Nacional

Si ganamos, romperíamos la maniobra colombiana

* Jurista nicaragüense pondera posición institucional y nacional mantenida por las diferentes adminis-traciones ante diferendos territoriales

Vladimir López

El gran éxito que ha tenido Nicaragua en la demanda contra Honduras por la delimitación marítima en el Caribe, con independencia del fallo o sentencia, es que nuestro país mantuvo una sola posición institucional y nacional en las diferentes administraciones que han manejado el Estado, considera el ex miembro del equipo jurídico, Mauricio Herdocia Sacasa.
El doctor Herdocia, consultado sobre el juicio contra Honduras en La Haya, expresó que su valoración es que el país logró mantener una posición continua, única, sin fractura, lo que lógicamente enriqueció el sustento nicaragüense.
“Esta posición única consiste, a grosso modo, en afirmar sostenidamente que los planteamientos de la República de Honduras, sobre la existencia supuesta de una frontera en el paralelo 15, planteada en los años 80, es que no existe ningún tipo de delimitación, ni jurídica ni de facto, ni de hecho ni tácita ni tradicional en el paralelo 15”, destacó el jurista.
Agregó que otro planteamiento uniforme sostenido por Nicaragua es que los espacios marítimos en el Caribe no han sido delimitados, y que la determinación de esos espacios sólo puede ser producto de una línea, científicamente sustentada, que ofrezca resultados equitativos, y que tome en cuenta la dirección general de las costas de ambos países y su proyección resultante en un rumbo al paralelo 17.

Sin lógica Laudo del Rey de España
El doctor Herdocia considera que el Laudo del Rey de España, firmado el 23 de diciembre de 1906, y alegado por Honduras como uno de sus principales argumentos en su pretensión por delimitar la frontera marítima en el paralelo 15, lo que hizo es fijar la parte correspondiente de la frontera terrestre, y ni siquiera remotamente fijó la frontera marítima en el Caribe.
Apuntó que otra posición uniforme y razonable sostenida por Nicaragua, es que no existe ninguna posibilidad, ni lógica ni jurídica, de que se pueda establecer un límite marítimo en la zona que no sea mediante un acuerdo bilateral, libremente consentido, y que ese acuerdo jamás se ha alcanzado.
Manifestó que esas posiciones están reflejadas en decenas de notas, comunicados públicos y documentos presentados por Nicaragua, los cuales fueron llevados a la Corte de La Haya en la Memoria y en la Réplica, y posteriormente en los alegatos orales.
“Esa es la fuerza del planteamiento de Nicaragua, que viene de su actuación armoniosa en el tiempo, y ante esta posición realmente sostenida, Honduras no ha podido presentar un solo documento que pueda realmente afectar la posición unitaria e institucional mantenida por Nicaragua”, sostuvo.

Colombia a la expectativa
Cuando se le preguntó al doctor Herdocia sobre cuáles serían las consecuencias de un fallo favorable a Nicaragua en relación con el Tratado Ramírez-López, firmado entre Honduras y Colombia, indicó que, en primer lugar, debe tenerse presente que un tratado, cualquiera que sea, no crea obligaciones ni derechos para terceros estados, en este caso Nicaragua, sin su consentimiento.
“Nicaragua jamás ha consentido su aceptación. Todo lo contrario, protestó cuando se firmó el 2 de agosto de 1986 (Ramírez -López), mantuvo la presión para su retiro o no aprobación en los años siguientes, incluido ante la Corte Centroamericana de Justicia, y cuando se ratificó en 1999, protestó igualmente, y se vio en la obligación de llevar el caso ante la Corte Internacional de Justicia en la demanda del 8 de diciembre de ese año”, señaló.
El jurista explicó que aunque se trata de casos distintos (Nicaragua versus Honduras, y Nicaragua versus Colombia), el Tratado Ramírez-López es parte de una estrategia mayor ideada para contener a Nicaragua en el meridiano 82.
“Como parte de esa estrategia, Colombia ha suscrito tratados con los vecinos de Nicaragua para tratar de encerrarla y contenerla a escasas millas de sus costas, es decir, a menos de cien millas náuticas. Es así que el Tratado Ramírez-López establece un juego de prestaciones y contraprestaciones en detrimento de las aguas soberanas y jurisdiccionales de Nicaragua”, dijo.
Añadió que, por una parte, Colombia reconoce a Honduras el paralelo 15, en tanto que en reciprocidad, Honduras reconoce el meridiano 82 a Colombia, estrategia que fue ideada desde 1969.
Visualizó que el hecho de que La Haya fije una frontera distinta entre Nicaragua y Honduras, como en efecto todos los nicaragüenses esperamos que haga, romperá uno de los candados impuestos a Nicaragua para contenerla.
“Es decir, un resultado beneficioso para Nicaragua en la Corte, no sólo sería bueno de cara a la delimitación bilateral entre Honduras y Nicaragua, sino que resquebrajaría uno de los eslabones de la estrategia más amplia de encerramiento y nos liberaría, por así decirlo, de uno de los cerrojos, hiriendo gravemente los esfuerzos de “validación” del inverosímil meridiano 82, mediante una red de tratados”, subrayó.
Pero lo más importante para el doctor Herdocia, y que así debe reconocerse por parte de Honduras y de Nicaragua, es haber aceptado públicamente que van a respetar el fallo de la Corte, sea cual fuere.
“Al fin de cuentas, son dos países que comparten intereses y un mismo proceso de integración, tienen una apuesta común con el desarrollo sostenible, y están inmersos en un proceso integracionista y de carácter bilateral, que los obliga a ver hacia el futuro”, manifestó el jurista nicaragüense.