Nacional

Piden prisión preventiva para sacerdote pederasta

* Huía desde hace nueve años, fue deportado el viernes y hay temor de que delitos por los que se le persigue hayan prescrito

CORRESPONSAL COSTA RICA
La Fiscalía de Garabito pidió el sábado tres meses de prisión preventiva contra el sacerdote Enrique Vásquez Vargas, acusado por abusos deshonestos y violación a menores que oficiaban en sus misas como monaguillos. El religioso fue deportado el viernes por autoridades migratorias de Honduras
Vásquez Vargas, quien era prófugo de la justicia tica desde hace 9 años, fue detenido el miércoles pasado en el barrio “Francisco Morazán”, de Tegucigalpa, Honduras.
Existe zozobra porque no se haga justicia debido a que las acusaciones habrían prescrito. Al menos una de ellas ya no podrá ser sancionada, según se confirmó.
Sin embargo, el fiscal Hernán Moya cree que tres meses es el tiempo que se llevará la investigación, debido a que casi todas las pesquisas se realizaron mientras el religioso era prófugo.
Vásquez, de 48 años, y quien escapó del país en diciembre del 98, fue enviado a una celda del Segundo Circuito Judicial de San José, y pasará a la Fiscalía de Garabito, Puntarenas, para ser indagado y que le notifiquen las acusaciones que pesan sobre él.
Se desconoce con certeza desde hace cuánto se ocultaba en Honduras. Él se identificaba como venezolano, tenía una sastrería, y la captura se hizo en una labor de rutina de la Policía de la Dirección General de Investigación criminal.
En la capital Tegucigalpa, en uno de los retenes, los oficiales le pidieron sus documentos de identidad. Vásquez Vargas les dijo que se llamaba Allan García Strauss y que era venezolano.
La Policía hondureña solicitó corroboración a Venezuela enviando sus datos y huellas digitales, recibiendo como respuesta que no existía esa persona.
De inmediato procedieron a consultar la base de alertas de la Interpol, que se puso en contacto con sus similares de Costa Rica, constatando de que se trataba del sacerdote requerido por la justicia tica.
Al verse descubierto, al cura no le quedó de otra que confesar su verdadera identidad.
Los hechos se remontan a 1998, cuando dos hermanos menores (monaguillos), de 10 y 14 años, de su iglesia Santa Rosa de Pocosol, en San Carlos, lo denunciaron por abusos deshonestos.

Otras denuncias
Posteriormente, en 2004, surgió otra denuncia por parte de un menor de 12 años, por tentativa de violación, y de otro de 11 años por tres violaciones agravadas. Éste último también fue monaguillo, pero en la iglesia de Orotina, Alajuela.
Asimismo, se conoció que el cura está siendo investigado por la Policía de Honduras al recibir, posterior a su captura, otra denuncia por un supuesto abuso de un menor en una comunidad del departamento El Paraíso.

En su itinerario de fuga se incluye Nicaragua.
En 2001, autoridades de la Iglesia Católica confirmaron que fue internado en un centro de rehabilitación en Guadalajara, que acoge a curas pedófilos. En ese entonces se dijo que gozaba de la protección y ayuda de la Iglesia para evitar su captura.
A Honduras llegó en 2003, al poblado de Güinope, donde estuvo varios meses haciendo labor de cura. En marzo de ese año, la Interpol emitió una alerta de captura internacional. Luego se conoció que se había traslado a Nicaragua.
Se tiene información de que el cura ingresó a inicios de julio (2004) a Nicaragua por el puesto de Las Manos. Aquí habría permanecido algunos meses sin que las autoridades nicaragüenses lo detectaran.
Una situación cercana a su captura se dio en ese mismo mes (julio), en San Ramón, Matagalpa, cuando se creyó haberlo detenido, sin embargo, resultó que el capturado era Orlando José Guerrero, un venezolano a quien por su parecido, se le confundió con el cura en fuga.
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