Nacional

Hondureño hiere a cazador mískito


Fermín López

PUERTO CABEZAS, RAAN
Un mískito originario de la comunidad de Siksa Yari, en el río Coco, escapó de morir a manos de un hondureño que lo atacó con un filoso machete cuando la víctima regresaba de cacería al otro lado del río.
Santos Flores, de 38 años, quien se encuentra internado en el Hospital Nuevo Amanecer de esta ciudad, narró que los hechos ocurrieron el pasado cuatro de abril cuando regresaba de buscar carne de monte y fue agredido por un ciudadano hondureño, a quien sólo identifico como mestizo de Olancho, quien se encontraba en estado de ebriedad y la arremetió con su afilado machete en su contra.
Flores manifestó que cuando le tiró el primer filazo él metió el brazo para cubrirse el rostro, lo que le provocó una herida que casi le cercena el miembro de un tajo. “Después de eso traté de correr, pero el catracho volvió a herirme en la pierna derecha, sin embargo, pude llegar a una casa donde me auxiliaron”, dijo el agredido.
Heridas graves y profundas
Las heridas son tan graves y profundas que afectaron tejidos, tendones y hueso en uno de los casos, por lo que tuvo que ser trasladado al centro de salud de Waspam, donde lo valoraron, e inmediatamente fue remitido al centro de salud con camas de referencia regional, Hospital Nuevo Amanecer, donde esta siendo atendido por médicos cirujanos y ortopedas.
Según el afectado, él no conoce al hombre que lo agredió, sólo sabe que es mestizo, que vive a una media hora de camino de donde se dio el incidente, y que, en un tiempo, tuvo problemas personales con uno de sus primos.
Victimario vive “al otro lado”
La denuncia fue interpuesta en la Policía de Waspam la semana pasada, pero según se supo, no se puede hacer mucho porque el victimario vive al otro lado, y en muy pocas ocasiones baja a las comunidades que están a este lado, y más ahora que sabe que tiene cuentas pendientes con la justicia.
Doña Culdina Francisco, madre de Santos Flores, relato que cuando ella escuchó que traían a su hijo herido, pensó que lo habían matado los hondureños, porque en esa zona los catrachos matan a los nicaragüenses de puro gusto, aprovechándose de que allí no existen policías ni Ejército de Nicaragua, y la ley la ponen los catrachos.
Existe mucho temor en las comunidades de la ribera del río Coco debido a todos estos acontecimientos, y temen por sus vidas, de tal manera que madres como doña Culdina están pidiendo la presencia de la Policía y del Ejército sobre el río para así evitar que se sigan dando hechos sangrientos como los que se han venido presentando.