Nacional

Derrochamos el agua para morir de sed

* El Cocibolca genera 350 metros cúbicos por segundo y puede resolver de una vez los problemas de riego * Si hubiera un ordenamiento, del Gran Lago se inyectarían 300 megavatios de energía hidroeléctrica * De la enorme producción de agua, a un ritmo de más de 5 mil metros cúbicos por segundo, el 96 por ciento se pierde en el Caribe

Edwin Sánchez

Por algo nuestro país rima con agua: 5 mil 345 metros cúbicos por segundo de agua superficial es la cantidad que fluye en toda Nicaragua. De este bombeo natural, el 96 por ciento escurre hacia el Mar Caribe, y apenas el tres por ciento va al Pacífico, precisamente en la franja donde se localiza la mayor concentración poblacional.
El ingeniero en hidráulica, Carlos Láinez, subraya este otro dato revelador: de semejante caudal, apenas se aprovecha el 5 ó 6 por ciento entre agua potable, riego, industria y generación hidroeléctrica, que ni siquiera se consume, sino sólo se la deja pasar.
Un informe de la ONU indica que el Proyecto Hidrometeorológico Centroamericano detalla 21 cuencas hidrográficas, de las cuales 13 drenan hacia el Mar Caribe, abarcando alrededor del 90% del territorio nacional, y 8 lo hacen hacia el Océano Pacífico, ocupando el 10% de la superficie del país.
Nicaragua, un país de sedientos y productores arruinados por la sequía, se da el lujo de perder semejantes bondades del recurso más vital del mundo. “Hay un derroche y la escasez es relativa, por cuanto el potencial de agua que disponemos los nicaragüenses da para hoy y posiblemente hasta para 300 y 400 años”, expresó Láinez.
El informe de las Naciones Unidas sobre el agua potable señala que “Las aguas superficiales son abundantes en el territorio nacional, manifestándose bien sea a través de caudalosos ríos de gran recorrido en la vertiente del Caribe o en pequeños ríos en la del Pacífico, así como en diversas lagunas y lagos. Sin embargo, su distribución espacial no está acorde con el potencial de los suelos ni con la distribución de la población”.
La realidad construida por los hombres en nuestra nación es sequía, racionamiento, sed. La realidad del potencial hídrico, por ejemplo, del Lago de Nicaragua es que genera 350 metros cúbicos por segundo. El ingeniero Láinez considera que con tal cantidad se puede resolver de una vez los problemas de riego de todos los productores, que cada año ven los inviernos como una lotería: no se sabe si les caerá el gordo o la flaca.
Con su abundancia, se resolvería la falta de agua potable y también para beneficiar a la industria. Y por si fuera poco, el Cocibolca podría inyectarle al país, sin necesidad de enjaranarnos más con la compra de combustible para las plantas generadoras, 300 megavatios de energía hidroeléctrica.
Agua recuperable
Láinez precisa que todo lo que “se derrama” por el Caribe, es recuperable mediante obras de ingeniería.
Recomendó la ejecución de obras como presas y reservorios. Venezuela, por ejemplo, para trasladar el líquido de una cuenca a otra, orientó la construcción de presas en el Caribe y luego abrió túneles a través de las montañas para llevarlo.
El experto ve dos opciones: bombear de la presa, o por gravedad, hasta la divisoria de agua continental, que es el Norte. La otra, construir un túnel a nivel de presa, para que el agua cruce la montaña y se pueda trasladarla al Pacífico, donde hay mayor demanda.
Pero también se pueden construir pozos de absorción para tratar de almacenar las aguas de lluvias e infiltrarlas subterráneamente.
Para el experto, Nicaragua debería hablar del problema del agua como se refiere hoy del siglo XX.
No hay planificación
“La causa fundamental es la falta de planificación, es la falta de un plan de ordenamiento del recurso hídrico y de un sistema administrativo, institucional, gubernamental, que funcione como un sistema y coordine las acciones para poder alcanzar en el mediano y largo plazo las metas propuestas”.
La carencia de una Ley de Agua es que no permite la creación de una autoridad única con respaldo político, tecnológico y financiero, para empujar un plan con visión de país sostuvo.
“Si nos morimos de sed es por puro gusto. Desgraciadamente el subdesarrollo que vivimos es el subdesarrollo mental de quienes han dirigido este país en los últimos 100 años”.
Los grandes contaminadores
David Ríos, experto en impacto ambiental, recomendó hacer un diagnóstico de la situación hídrica de Nicaragua. Conocer su estado actual y potencial.
Hay que desarrollar todas aquellas medidas de protección a las fuentes de agua, para poder garantizar que ese recurso siga fluyendo. Éste es un problema de la nación, de sus organizaciones y profesionales, donde debemos ver qué aportamos cada uno, señaló.
Aseguró que el sector industrial “es uno de los más grandes contaminantes de los recursos hídricos”, y citó a las papeleras, jaboneras, empresas químicas, manufactureras; los ingenios y beneficios; lecherías y queseras.
“Éstos contribuyen a reducir el potencial de salud y calidad del agua, por eso no se le debe echar la culpa de todo al gobierno. No es que lo defienda, pero si tiro veneno al agua, yo contribuyo a su destrucción”.
Ríos aconsejó tratar la problemática del agua como una emergencia nacional, pues los cambios climáticos van a aumentar la sequía. Se debe cambiar el uso del suelo, la cultura de cultivo, porque todo eso contribuye a la desecación.
El master en ciencias ambientales, Kamilo Lara, destacó que “tenemos menos acceso al agua con calidad para uso doméstico”. Si bien contamos con agua en abundancia, ésta no es apta para el consumo humano, pues hay grandes cantidades de agua totalmente contaminadas.
Para muestra, un botón: el uso del agua subterránea del acuífero de León y Chinandega se estima más o menos en 277 millones de metros cúbicos, de los cuales el 83.2% lo constituyen extracciones para uso de riego, de cultivo de agroexportación e industrial, y el resto, el 16.8%, para consuno doméstico y municipal. Y agua que no tiene mayor costo para la industria, porque ellos cavan sus propios pozos.

Ley debe caerle al grande y al pequeño
Kamilo Lara recordó que por ley existe la Comisión Nacional de Agua Potable y Saneamiento, integrada por el INAA; Enacal, Marena y municipalidades. “Pero a pesar de estar organizados como sector, no dan respuesta a la crisis del agua, que se convierte en un problema de salud pública y en un problema de emergencia nacional”.
Prácticamente aquí se debe tener definidos a los otros sectores de la economía, al mismo gabinete, y ver cuál es el rol que deben jugar ante esta crisis que nos amenaza, sabiendo que hay un panorama negativo de un calentamiento global de la Tierra, dijo Lara.
“Hay severos cambios climáticos, podemos ver que ya los campesinos no pueden saber cuándo es la canícula. Llueve en verano y en invierno están las grandes sequías, y a esto se le agrega el delito ciudadano. Yo estoy convencido de que además de la educación ambiental debe haber sanciones directas a ricos, grandes y pobres”.
Pero la ley, hasta ahora, sólo se le ha aplicado a los sectores empobrecidos, lamentó. Sólo en las zonas francas se extraen miles de metros cúbicos de agua. Sus propietarios alegan que “son pozos de nuestra propiedad” para no pagar ni un centavo, como si el agua ocupada les llegara de Taiwan, Corea o Estados Unidos.

Hay tanta agua y azul, como se aprecia en esta magnífica fotografía, y sin embargo los agricultores no cuentan con sistemas de irrigación y dependen de lo que “traiga” el invierno.