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“Clonadores” detenidos culpan al tico prófugo

* Presunto salvadoreño asegura ser más nica que el pinol, aunque se contradice sobre el “oficio” de su mujer, a quien señala como “ama de casa”, pero ella alega ser prostituta

Por representar un peligro para la seguridad financiera de los usuarios de tarjetas y bancos, la juez Local Penal de Ciudad Sandino, Karen López Fuentes, admitió la acusación que la Fiscalía promovió contra los supuestos miembros de una banda que aparentemente se dedica a clonar tarjetas de crédito y débito, y les decretó la prisión preventiva.
No obstante, dos de los tres imputados negaron el cargo que les achacaron, responsabilizando de todos los hechos al costarricense Alejandro Jiménez González, quien no se encuentra detenido aún, según lo aclaró la Fiscalía durante la audiencia, por lo que la autoridad judicial ordenó su captura para obligarlo a enfrentar la acusación.
La confusión se originó por el número de cédulas de residencia que había en la casa de los supuestos “clonadores” para dos mismas personas, cuya nacionalidad aún está en duda, porque mientras la Policía informó al momento de la detención de Pablo Enrique Castro Garay, que era salvadoreño, éste alegó ayer ser 100 por ciento nica.
Castro Garay, conocido también como “Chapita”, argumentó que no se dedica a la clonación, sino a la electromecánica en un taller de Managua
Por su parte, Magiela Suyén Arróliga, la otra detenida, reconoció que vive de la prostitución y de los bailes eróticos. Precisamente fue en ese mundo que conoció al costarricense Jiménez González, en un night club de Guatemala, donde ella se dedicaba a bailar desnuda y a “acostarse con lo que le caiga encima”, por lo que ya estando en Nicaragua, ella y su cónyuge (“Chapita”) decidieron alquilarle un cuarto al extranjero para montar una oficina de leyes hace dos meses.
Castro Garay apuntó que empezó a “desconfiar” del inquilino “porque a diario andaba de compras y con sus amigos”, pero su susto fue el viernes pasado cuando la Policía allanó su casa en Lomas de Motastepe.

Contradicción sobre “oficio”
Arróliga confirmó a medias la versión, pero hubo contradicciones porque mientras él aseguraba que su mujer era ama de casa, ella admitió que ejercía la profesión más vieja del mundo, y cuando se le preguntó por qué le alquilaron un cuarto a alguien que conocieron en un night club, respondió que le fueran a preguntar a la dueña de la vivienda, cuyo nombre obviamente no reveló.
En lo que sí coincidieron Castro y Arróliga fue en el rechazo al defensor público Roberto Sarmiento. Según los acusados, él le iba a hacer “el lado” a la Fiscalía, institución que los habría acusado tomando como base lo que llamaron un “montaje policial” encaminado a evitar que ellos queden libres por vencimiento de término.
En ese sentido Castro alegó que engañaron a su abogado Pedro Alonso, diciéndole desde el domingo que lo iban a acusar en Managua, pero lo que hicieron fue llevarlo a Ciudad Sandino ese mismo día, cuando el tribunal estaba cerrado, por lo que considera que les violaron sus derechos constitucionales relativos a tener un defensor de su elección, y a ser presentados ante un juez al término de las 48 horas de investigación.
Sin embargo, la juez Karen López aclaró a los reos que ellos fueron acusados el domingo a las diez de la mañana, y como su detención ocurrió el 11 de mayo a las diez, no existe ninguna detención ilegal, pero de todos modos los imputados podrán alegar lo que estimen a bien por medio de su abogado el próximo 25 de mayo, cuando se celebre la audiencia inicial del juicio.
Pero al margen de los alegatos de los acusados, la fiscal Magda Matus señaló que cuentan con testigos que señalan que en la casa de los acusados se ocuparon computadoras, dos skimmers, modelo PMR102/202 portátil y MRS206 Enconder, con los cuales “capturaban” o copiaban la información de las cintas magnéticas de las tarjetas de crédito o débito originales de los cuenta-habientes para luego proyectarla y trasladarla a una tarjeta virgen o clonada.
Matus señaló que dichos equipos son comunes y corrientes, “como los que usted puede tener en su casa, lo que pasa es que la información que está dentro de la computadora es específicamente para bajar y hacer ese tipo de transacciones”.
La Fiscalía también ofreció como prueba cuatro cédulas de residencia nicaragüense a nombre de Eduardo José Molina, José Iván Pérez Molina, Marlon Abel Shur y Dilia Valeska Bonilla. En dos de ellas estaban impresas las fotos de los imputados, pero con otros nombres, por lo que presumen que también hubo falsificación de documentos y hasta estafa, pero como las investigaciones continúan, por el momento no se sabe si los acusados usaron las tarjetas clonadas.
Por su parte, el jefe de la División de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Alonso Sevilla, informó que hasta el momento las investigaciones indican que fueron seis ciudadanos las víctimas de este grupo delincuencial.
Todos los gastos con tarjetas clonadas fueron en comercios de Managua, pero el vocero evitó decir los nombres de las víctimas y de los negocios.