Nacional

Será delito manejar ebrio vehículos colectivos y pesados

* Aprobado en dictamen de Comisión de Justicia * Penas serán de seis meses a tres años de prisión si artículo lo aprueba el plenario de Asamblea

Los conductores de vehículos pesados y colectivos que manejen ebrios cometerán delito que se castigará con una pena de entre seis meses y tres años de prisión, si se aprueba en la Asamblea Nacional una moción consensuada en la Comisión de Justicia del Parlamento, y que sería incluida en el tercer capítulo del nuevo Código Penal.
Luego de múltiples divergencias entre los diputados de esta comisión, se llegó al consenso de que, como medida preventiva, se debe castigar con prisión a los conductores y operadores de vehículos pesados y colectivos que manejen ebrios.
Entiéndase como tales a los buseros, conductores de cisternas, aviones de fumigación, furgones, operadores de grúas y demás equipos pesados. Pero no sólo serían castigados los conductores que hayan abusado bebiendo licor, sino también aquellos que estén “bajo la influencia de sustancias tóxicas, drogas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas que les disminuyan sus facultades”. En caso de que reincidan se les privará del derecho de conducir por un período de entre cinco a diez años.
Para no entrar en contradicciones con la Policía Nacional, los diputados acordaron ponerle una coletilla al artículo donde se especifique que las multas impuestas por los policías de Tránsito a los conductores ebrios, no tienen nada que ver con la pena establecida para los delitos.
Querían penalizar a todos los ebrios
En un inicio algunos diputados, entre ellos Noel Pereira Majano, habían logrado imponer entre sus colegas la idea de penalizar a todos los conductores que manejen ebrios con prisión de uno a tres años, todo con el propósito de disuadirlos que dejen de tomar.
Hasta ese momento los asesores habían logrado rebatir los argumentos de los diputados que se oponían a penalizar a todos los conductores ebrios, entre ellos Adolfo Martínez y Juan Ramón Villagra, quienes consideraban que las penas eran muy severas, pues se estaba penalizando a todas las personas que, habiendo consumido algún grado de licor, se dispusieran a conducir aún y cuando no causaran ningún perjuicio.
“Me preocupa que estamos cayendo en la tendencia mundial de usar el Código Penal para todo”, expresó Edwin Castro, luego de incorporarse a la reunión con varias horas de retraso.
Fue Castro quien al final logró persuadir a los demás diputados para quitar este artículo.
Según Juan Ramón Villagra, si este artículo hubiese entrado en vigencia, los juzgados no darían abasto, pues todos los policías que detuvieran a conductores ebrios estarían en la obligación de apresarlos para que el juez respectivo les abriera una causa.