Nacional

Dolientes apelan contra libertad de la enfermera


Lizbeth García

Doble fue la apelación que don Carlos Alí Navarro Sánchez presentó este lunes en el Juzgado Octavo Local Penal, porque al tiempo recurrió contra la sentencia de un año de prisión que la juez suplente Octavo Local de Managua, Ariadna Lezama, le impuso a la auxiliar de enfermería María Magdalena Sandoval, también fustigó la orden de libertad que a favor de ésta emitió el juez titular Sergio Palacios, durante la audiencia de revisión de medidas.
Como se recordará, Sandoval fue condenada el miércoles 21 de marzo a un año de prisión por la autoría del homicidio culposo de doña Rosa Amanda Galeano, quien falleció el 18 de abril de 2006 después de haber sufrido una caída de la cama que ocupaba en la Unidad de Cuidados Coronarios (UCC) del Hospital “Roberto Calderón”, la noche del 17 de abril.
Un día después de la condena, es decir el jueves pasado, la acusada recobró su libertad, aunque no puede salir de Managua y tiene que cumplir otras medidas.
Desconocen competencia de juez
La abogada Suyén Navarro, familiar de la fallecida, explicó que los derechos de la víctima fueron vulnerados por la Fiscalía, que se allanó a los alegatos de la defensa, pese a que debían representar los derechos de Rosa Amanda Galeano.
La familia doliente considera, además, que el juez Sergio Palacios ya no era competente para conocer el caso en audiencia de revisión de medidas, dado que él mismo había admitido la apelación que con carácter de urgencia promovió el defensor Leonel Torres la mañana del jueves 22 de marzo, de forma tal que si alguien tenía que revisar la situación de la procesada era el juez de alzada, es decir el Juez Octavo Penal de Juicio.
En la expresión de agravios de don Carlos Ali, además de contestar los alegatos de la defensa, denunció que las autoridades del Hospital “Roberto Calderón” nunca le dieron respuesta sobre el destino que tuvieron los órganos que sacaron sin autorización alguna del cuerpo de Rosa Amanda Galeano para embalsamarla, porque pese a que enviaron unos al Instituto de Medicina Legal, “que decían que eran de mi madre, lo dudo, ya que con el dolo que actuaron en todo momento, pudieron no ser de ella”.
Trataron de ocultar
Para don Carlos Alí, la negligencia de Sandoval quedó lo suficientemente probada en juicio desde el momento en que las autoridades hospitalarias trataron de ocultar siempre a los ojos de la familia lo que había pasado, mediante la emisión de informes en los que omitieron de forma deliberada decir si la baranda de la cama hospitalaria que ocupaba la paciente estaba o no arriba o abajo “queriendo así no implicar aún más a la procesada”.
Por otro lado, dijo que si la defensa alega que la paciente pudo haber caído por el estado de ansiedad o agitación en que se encontraba “¿por qué entonces la acusada no redobló la vigilancia de los pacientes que tenía bajo su custodia esa noche en la sala de cuidados coronarios, y se aseguró de que no había subido la baranda después que le suministrara un medicamento?”
En todo caso, señala el apelante, su señora madre estaba estable y controlada aun el mismo día de la caída, según lo asevera el informe del Comité de Análisis de Fallecido el 20 de abril del 2006.
¿Por qué cambiaron colchón?
También don Carlos Alí se preguntó por qué el hospital cambió el colchón de la cama hospitalaria el día que hizo inspección la Policía. En el mismo escrito, el apelante se auto respondió diciendo que fue porque las autoridades hospitalarias de ese entonces sabían que ellos también eran corresponsables por lo sucedido.
Hasta las cuatro de la tarde de ayer, la Fiscalía aún no había presentado su escrito de contestación de agravios, que valga decir es una mera formalidad, porque de todos modos es ante el juez de alzada que las partes deben alegar oralmente lo que estimen a bien.