Nacional

Caudillos son los anticristos

* Corruptos impunes, manipuladores de las instituciones, falsa piadosidad, esos son los engendros del mal * Critican que Iglesia Católica pida que no dejen entrar al país al que se dice Cristo-Hombre * Hay que enfrentarlo y desenmascararlo, dicen los teólogos

Edwin Sánchez

Un sistema político y económico que tolere las injusticias, promueva la impunidad de los corruptos, exonere de los impuestos al gran capital y se los cobre a los sectores más vulnerables en medio de los abusos del poder y la exaltación del caudillismo, es una auténtica imagen del Anticristo, sostuvieron teólogos consultados.
Como señalaron teólogos entrevistados por END, hay tantos anticristos en el país que, podría pensarse, José Luis de Jesús Miranda, ya sale sobrando. El presidente de la Junta Directiva de la Universidad Evangélica de Nicaragua, William González, dijo que mientras en este país el hambre sea galopante, las brechas sociales sean cada vez mayores, y las culturales nadie las disminuya, en tanto la corrupción carcoma a la nación, ahí está una señal clara del Anticristo: en la presencia de las clases que dirigen a este país.
“Si lo queremos ver, desde ahí se origina la desigualdad, pero también vemos signos de Dios en aquellos movimientos que desde abajo y arriba buscan afanosamente la dignificación del ser humano, aunque tengan que pagar un gran precio”.

Cuestión de valores
La sociedad piensa que el Anticristo es una persona, pero aquí habla de valores, concepciones, actitudes...
En principio, el Anticristo en la Biblia es una personalidad, pero esta personalidad toma forma en un sistema, y si valoras el sistema de la globalización, miremos cuántos niños mueren por no tener acceso a la salud por la privatización del sistema, por el sacrificio humano que hay en este momento, por no disminuir las tasas de mortalidad infantil, pudiéndose disminuir con voluntad del gobierno, con esfuerzo de la sociedad en general.
Ahí tenemos una manifestación objetiva de personalidad que es parte de un sistema que crea la muerte. Históricamente, el Anticristo es eso, es lo opuesto a la vida, desde la Biblia van a encontrar que es una contra resistencia a la justicia de Dios.
No es una figura literaria el Anticristo, no es una cosa imaginaria, es una cuestión real. Lo que pasa es que dentro de lo religioso, y especialmente la religión cristiana en Occidente, encontrarán que siempre ha habido manifestaciones en personalidades religiosas extremas que han llegado a sustituir el nombre de Dios, y en el nombre de Él han creado una diversidad de situaciones que luego se han convertido en tragedia y que ahora son parte de la historia de las religiones que ha habido en América Latina: desviaciones profundas de cómo entender a Dios en esa coyuntura en que esas personalidades han vivido.
En este país hay libertad de conciencia, libertad de culto. Pero se debe respetar las leyes.

Si hay libertad de culto, ¿cuál sería la reacción de los teólogos si a alguien se le ocurre importar a un líder satánico y abrirse la iglesia del Diablo?
Hay cuestiones objetivas de nuestras leyes. El respeto a la persona, en tanto no se violen las leyes normales y clásicas que existen, mientras no induzcan al suicidio, al homicidio, mientras no violenten las leyes, aquí la gente se puede expresar, inclusive no creyendo en nadie.

Hay que enfrentar
La Iglesia Católica se apresura demasiado cuando alerta que hay que tener cuidado con la venida de esta gente en un país multi religioso como Nicaragua. Ella tiene experiencia en el análisis y el tratamiento a estas experiencias contrarias a su confesión. Me extraña que haya sido la primera en salir al frente negando la posibilidad de que venga este grupo. Por eso me ha animado mucho ver el reportaje en END del obispo César Augusto Marenco pidiéndole al gobierno que no le ponga límite a nadie, que en este país el nicaragüense puede dialogar, debatir.
En este sentido, aquí cabemos todos, siempre y cuando la moral pública, la cultura que hemos construido no se nos vaya a desvanecer. Lógicamente, sería como debilitar la cultura si no lográramos dialogar sanamente con este sector que tiene concepciones teológicas de las que aquí manejan más de un millón de evangélicos y unos tres millones de personas que se definen como católicas, y el respeto mismo para ese porcentaje que el censo nacional refleja del 8% que no cree en nadie.
Vemos en la historia de este país que la acción de creer se está diversificando: hay pentecostales, nazarenos, apostólicos, bautistas internacionales, bautistas nacionales; católicos, carismáticos, Ciudad de Dios…, una diversidad de expresiones. En fin, lo importante es que los valores que se cultivan desde la religión logren disminuir la violencia y el problema económico.

Estudiante de Teología Alberto Araica:
“Un híbrido: entre la empresa y la fe”
Alberto Araica subrayó que a la par de la globalización económica hay una globalización religiosa. Éstos coinciden en aquellos puntos que aportan conveniencias económicas y políticas a estos grupos.
El tema de la teología de la prosperidad está vinculada con la globalización neoliberal. Hay una globalización económica y cultural que también se vincula con estas nuevas empresas cristianas, que se disfrazan luego de cualquier cosa: hoy es el Anticristo y mañana pueden ser la Virgen María, el Niño Dios o Santa Claus. Debajo del iceberg, lo que hay es una estrategia construida, transnacional, interregional, que busca erigir un capital a costa de la manipulación de la conciencia de los cristianos, que, muy ingenua y desafortunadamente en nuestros países arrollados por la pobreza, pescamos el anzuelo con facilidad

¿Si hay expresiones del Anticristos en las estructuras de poder, hasta en el eclesiástico, no vería que el supuesto Anticristo que vendría al país sale sobrando?
Creo que por naturaleza tenemos un Cristo y un Anticristo. Cuando nuestra actitud de vida apunta a la solidaridad, igualdad, manifestamos el Cristo que llevamos dentro, pero cuando nuestra actitud de vida expresa distancia, abuso de poder político, cultural, religioso, económico de uno sobre otro, desigualdad, explotación, expresamos el Anticristo que por naturaleza todos tenemos.
Aquellos sistemas políticos que se benefician, las cúpulas, los caudillos, los empresarios; aquellos sistemas que cobran más impuesto al que tienen menos y exoneran al que tienen más, o sistemas donde no se garantiza salud y educación a los desposeídos, reflejan los valores del anticristo.

¿Sale sobrando o no este Anticristo?
Para mí es un empresario disfrazado del Anticristo, que busca manipular las conciencias con un discurso incoherente, y, sobre todo, lleno de temor. Dice que el diablo murió y el pecado no existe. Es un híbrido que busca confundir al pueblo y hacerlo adicto a una estrategia empresarial.