Nacional

Inocente es condenado y preso sin ninguna prueba

* Mientras otros son liberados a pesar de todas las evidencias, un ciudadano común y corriente fue tratado como un peligroso delincuente * Se le acusó de falsificar documentos sólo porque en el bus donde viajaba se encontró a dos hondureños que cometían ese delito

Eloisa Ibarra

La cárcel no se come a nadie y ahora seguiré con mi trabajo en la lucha en defensa del medio ambiente, expresó Felipe José Ortiz, después de que el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) le revocara la condena impuesta por el juez de primera instancia por falsificación de documentos públicos y estafa.
A Ortiz, especialista en temas del medio ambiente, le resulta paradójico que a quienes se les ha señalado con pruebas por dañar el medio ambiente no caigan presos, y él, un defensor, haya sido acusado sin pruebas por un delito que no cometió. “Me queda la duda de lo sucedido”.
El tiempo que demoró el proceso (ocho meses) Ortiz permaneció en el Sistema Penitenciario, porque auque es nicaragüense y con arraigo en el país, los dos jueces que atendieron su caso en los juzgados no accedieron a darle arresto domiciliar, como hacen en muchos casos, donde no hay violencia ni drogas.
Aunque en su caso siente que el daño sicológico causado a él y a sus familiares es irreparable, considera que los fiscales deben tener la firme convicción, con base en pruebas, de que la persona acusada es responsable, pero por el contrario, se empeñan en mandar a juicio y hasta coaccionan a los testigos.
El tiempo para acusar es corto, pero deben tener convicción, con evidencias, de que alguien no es inocente, dijo, tras afirmar que la Policía violó su derecho de hacer una llamada telefónica, cuando fue detenido.
Desde la cárcel trabajó
Agradeció a las autoridades del penal, porque permitieron que durante el tiempo que pasó en prisión ayudara en asuntos ambientales. De igual forma, agradeció a sus familiares, a sus amigos, y a sus compañeros del Centro Humboldt, quienes se preocuparon y creyeron en él. También agradeció a END por atender su caso.
Ortiz continúa trabajando con el Centro Humboldt, ahora en Bosawás. Vale recordar que el día que fue detenido venía de participar en un evento en Honduras en temas del medio ambiente.
En el viaje conoció a dos guatemaltecos con quienes conversó en el trayecto, y al final le pidieron información de dónde comprar relojes, y él les sugirió y acompañó a un lugar donde éstos pagaron con tarjetas clonadas.
El juez séptimo de distrito penal de juicio, Octavio Rothschuh, lo condenó por coautoría del delito de falsificación de documentos y estafa. Sin embargo, los magistrados de la Sala Penal Uno del TAM revocaron la condena por considerar que el juez incurrió en errores de hecho y de derecho.
Las pruebas aportadas de cargo no logran constituir la culpabilidad del acusado, por lo que debía aplicar el principio legal del CPP, de que cuando exista duda razonable sobre la culpabilidad del acusado, al dictarse la sentencia o veredicto, procederá su absolución”.
Ortiz no viajaba con los demás imputados desde Guatemala como erróneamente lo afirma el juez de primera instancia, sino que venía de Honduras, donde asistió a un evento relacionado con el Centro Humboldt, para el cual trabaja; y el medio donde viajaba tiene por costumbre hacer transborde de pasajeros en la localidad de Jícaro Galán (Hotel El Oasis), según constancia de la empresa King Quality, refiere la sentencia.
Los magistrados consideraron que, el día de los hechos, Ortiz estuvo en el lugar y en el momento equivocados.