Nacional

Los Martínez reclaman basurero de La Chureca


Valeria Imhof

Treinta años han pasado desde que el señor Ernesto Martínez Solórzano (q.e.p.d) dio en comodato al otrora Distrito Nacional el uso de sus terrenos para la disposición sanitaria de la basura de la ciudad; a su vez aquel se comprometía a mantener en el sitio el equipo necesario para desprender material tanto para relleno de los desechos como para el uso del señor Martínez Solórzano.
Tres décadas después, los descendientes de Martínez, quien visualizaba la zona como un “paraíso”, según las palabras de su nieto, Alfredo Martínez Morales, demandan su participación en cualquier plan de aprovechamiento de la finca “Santa Isabel”, su nombre original, hoy conocido popularmente como “La Chureca”.
Asimismo piden una solución urgente a la invasión de tierras que se ha producido en las inmediaciones del botadero y le recuerdan a la municipalidad que esos terrenos le pertenecen a su familia y no a la municipalidad.
“Nosotros incluso estamos dispuestos a donar parte del terreno, pero el traslado de estas personas es responsabilidad de la municipalidad”, dijo Martínez, quien ayer se presentó ante el Concejo para pedirle al alcalde Marenco una audiencia. Los planteamientos de la familia son participar en cualquier plan de aprovechamiento de los desechos vertidos en su propiedad; que la Alcaldía realice un censo de pobladores asentados en la propiedad, la realización de un estudio topográfico para ubicar áreas de posible urbanización para trasladar a los pobladores asentados, y que la Dirección de Gestión Ambiental de la comuna acompañe técnicamente a la familia para la correcta explotación y aprovechamiento de los bancos de materiales selectos.
“Nuestro interés es trabajar junto con la Alcaldía para elaborar un plan de acción y así todos salgamos ganando: los pobladores, la municipalidad, y por supuesto los legítimos propietarios del inmueble”, señala una carta enviada por la Junta de Administración al alcalde Dionisio Marenco en febrero de 2005.
La finca Santa Isabel tiene una extensión de 318 manzanas y allí se encuentran ubicadas una serie de asentamientos espontáneos, el vertedero La Chureca y algunos bancos de material selecto. En uno de los puntos de la carta, la Junta de Administración le señala a Marenco que la alcaldía “nunca le ha redituado a la sucesión por el uso del área que ocupa el basurero, ni por los materiales que ha extraído”.
El alcalde reconoció que los terrenos le pertenecen a la familia Martínez y dijo que hay tres alternativas: comprarles las tierras, declarar los terrenos de utilidad pública a través de una compra forzada o que la familia se asocie al proyecto energético que impulsa la comuna con el aprovechamiento de la basura.
Con este proyecto, la municipalidad pretende la explotación de la basura para la generación de energía eléctrica, que el edil capitalino calculó en 28 megavatios por 2,000 toneladas de basura al día.
Sin embargo, el edil dijo que en caso de ser devueltos esos terrenos sería “una papa caliente”, porque están contaminados. Y las demás alternativas que se han estudiado para trasladar el basurero traerían, según Marenco, una serie de conflictos con los mismos churequeros y los vecinos del lugar donde se instalaría el vertedero.