Nacional

60 años de pastor y sigue en la brecha


Edwin Sánchez

Si en las Sagradas Escrituras se habla de persecución y atropellos a los profetas y predicadores de la Palabra, lo que vivió el reverendo Carlos Escorcia Sequeira bien que se parece a las tribulaciones bíblicas: llegó hasta ser hecho prisionero cuando trataba de recuperar la iglesia que él había fundado “El Sendero de la Cruz”.
Cuando él se marchó a los Estados Unidos por asunto de salud, unos diáconos de su iglesia aprovecharon para reclamar el templo, que finalmente le ha sido devuelto gracias a Dios “y a la justicia de los hombres”, como él dice, y por eso este domingo, a partir de las seis de la tarde, podrán celebrar los 30 años de haber levantado esa obra.
La iglesia se ubica de la entrada a la Villa “Rafaela Herrera” una cuadra al sur. Pero El Sendero de la Cruz no es la única que ha erigido el pastor Escorcia. Después de 60 años de predicar la Palabra de Dios, este hombre cuenta en su record la apertura de 21 iglesias.
El capítulo que podría llamarse “el trago amargo” le dejó un marcapasos en el corazón, que él lo muestra, y sin embargo, agradece a Dios que está sano de salud, y realmente se le ve lleno de vida a sus más de 80 años.
No se aprecia en el pastor ningún síntoma de rencor. Sus seis décadas en el ejercicio de llevar almas a los pies de Cristo, le han enseñado que la paciencia es una herramienta fundamental que combinada con la fe produce frutos.
Incluso, ahora aconseja a los más jóvenes a creerle más a Dios: que los días de su prueba, si bien no fueron felices, le ayudaron a comprobar una vez más que el Todopoderoso respalda a sus fieles.
Libera de responsabilidad a denominaciones
Si hay algo que quiere dejar claro el pastor Escorcia, es que ninguna denominación ni organización evangélica promovió el despojo de su obra, sino que fue idea de un individuo que se confabuló con otros. La iglesia del Señor, nada tiene que ver con ese capítulo, dijo, diferenciando el actuar personal, de uno o dos sujetos de lo que es la institución eclesiástica.
Como uno no comprende este tipo de actuaciones en “hermanos” que contrarían a los mandamientos del Viejo Testamentos y la doctrina de Cristo, el reverendo Escorcia dijo que la actitud de personas de esta naturaleza no tiene nada que ver con una ética cristiana.
Subraya que como dice el mismo Jesús, si el Señor salió a sembrar la buena semilla, el trigo, también, por la noche, llegó el enemigo --que es Satanás-- y sembró la cizaña. La ciudadanía debe comprender que sólo se encontrará con una Iglesia pura en un ciento por ciento cuando regrese el Señor.
Mientras, dice, habrá este tipo de manifestaciones. Y no será sino hasta el fin de los tiempos, cuando los ángeles apartarán lo malo de lo bueno, la cizaña del trigo. Pero eso no debe ser pretexto para decir “no voy ahí” porque ocurren estos episodios, indicó, para animar a buscar de Dios en los templos donde se predique la sana doctrina.