Nacional

Vía Crucis en “Las Isletas”

* No lo hacen en viernes para dividir entre lunes y jueves la visita a 356 islas que desean recibir la imagen * Tradiciones familiares y apoyo del Intur con lanchas y músicos

María Haydée Brenes

Isletas de Granada

Guirnaldas de sacuanjoche adornan las cruces que esperan la llegada de la imagen del Nazareno ensangrentado con una corona de espinas y asido a un madero, en las 14 estaciones del Vía Crucis.
Aunque en esta vía sacra impera el mismo ritual que en cualquier otra que realicen feligreses católicos, se cuenta con la particularidad de que quienes siguen los pasos y caídas del Nazareno no van a pie, sino en botes, pues las estaciones se trasladan de una isla a otra.
Los lugareños destacaron que a diferencia de los vía crucis en el resto de Nicaragua que se hacen los viernes, aquí se hacen dos; uno el lunes santo y otro el jueves, pues uno solo no cubriría las solicitudes de los habitantes de las 356 islas que desean recibir a la imagen en sus hogares para que los bendiga.
“Desde siempre han salido dos Vía Crucis a las isletas, el del lunes sale del puerto de la Casa Amarilla y cubre la comarca de Playa Grande, mientras que el jueves se sale de Puerto Asese y cubre esa zona, también dicen que aquí siempre se han hecho antes que en otros lugares porque los sacerdotes siempre deben atender las parroquias y por eso lo adelantan”, expresó la señora María Brenes de la Isla Paso Caballos.
Tradiciones familiares
Según la señora Brenes, la mayoría de familias que recibe al Nazareno lo hace además de por fe, por continuar con la “tradición familiar que iniciaron personas que nos antecedieron”.
“En mi caso el que inició la tradición fue mi suegro, y él ya la heredó de su mamá. Cuando mi suegra y mi suegro fallecieron, nosotros la continuamos y esperamos que nuestros hijos sigan haciéndolo”, comento la señora Brenes.

La tradición de este Vía Crucis acuático inicia la noche del Domingo de Ramos, cuando los pobladores de las isletas a bordo de sus botes se trasladan a la iglesia ubicada en la comunidad El Diamante, donde después de una misa se vela al Nazareno.
La última estación del Vía Crucis del Lunes Santo se realiza en la ermita del Sagrado Corazón, una pequeña capilla ubicada en una isleta. Después de eso, la imagen acompañada por músicos y feligreses navega hasta la orilla, para dirigirse a la capilla de la comunidad El Diamante, donde permanecerá hasta el jueves, cuando haga el segundo Vía Crucis, pues el viernes ya le toca la vía sacra por tierra.
Siguiendo sus pasos
Por su parte, la señora Sonia Lugo de Díaz propietaria junto a su esposo de la isla “La Esperanza”, destacó que esta Semana Santa debe servirnos para reflexionar y seguir los pasos de Jesús, pero sobre todo para agradecer por los dones que da.
“Para nosotros el tener esta isla es una gracia de Dios, por eso no dudamos en participar de la herencia que Jesucristo nos dejó, y recordar su martirio, pues estamos pasando momentos difíciles y sólo viviendo a profundidad su pasión podremos obtener la salvación”, dijo la señora Lugo de Díaz.
Pero no todos los habitantes de las isletas participaron en el Vía Crucis, pues al no contar con botes prefirieron esperar “para verlo pasar” y desde sus respectivos hogares hacer peticiones personales después de escuchar la voz de monseñor emérito Leovigildo López, quien dirigió las oraciones.

Tal fue el caso de la señora María Auxiliadora Peña Jarquín, quien declaró que no pudo acompañar la procesión acuática porque no posee un bote y no tenía dinero para pagar el precio que oscila entre los 30 y 40 córdobas por persona (dos dólares) para ir en los botes a motor que durante las tres horas que dura la actividad recorren los canales de las isletas.
“Desde aquí le pedimos al Nazareno que sus bendiciones nos lleguen con el agua sobre la que pasó su imagen para que podamos tener salud, trabajo y fe”, señaló la señora Peña Jarquín.
Para concluir, el doctor Bayardo García, encargado de promoción turística del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), declaró que esta institución apoyó el evento con cinco lanchas en las que se trasladaron a los músicos, a los sacerdotes y a algunos feligreses.
“Nuestra intención es que los nicaragüenses conozcan su país, sus tradiciones, y qué mejor ocasión para esto que la Semana Santa, cuando tenemos días libres”, concluyó el doctor García.