Nacional

Refinería sobre una super falla

* A 76 años del fatídico Martes Santo, advierten del gran peligro

Edwin Sánchez

La precisión de un funcionario de Ineter sobre las megafallas que amenazan la capital, a 76 años del terremoto del Martes Santo, y de manera particular la que pasa exactamente donde se encuentra la refinería de petróleo, provocaron la reacción de un experto al advertir que el lineamiento Nejapa-Miraflores puede generar una terrible catástrofe.
“Tenemos, además, en la Refinería, el lineamiento Nejapa-Miraflores, que tiene desplazamientos muy importante que uno los puede ver subiendo La Cuesta del Monumento Héroes y Mártires”, dijo el máster en sismología Fabio Segura, Director de Geofísica del Ineter.
“Ésta viene del Norte de Chiltepe y va al Sur al Valle de Ticomo”, puntualizó
El ingeniero civil y geólogo Dionisio Rodríguez, Director del Centro de Investigaciones Geocientíficas de la UNAN (Cigeo), dijo en referencia a esa falla que sus efectos se pueden apreciar en el deslizamiento de rocas que regularmente se registran.
“Esa cantidad de rocas en la Cuesta del Plomo, obedece a movimientos de pequeñas magnitudes que, en un momento dado, podrían ser de gran dimensión, afectando las instalaciones de la refinería, lo cual sería catastrófico por el probable colapso de los tanques almacenados, lo que contaminaría inmediatamente la laguna de Asososca, además de afectar las poblaciones aledañas a este lineamiento”.
De acuerdo con el estudioso, la Refinería “no tiene más que moverse, hay que trasladarla, porque no hay otra solución. Debe moverse a un lugar fuera de Managua. Ahora ya quedó dentro de la ciudad”.

Acelerograma del terremoto de 72
En el sitio oficial de Ineter, en Internet, se informa sobre lo que reportó un acelerógrafo en la propia Refinería Esso, en 1972, durante el terremoto. Éste “midió un nivel de aceleración horizontal de 0.39 g (1 g corresponde a la gravedad de la tierra) a una distancia de 4 km de la falla Tiscapa y a unos 7 km del hipocentro. Se debe asumir que la aceleración en la cercanía inmediata de las fallas activadas fue mucho más alta, y pudo haber alcanzado o sobrepasado 1 g, en el centro de Managua”.
Para explicar esta información, el doctor en Geología, William Martínez, señala que la falla es una ruptura que provoca la onda sísmica. Ésta a su vez produce la vibración del terreno. Un G significa 9.8 m/seg2. Es decir, cada segundo va a aumentar en 10 metros la aceleración del movimiento del terreno.
La refinería estaba a 4 kilómetros de la falla. Martínez indicó que ésta, por el peligro que representa, no debió haber tenido esa aceleración. Subrayó que si la aceleración fue muy alta se debió a está sobre una falla que sirven de foco secundario, de reproducción de la onda sísmica, lo que hace que haya tenido un 30 % de la aceleración.
0. 39 significa 40 por ciento de aceleración. Para comprender más este dato, el experto dijo que una compañía de seguros, cuando va a asegurar un edificio o una estructura, la misma no debe pasar a la hora de un terremoto por encima del 35% de la aceleración. No se acepta a menos que se le pague en garantía la totalidad del costo del edificio, de otra manera, no se le asegura porque es de muy alto riesgo.

Si alcanzó 0.39, a 4 kilómetros de la falla Tiscapa, ¿qué pasará a la hora que se produzca el movimiento de la falla del lineamiento Nejapa-Miraflores?
Esto significa que en la refinería hubo problema de focos secundarios en la reproducción de la onda sísmica. Debió haber sido mucho menor para una estructura como ésta. Normalmente para Managua, el código de la construcción acepta el 20% de la aceleración.
El sistema del lineamiento volcánico Nejapa puede generar magnitudes mayores que el 6.2 del terremoto de Managua.

