en su partida aparezca Augusto Nicolás, es aparte. Yo estoy inscrito Fernando Ignacio. Tal vez en alguna cuestión legal, cuando se copia la partida de nacimiento, aparece.
El que haya sido inscrito en su partida como Augusto Nicolás carece de importancia. Eso es solamente un dato de su partida: que aquí fue asentado su nombre completo. Hasta ahí llega eso.
Ahora es Augusto C. Sandino, porque así es como firma siempre. Si alguien quiere ser bastante abundantoso, extremado, y le dice Augusto Nicolás Calderón Sandino, es asunto de él. Cada quien dice lo que quiere.
Somoza García, en “El Calvario de las Segovias”, trata de desmitificar el nombre de Sandino, “descubriendo” el Calderón y Nicolás.
Claro, tenía interés porque el general Sandino era un hijo natural, y antes se veía como un cualquiera, porque en ese tiempo ser hijo natural era una “vaina”, y le encajó el nombre de Augusto Nicolás. Lo fue a buscar (al Registro), y lo copió muy servilmente con todo su nombre como estaba en la partida de nacimiento, como para hacer más exacto.
La conclusión a esto de nombrar a una persona, es cómo se llama usted. Él decía: “Yo me llamo Augusto C. Sandino”. Entonces, esa es la verdad.
Nadie le puede decir de otra manera, aunque uno ve que la gente puede hacer lo que quiera, pero lo verdadero y lógico es que el nombre de él es Augusto C. Sandino, que es como se firmó.
Si alguien te dice tu segundo nombre, te da risa, ni te ponés bravo. Es que tu nombre tiene fijeza literaria, porque tenés un lugar en la literatura y el periodismo nicaragüense; ya tenés valor literario. Dicen Edwin Sánchez, ¡pran!, piensan en el cuentista, el escritor, pero si dicen Edwin Gregorio, ¿quién es ese?
Tu nombre ya está formado e identificado por la gente. Así pasa con el general Sandino.
¿El General tampoco usó el Nicolás?
Nunca se puso Nicolás, tampoco lo están rescatando: eso se llama pegoste. Pensando que son cultos, pensando que son muy informados, le ponen este pegoste. Contra eso está la firma de Augusto C. Sandino.
Eso es lo que manda, esa es la expresión.
¿Usted está al pie de la firma del General Sandino?
Al pie de la firma de Sandino, como lo hace toda persona honrada que se atiene a una realidad tangible, indubitable.