Nacional

7 muertes trágicas en dos días


Leoncio Vanegas

OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
Cuatro muertes más se han sumado a las estadísticas de una Semana Santa atípica para la Policía neosegoviana, que se ha visto atareada en el levantamiento de los peritajes de rigor. Dos de los fallecimientos se tipificaron como homicidios porque hubo de por medio armas de fuego; uno como ahogamiento y el último como suicidio.
El primer homicidio se registró en la concurrida Shell Ramos, sobre la Carretera Panamericana, punto relativamente céntrico en la ciudad. Aquí se suscitó una trifulca a eso de las 6:30 p.m. del martes, en la que Francisco Lenín Cuadra Muñoz, de 23 años, recibió un impacto de bala calibre 22 en el abdomen. Horas después lo declararon muerto en el Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, de esta ciudad.
En el lugar de la reyerta, Pedro Antonio Aguirre Moncada, de 22 años, también fue lesionado en el tobillo izquierdo por otra bala de la misma arma homicida.

Tras las rejas
Aplicando la técnica canina, una patrulla policial dio alcance al supuesto autor de al menos cinco disparos que también expusieron al peligro a otros peatones que circulaban por el lugar. El supuesto homicida responde al nombre de Carlos José Flores, de 30 años, quien fue capturado en el barrio Santa Ana.
Noel Antonio López Rugama, amigo del ahora occiso, dijo que habían salido del bar “El Garrobo” cuando apareció un tipo a bordo de una bicicleta y llamó por su nombre al infortunado joven, y acto seguido le disparó varias veces, sin conocerse el móvil.
A las tres de la madrugada, en la comarca Las Uvas, nueve kilómetros al sur de la ciudad de Jalapa, Ubence Maradiaga Cárcamo, de 35 años, recibió un disparo de calibre 38, que se le alojó en la región de la tetilla izquierda, provocándole la muerte instantánea. Su amigo, Magdaleno Ramos González, de 33 años, también fue herido en la zona torácica, y fue internado en el Centro de Salud “Pastor Jiménez”, de la cabecera municipal.

Se arrimaron a cantina para recibir balas
El autor de los disparos fue José Alejandro Casco Rodríguez, de 37 años, propietario del expendio de licor “El Rempujón”, quien al enterarse de la presencia de dos sujetos en el frontal de su cantina, abrió una ventana y accionó su revólver 38. Parientes del presunto homicida dijeron a una radio local que disparó a los dos hombres porque querían robarle.
Por su parte, Cándida Rosa Ramos, cuñada del muerto, dijo desconocer los motivos que llevaron al cantinero a disparar. “Si era por robar, no creo; Ubence andaba dos botellas de guaro y dinero”, indicó.
Los dos hombres andaban muy borrachos desde el día anterior, y la visita al exterior de la cantina --suponen algunos vecinos-- era para amanecer cerca y abastecerse de más líquido espirituoso, como es costumbre de los bebedores.

Adormecido por el guaro no pudo nadar
También la Policía, a través de su portavoz, subcomisionado Pablo Ardón, informó de una muerte por ahogamiento ocurrida en la poza Piedra Larga, de las riberas del río Coco, en la jurisdicción de Wiwilí, Nueva Segovia. Darwin Barahona Molina, de 21 años, después de ingerir licor se lanzó al agua, pero su embriaguez le impidió nadar y se ahogó.
En la misma tarde del martes, la institución de seguridad pública conoció del suicidio de Dimas Roberto Castillo Hernández, de 23 años, oriundo del barrio “Luis Vílchez”. El joven había salido de su casa el lunes; lo buscaron por varias horas hasta encontrarlo colgado de un árbol en un predio colindante con el Centro de Salud del casco urbano, ya sin vida.