¿La aceleración en la refinería qué causaría?
Tendría una aceleración por encima de 1.0 g. Además de eso, tenemos el plano de ruptura del movimiento de la falla que ocasionaría el colapso de la infraestructura de la refinería. Inclusive, habría derrame de los combustibles lo que provocaría una contaminación directa al suelo y al agua subterránea, tanto de la laguna de Asososca y del lago de Managua, lo cual sería el jaque mate para el Xolotlán. La falla sirve de conducto directo al agua subterránea que alcanzaría así esos cuerpos de agua.
Tendríamos una catástrofe de grandes proporciones, dijo Martínez, quien diferenció los términos Desastre y Catástrofe. Por el primero se entiende “todo aquello que causa daño”, y la catástrofe, “es aquella que lleva a la ruina, que muy difícilmente se puede revertir. La catástrofe es un peldaño mayor que el desastre. La catástrofe causa ruina, mientras el desastre deja la posibilidad de la reconstrucción y el reparo de los daños. La catástrofe arruina el suelo.
Lo inaudito es que han pasado más de 35 años del último terremoto y no se ha podido trasladar la refinería. Estamos esperando que venga la catástrofe, y aquí la transnacional y las distintas administraciones que se sucedieron a lo largo de casi cuatro décadas no hicieron nada por trasladar esas instalaciones, dijo el experto.

Lejos de la ciudad
El director del Cigeo, Dionisio Rodríguez, insistió en que ahora, cuando hay planes de construir una refinería con financiamiento de Venezuela, ésta debe ser ubicada alejada de cualquier población y fuera de lugares de fallamiento.
“Un ejemplo típico de lo que no debe hacerse es esta refinería de Managua, en una ciudad en crecimiento, densamente poblada y densamente fallada”, indicó Rodríguez, cuyo centro de investigación ha hecho estudios en esa gran falla.
Unas instalaciones para el procesamiento de derivados del petróleo deben ser fuertes, ya que el combustible es de alta explosividad, dijo el experto. Si hay un colapso, esos tanques no sólo causarían derrame de combustible sino que provocaría explosiones inmensas, alertó.
Para los geólogos, la refinería ya no tiene lugar dentro de la ciudad de Managua, señaló. Recordó que cerca están Ciudad Sandino y las urbanizaciones que se hacen arriba, los residenciales cercanos como Valle Dorado, Linda Vista y Los Arcos; el asentamiento Los Martínez, y otras poblaciones como San Andrés de la Palanca.
Por otra parte, Rodríguez se refirió a las otros accidentes geológicos como el sistema de fallas Cofradía, que es el límite Este de la estructura conocida como Graven de Managua. La misma está dividida en un sinnúmero de segmentos desde el lago, en la parte norte, y en dirección al sur, hasta el volcán Masaya.

Falla muy activa
Aseguró que es una falla muy activa, y alrededor de la cual se están construyendo residenciales, de todo tipo, desde casas baratas hasta carísimas. Y advirtió también que no se está previendo el movimiento de esta falla con longitudes grandes.
Manifestó que la energía liberada de un segmento muy largo puede afectar sísmicamente un área de varios kilómetros a la redonda.
Rodríguez habló del segmento fallado, Xiloá, Asososca, Nejapa. Es un lineamiento de fallas que en cualquier momento pueden activarse y provocar grandes movimientos sísmicos. Lo malo es que “en la parte sur, principalmente, están construyendo las nuevas urbanizaciones, y se aprecia así un nuevo desarrollo de infraestructura muy próximas a este lineamiento”.

¿Esto quiere decir que se va al encuentro de las megafallas?
El significado es que estamos entonces provocando desastres por no respetar la naturaleza misma del terreno, lo que puede ocasionar desastres de grandes magnitudes.
Otro es la falla Mateare, hasta Las Nubes, con una longitud de 72 kilómetros. Comienza muy cercano al pueblo y finaliza en Las Nubes. Este segmento puede ser la más grande y ha sido poco estudiado, y sabemos que el segmento de una falla de esta longitud genera una liberación de energía de más de seis grados Richter. Esto es para dañar a más de la mitad de Managua. Sus efectos serían varios kilómetros a la redonda.
De esta línea de falla se movería en la Managua tradicional, la del bloque hundido, y la del bloque levantado que va hacia el Oeste de Managua. Y en el norte afectaría Las Sierritas en dirección a la ciudad de Managua. Hacia el Sur afectaría las montañas y los pueblos que quedan hacia el mar Pacífico.
Tanto en el lineamiento Asososca-Nejapa como el de Mateare, los investigadores del Cigeo trabajan desde hace dos años en geología estructural, estudiando esos dos lineamientos, y han determinado que son fallas muy activas, con grandes probabilidades de que ocurran movimientos sísmicos de grandes proporciones en cualquier momento.
En esta semana, la institución hace un estudio de paleosismología en el sistema de falla Cofradía. Se trata de investigar el movimiento antiguo de la falla y poder entender los movimientos actuales, informó Rodríguez.