Nacional

Ortega inquieta con su pelotón

* Desde el Cenidh preguntan: ¿Qué pasaría si en una de las protestas hay un choque (de reclamantes) con militares y se considere en riesgo la vida del presidente? * Hugo Torres: “No existe ningún roce constitucional en el hecho de que el Ejército brinde seguridad a Ortega, pero…”

Luis Galeano

El hecho de que soldados del Ejército de Nicaragua se encuentren resguardando la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), donde despacha el presidente Daniel Ortega, provocó diversas reacciones de expertos en asuntos militares, ex ministros de Defensa, diputados, generales en retiro y representantes de organismos de Derechos Humanos.
Todos ellos coincidieron en afirmar que el hecho de delegar en uniformados militares la seguridad del gobernante sandinista no es ilegal, pues se trata del Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, pero discreparon de la disposición de redoblar esfuerzos en una labor que durante los últimos 16 años había realizado la Policía Nacional, y, sobre todo, por el mensaje que podría estársele enviando a la población con esa decisión que algunos calificaron de “peligrosa”.
Los uniformados son quienes salen al paso a las personas que llegan hasta la casa partido-gobierno, que también es la residencia del gobernante, y preguntan el objetivo de la visita, a quién buscan, algo que en las administraciones de Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños era realizado por agentes de Seguridad Personal de la Policía Nacional.
El vocero del Ejército, coronel Adolfo Zepeda, confirmó a EL NUEVO DIARIO que cerca de 30 soldados han sido desplegados en el sitio donde despacha Ortega, quien es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas del país. Hasta hoy se desconoce la versión oficial de las autoridades policiales sobre esta decisión del presidente Ortega.
Cenidh: “Es peligroso”
Para el director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, no hay cuestionamiento sobre la subordinación del Ejército a su superior que es el Presidente de la República, el problema --a su criterio-- es “militarizar” el entorno en el que se desarrolla el gobernante.
“La casa familiar, del partido, que es donde despacha el señor presidente, es hasta donde se están dirigiendo las protestas. ¿Qué pasaría si en una de las protestas hay un choque (de reclamantes) con militares y se considere en riesgo la vida del presidente? No sabemos y es hasta peligroso, porque ellos no son policías, ni pueden jugar a ser policías y no están preparados para jugar ese rol”, consideró Carrión.
Agregó que los militares son preparados para la guerra, y en tiempos de paz deben trabajar en apoyo al Sistema de Prevención de Desastres o en la lucha contra las fuerzas emergentes como el narcotráfico o el crimen organizado, y esto no todo el tiempo ni en todos los lugares, sino en la profundidad del territorio nacional cuando la Policía haya sido superada.
“No es ilegal”, dice experto
La posición de Carrión no es compartida por el experto en temas militares y de seguridad, Roberto Cajina, quien afirmó no existe ninguna anomalía ni ilegalidad en el hecho de que elementos del Ejército resguarden la seguridad de Ortega.
“Decir que el Ejército es nada más para la guerra o para reprimir a la gente en desórdenes, es tener una visión limitada de lo que es su trabajo, porque tiene una estructura, por ejemplo, que le da seguridad personal a las principales autoridades y mandos, por eso no le veo ningún problema en que cuiden al presidente”, dijo Cajina .
“Entre las funciones del Ejército no está el cuidar de la seguridad del presidente, pero acordate que existe un principio jurídico que dice que vos podés hacer lo que la ley no te prohíbe, y no hay ley que diga que el Ejército no puede brindar seguridad personal al presidente”, agregó.
Sostuvo que si se trata de un trabajo conjunto entre la Seguridad Personal de la Policía y el Ejército, se le quita un peso a las autoridades del orden, que podrían dedicar, incluso, más recursos para otras áreas como la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Quiñónez dice que Ortega “está paranoico”
El diputado Enrique Quiñónez, presidente de la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea, dijo que a pesar de que no hay ilegalidad en el accionar del Ejército, “es triste” que se redoblen esfuerzos y se gasten más recursos en un trabajo que podría hacer sólo la Policía Nacional.
“En la década de los 80 lo protegían por lo menos 200 hombres, ahora es menos lo que tiene que pagar el pueblo de Nicaragua, pero si el Ejército recibe órdenes porque el presidente se siente amenazado y que lo protejan, pues lo van a hacer, y si quiere que le pongan tanques, ahí los vamos a ver al lado del muro que está construyendo atrás (de la Secretaría)”, dijo Quiñónez.
Agregó que lo que podría ocurrir es que Ortega siente una especie de paranoia que lo lleva a incrementar sus medidas de seguridad. “El presidente sabe lo que le ha hecho a este país y a lo mejor tiene paranoia de que le hagan algo, él es el dueño de su propio miedo, y sabe a qué le teme y por qué le teme”, dijo.
El legislador liberal coincidió con el representante del Cenidh, al indicar que la Policía está entrenada para lidiar con cualquier tipo de atentado que se le pretendiera a hacer al mandatario, “tiene la experiencia, mientras que el Ejército juega otro rol, otro entrenamiento, y que no va acorde con la seguridad que puede brindar la Policía”.
Lesiona trabajo policial
Para el general en retiro, Hugo Torres, no existe ningún roce constitucional en el hecho de que el Ejército brinde seguridad a Ortega, porque es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, pero habría que ver qué tanto lesiona realmente el trabajo que durante los últimos años han tenido los cuerpos de Seguridad Personal de la Policía.
“Lo usual es que sea la Policía la que lo haga. El Ejército tiene una estructura especializada para brindar seguridad a los principales cuadros y mandos, y lo contiene el Regimiento de Comandancia, pero habría que ver las razones que tiene para decidir que también lo cuiden soldados”, dijo Torres.
Indicó que si la idea es resguardar instalaciones físicas, el Ejército tiene una gran experiencia en esa línea, pero que si es para relegar el trabajo de la Policía en asuntos de seguridad personal, pues no lo vería conveniente, sobre todo por el contacto que debe tener el presidente con la población.
“Si no fuera imprescindible, esto podría prestarse a creer en una militarización de la seguridad del presidente, pero habría que ver cuáles son las razones, a lo mejor es que se siente más cómodo con los militares, y eso no deja de afectar la institución policial”, estimó Torres.
Ex ministro de Defensa: “Asuntos de estilo”
El ex ministro de Defensa de la Administración de Enrique Bolaños, José Adán Guerra, dijo, por su parte, que la decisión de Ortega de solicitar apoyo a su seguridad de parte del Ejército, podría tratarse a la manera o al estilo de gobernar del líder sandinista.
Señaló que no existe una norma jurídica que defina de manera taxativa a cuál institución le corresponde brindar seguridad al presidente, pero que sí se cuenta con la ley que señala que el presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, y que, por tanto, se deben regir por él.
“Esto lo atribuiría más bien a una cuestión de estilo del presidente Ortega, yo lo que conozco en base a mi experiencia en los tres gobiernos anteriores, es que la Policía era la que estaba a cargo de estos menesteres, pero ahora se ha dispuesto que sea el Ejército, y, por tanto, pues, se debe respetar esa disposición”, concluyó.