Nacional

¡Horror en Previsionales!

* Una profesora muy querida llegó con un quiste, y después que la entregaron operada, desarrolló tal infección que no pudo salvarse, y nadie da una explicación coherente a sus familiares * A otra le dejaron una gasa en el abdomen, y para salvarse tuvo que pagar 30 mil córdobas en otra cirugía

Lizbeth García

Dos pacientes que llegaron buscando salud a la Previsional de la Policlínica Oriental y al Hospital Alemán Nicaragüense, no obtuvieron los resultados deseados porque la primera extrañamente murió de septicemia después de una operación en la matriz, mientras que la otra dice que “está viva gracias a Dios”, porque la doctora que la cesareó aparentemente “olvidó” sacarle del abdomen una gasa de 10 centímetros.
La víctima mortal es la profesora de generaciones Ileana Cerda Aragón, de 59 años, quien en la década de los 70 se salvó de ser fusilada porque le dio clases a un guardia, y en los 80 casi perece en una emboscada perpetrada contra los alfabetizadores, pero irónicamente este lunes murió en la clínica donde estaba adscrita como asegurada.
Hasta el seis de marzo de este año, la profesora dio clases a los niños de preescolar en la escuela República de Venezuela.
“Nosotros queremos hacer pública esta denuncia porque estamos viendo que a cada rato en estas Previsionales la gente se agrava o se muere en última instancia, es decir, ahí no hay solución ni sanidad para nadie”, apuntó Donald Cerda Aragón, quien asegura que su hermana falleció por negligencia médica, dado que sospecha que le “picaron” el intestino.

Sangrado por un quiste
Donald y Aída Cerda Aragón explicaron que su hermana fue operada por Katiuska Guadamuz el siete de marzo por la mañana, porque presentaba un sangrado derivado de un quiste o tumor en los ovarios.
La “profesora Ileana”, como era conocida cariñosamente entre sus alumnos, salió del hospital 48 horas después, el viernes nueve de marzo, pero el fin de semana tuvo que regresar de emergencia a la Policlínica Oriental porque tenía fiebre y unos dolores horribles, pero el médico de turno sólo le dio Alumín, atribuyendo el malestar a gases, relató Donald Cerda.
El lunes la maestra empeoró, obligando a los médicos “a ponerse las baterías”. Donald Cerda señaló que en ese momento le dijeron que iban a operar otra vez a su hermana porque tenía heces fecales en el organismo.
“Yo pregunté: ¿quién la cortó?, pero me dice que no, que todo se dio al desprender eso. ¿Pero por qué no la miraron (bien) al darle de alta y no cinco días después?”, se preguntó don Donald, quien denunció además que desde que su hermana ingresó al hospital siempre estuvo sedada y dormida, y cada día las autoridades médicas le decían que tenía una infección o enfermedad diferente.
“Sólo sabían decirme que estaba en manos de Dios, pero en manos de Dios estamos todos desde que nacemos”, recalcó el denunciante, quien hasta el momento no ha recibido una explicación convincente de las causas del deceso.
Tampoco le quisieron proporcionar los documentos oficiales del caso, porque aunque asegura que el Director Médico del hospital se los prometió, el Gerente General de la Previsional prohibió la entrega.

Que le expliquen
Cerda puntualizó que su interés al denunciar el caso no es buscar culpables, sino sentar un precedente y que le expliquen qué paso “para que no sigan matando gente”.
Anunció que el lunes solicitará al Ministerio de Salud y a la Gerencia de Salud Previsional del Seguro Social una auditoría médica, porque está dispuesto a llevar el caso hasta la última instancia para garantizar que el asegurado cotizante tenga atención de calidad en una unidad de salud que en realidad esté preparada para atender a los pacientes.
EL NUEVO DIARIO se personó ayer a la Previsional señalada, pero ni el gerente general, Antonio Ruiz, ni el gerente médico, Carlos Morales, nos pudieron atender porque el primero había salido y el segundo estaba en reunión, según informó su asistente, Martha Castillo, por lo que será hasta hoy que expondrán sus consideraciones.

El caso de la gasa
El segundo caso de supuesta negligencia médica denunciado por Jamileth del Carmen Alvarado en la Fiscalía, tuvo lugar en el Hospital Alemán Nicaragüense, donde la joven de 22 años llegó el 31 de diciembre del año pasado para dar a luz a una niña, dado que la misma estaba sentada en su útero, lo cual hacía imposible que naciera por la vía normal.
La joven recordó que al día siguiente le doctora Jezarel Mayorga, internista rotaria del hospital, le extendió la hoja dándole de alta, aunque en la constancia de nacimiento que le extendieron en el hospital dice que quienes la atendieron durante la cesárea fueron los médicos Martínez y Salinas.
En la denuncia que Francisco Huete presentó en la Fiscalía en representación de su mujer, explica que posterior a la cirugía Carmen Jamileth empezó a sentir fuertes dolores en el vientre, fiebres y vómitos, por lo que visitaron nuevamente el Hospital Alemán Nicaragüense (HAN), donde sólo le recetaron Diclofenac para el dolor.
Pero como seguía enferma, los médicos ordenaron que le hicieran un ultrasonido, pero lo que determinaron es que supuestamente tenía inflamados los ovarios, sin embargo, la paciente notó que en el sitio del dolor tenía un objeto sólido, por lo que decidió visitar el Centro Clínico “Apolonio Berríos”, donde le prescribieron un rastreo ultrasonográfico del abdomen que reveló la presencia de un cuerpo extraño de diez centímetros de diámetro y 7.7 de largo que ocupaba gran parte del huevo pélvico.

64 días con la gasa
Alvarado señaló que al ver los resultados del examen, el doctor Roberto Balladares le informó que debía intervenirla inmediatamente porque su vida corría peligro, debido a que el cuerpo extraño había infectado los órganos del abdomen.
Cabe decir que para el día de la intervención (cinco de marzo de 2007), la paciente tenía exactamente 64 días de andar con el cuerpo extraño, el que resultó ser un pedazo de gasa.
“Gracias a Dios estoy viva, porque a mi familia le dijeron que si me operaban me podía morir, y si no lo hacían, también, pero gracias al Señor, el Creador me dio una nueva vida”, agregó Carmen Jamileth Alvarado, quien asegura que producto de lo que considera una negligencia médica perdió parte de sus intestinos.
La denunciante señaló que su familia tuvo que malvender y empeñar sus pocas pertenencias para pagar la operación y los medicamentos, que en su conjunto le costaron 30 mil córdobas.
Como prueba de cargo, Carmen Jamileth ofreció el cuerpo extraño que el médico privado le extrajo, los exámenes que revelan que lo tenía en el abdomen, la epicrisis que le extendieron y los documentos del Hospital Alemán que dicen que no tenía nada.
No fue posible conocer la versión de las autoridades del Hospital Alemán porque según nos informaron ayer, el director “estaba en reunión”. Sin embargo, la denunciante señaló que ella tuvo un encuentro con él, y éste le habría dicho que no se hacían cargo de nada y que los denunciara o hiciera lo que quisiera.
“Yo no quiero perjudicar a nadie, sino que reconozcan su error, porque así como pasó conmigo así ha pasado con muchas personas, y si yo me hubiera muerto, ¿qué le habrían dicho a mi familia? Yo hubiese dejado a mis tres hijos botados. Lo que estaba en juego era una vida humana, no la de un animal”, comentó Carmen Jamilet Alvarado.
Alvarado hizo un llamado al Minsa para que investigue y castigue a los médicos que le dejaron una gasa en el abdomen.