Nacional

Arriendo de Petronic fue ilegal y hasta delictivo

*** Dijo que necesitaban crear una filial en Nicaragua y que los testaferros los buscó el bufete Marín-Paguaga y Asociados *** Defiende legalidad del contrato con la “autorización” que tuvo Byron Jerez, quien actuó como si los bienes fueran privados, a través de una sociedad anónima que sólo el procurador Centeno tomó en serio *** Así también arrendaron la Cementera, y el presidente de Glencore se convirtió en oficioso defensor de Alemán, bajo cuya sombra y tutela se realizó la operación

Eloisa Ibarra

El presidente de Glencore en Nicaragua, José García, reconoció que formaron una sociedad anónima con personas desconocidas para él, pero negó que sean testaferros del ex presidente Arnoldo Alemán, como afirmó el también ex mandatario, Enrique Bolaños.
García asistió a una cita con el procurador General de la República, Hernán Estrada, quien anunció que en los próximos días tomará una decisión en relación con el contrato suscrito entre Petronic y dicha empresa, el que considera lesivo para los intereses del Estado y el cual fue denunciado de nulidad en 1999.
El entonces contralor general de la República, Agustín Jarquín, denunció la nulidad por considerar que Byron Jerez, en calidad de presidente de Petronic, no tenía facultad para suscribirlo, pues debía pasar por la Asamblea Nacional, de acuerdo con la Ley 169.
Ficción de sociedad ilegal y delictiva
Sin embargo, García defendió la facultad de Jerez para firmar el contrato, basado en el hecho de que la Junta Directiva se lo autorizó. Su criterio es que el contrato es válido porque el entonces procurador, Julio Centeno Gómez, rechazó la nulidad.
Esa directiva era de una sociedad anónima en la que los funcionarios aparecían como socios de los bienes del Estado, lo cual era una ficción de sociedad privada, ilegal y delictiva.
Centeno, simplemente, se negó a proceder, pero esto nunca legalizó el acto, igual que sucedió con el arriendo de la Cementera.
Refirió que cuando Centeno rechaza la nulidad comienzan a operar, y para ello le encargan al despacho Marín-Paguagua y Asociados, que constituya una empresa con accionistas escogidos por ellos, para que posteriormente esos accionistas endosaran las acciones a Glencore para que fuesen dueños de la empresa.
Nosotros mandamos a hacer la sociedad porque queríamos una sociedad nicaragüense para que operara el contrato, porque Glencore no estaba registrada en Nicaragua cuando se firma el contrato.
Oficioso defensor de Alemán
Se crea Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP) y Glencore queda como dueña de esta empresa. “No tiene importancia, ni sé quiénes eran los accionistas”, dijo García, tras rechazar que esos socios hayan sido testaferros de Arnoldo Alemán. No conozco quiénes fueron los socios, porque su única acción fue firmar la sociedad y endosar las acciones, y el bufete se encargó de todo.
Ésta es una confesión del uso de testaferros y una “ingenua” creencia de que Byron Jerez podía actuar sin ser autorizado por Alemán.
Informó que la inversión de los activos de Petronic, en todos los planteles y estaciones es de ocho millones de dólares, y en los siete años le han pagado al Estado más de 140 millones de dólares.
Salió confiado
Al salir de una reunión con el procurador Estrada, García se mostró confiado en lo expresado ante dicho funcionario.
“Tenemos negociaciones con el gobierno, aspiramos no sólo a terminar el contrato sino a renovarlo, estamos manejando la introducción de combustible de Venezuela, y el gobierno está convencido que somos los únicos que pueden hacerlo, y no creo que tengamos que llegar a una demanda porque esperamos se resolverá todo”.