Nacional

Entre sequía y desertificación


Valeria Imhof

“Más que la recuperación de Enacal nos preocupa que nos vamos a quedar sin agua”, afirmó ayer la presidente ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Ruth Selma Herrera, al dar a conocer el balance de su gestión en los cien días de gobierno.
Herrera señaló que la empresa aguadora puede alcanzar su autosostenibilidad si logran mejorar el servicio, el cobro y el desempeño, pero advirtió que los recursos hídricos “van en un proceso irremediable de destrucción”.
“La sequía que hemos tenido en estos últimos años es el límite entre la sequía y el proceso de desertificación”, apuntó la funcionaria, quien mencionó que los mantos acuíferos pueden tardar hasta 80 años en recuperarse.
“Pero, además, estamos deteriorando el lago Cocibolca, se sigue botando basura, plástico, desechos, animales, y todas las alcaldías que circundan el lago tienen que saber que de ese lago vamos a tomar el agua no sólo los de Juigalpa o San Juan del Sur, sino los de Managua”, señaló.
Reducir fugas y derroches
Herrera dijo que entre los objetivos de Enacal está disminuir el derroche de agua, aunque reconoció
que en el caso de las
fugas han logrado una reducción mínima del dos por ciento.
“Las fugas se van a terminar cuando se dejen de regar las calles y andenes y el agua pueda subir a los barrios más altos, y cuando los ministerios, hogares y empresas reparen los inodoros y los lavamanos”, señaló la funcionaria, quien dijo que las fugas registradas en el interior de las casas, empresas o instituciones no van a ser descontadas del recibo.
Antigua auditora no vio nada
Herrera indicó, además, que solicitó a la Contraloría General de la República (CGR) una evaluación de la ex auditora Nidia Vado, porque en los años que estuvo en la empresa “no escuchó ni se enteró de los actos de corrupción”.
“Nunca supo que había robo en las bodegas, tampoco supo cómo se violentaron las leyes del Estado para contratar a una empresa chilena, cómo se pusieron los megasalarios y cómo se desperdiciaba el dinero en gente que no trabajaba en la empresa”, añadió.
Herrera, además, justificó los despidos, indicando que estos trabajadores incumplían con sus labores.
“Nosotros sabemos que hay cuadrillas que venden el material, que le repararan el medidor a cambio de mordidas, y que hay robo de medidores donde está vinculada gente de Enacal. Incluso, en varios talleres quedaron vehículos que fueron saqueados y canibaleados. La empresa se estaba dilapidando de manera descarada, pero no tenían dinero para ir a reparar una tubería”, aseveró.
Herrera refirió que en la empresa laboran 4,000 trabajadores, de los cuales por lo menos 300 son dirigentes sindicales “hay 42 sindicatos, y el fuero sindical se ha convertido en el paraguas para no trabajar y para que no te despidan”, dijo.
Entre los logros que mencionó Herrera en estos tres meses, están el funcionamiento de 15 pozos en los barrios orientales de Managua, el mantenimiento de 55 equipos de bombeos y la apertura de diez pozos a nivel nacional.
Para los próximos meses, prometió el abastecimiento de agua en los barrios Sierra Maestra, Los Laureles Sur, “Israel Galeano”, 18 de Mayo, Las Viudas, Esquipulas, Las Jagüitas y San Isidro de Bolas, sectores que afrontan mayores problemas de agua en la capital.