Nacional

Discriminación racial persiste en Nicaragua

* Procuradora de la Mujer relata episodios odiosos que le han tocado vivir y presenciar * El mayor daño lo sienten en la discriminación laboral y piden una ley de protección a los pueblos indígenas

La discriminación por el color de piel y lugar de procedencia es en Nicaragua una constante, de acuerdo con algunos miembros de la comunidad afrodescendiente entrevistados hoy por EL NUEVO DIARIO, al celebrarse el Día Mundial contra la Discriminación Racial. Ellos consideran necesaria una ley que penalice esa actitud y visibilice de una vez por todas la peor vejación a la que han estado sujetas las comunidades indígenas y afrodescendientes: discriminación económica.
“El color que para algunos es orgullo, paro otros es todo un calvario, en el caso de los negros no importa el grado académico, la profesión o el nivel socioeconómico, la mayoría sufrimos los prejuicios por una parte población”, lamentó la procuradora Especial de la Mujer, Débora Grandison, quien compartió con EL NUEVO DIARIO sus vivencias como mujer afrodescendiente, al conmemorarse hoy el Día Internacional contra la Discriminación Racial.
La procuradora Grandison lamentó el racismo y relató la penosa situación que le tocó vivir en una de las líneas nacionales, donde sólo por ser negra le solicitaron su cédula de identidad e intentaron registrarla.
“Venía con unas doctoras, y desde que bajé del avión una mujer me quedaba viendo, les dije a mis acompañantes que ya había sacado premio. Cuando esperaba las maletas, dos policías se pusieron detrás de mí, me pidieron que les diera mi cédula, y como no la andaba me iban a llevar a un cuarto para registrarme”.
Les dije --relató Grandison-- que me registraran allí mismo; la gente me pedía que les diera mi carné de trabajadora de esta institución, pero simplemente quería hacer valer mi derecho como cualquier persona. Hasta que un funcionario de la aerolínea me reconoció, me pidieron disculpas.
Agregó que a pesar de que todos somos iguales ante la ley, no es así para los afrodescendientes, ya que se les viola el derecho a la libre movilización. “Con la lucha contra el narcotráfico los costeños tenemos ese inconveniente, sólo por ser de color creen que somos narcotraficantes”, expresó.
Utilizan adjetivos peyorativos
Recordó que en Bluefields se dio la situación en el cual un funcionario del Pacifico que llegó a trabajar a Enacal, se refería muy mal a la población negra. “Él les decía monos, ‘negros’ pero de una forma despectiva y otros tantos términos peyorativos”, lamentó la funcionaria.
Grandison comentó el caso de su hijo, quien iba en un taxi en Managua, cuando de pronto un policía de Tránsito hizo parada al conductor. “Él esperaba que pidieran los papeles al taxista, la licencia o similar, pero pidió que se bajara mi hijo y lo registró. Esto les pasa a muchos afrodescendientes, lo cual es humillante para el ser humano”, afirmó la procuradora, quien agrego que muchas personas no denuncian estos hechos por vergüenza.

Otra cosa muy frecuente es cuando un costeño quiere ingresar a un centro nocturno, les dicen que es una fiesta privada. Grandison lamentó el racismo que existe en el país, y alentó a la población a cambiar la percepción que tienen de los afrodescendientes.
Hay discriminación institucional
También la procuradora expresó que otra forma de discriminación se da desde las instituciones, al asignar un escuálido presupuesto donde coexisten diferentes etnias y pueblos indígenas, pues se acrecientan las brechas de salud, educación e infraestructura. A pesar de que el Caribe aporta a la economía de nuestro país, esto no es revertido en salud, educación o infraestructura. Igualmente, tachó la mínima representación que tienen los afrodescendientes en el Estado.
En 1979 Nicaragua ratificó el convenio internacional contra todo tipo de discriminación, pero fue hasta la reforma de la Constitución de 1987, señaló Grandison, cuando por primera vez en la historia se reconoció que somos una nación multiétnica y pluricultural. Además, se reconoció la organización en base a cultura, danza y lengua, un evento que celebramos los costeños.

Discriminación económica
Por su parte, Dorotea Wilson, coordinadora de la Red de Mujeres Afro-latinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, destacó que en Nicaragua la discriminación que más daño hace a los indígenas y afrodescendientes es la discriminación económica, “pues pese a que somos los dueños de los recursos naturales de acuerdo con la Ley de Autonomía, todos los permisos de aprovechamiento y beneficios siguen estando en manos del gobierno central”.
Wilson señaló que la discriminación económica, la falta de empleo, y por ende el empobrecimiento y ausencia de perspectivas de desarrollo, son una cadena que sólo puede tener fin si desde el Estado se procura el cambio al cual se comprometió Nicaragua en el evento internacional de Durban, Sudáfrica, el año pasado.
“Antes de Durban, los estados parte de la Organización de Naciones Unidas daban por hecho que no existía la discriminación o el racismo, pero en este evento por primera vez se visibilizó que incluso muchas formas de discriminación están institucionalizadas en las Américas, no hay políticas públicas destinadas a este grupo poblacional que en la mayoría de los países son los más pobres”, declaró Wilson.
Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en América Latina habitan 150 millones de afrodescendientes, es decir, el 30 por ciento de la población, de ellos el 92 por ciento son pobres o viven en la extrema pobreza y el 70 por ciento de los mismos son mujeres y niños.
Es importante destacar, dijo Wilson, que en Nicaragua la población afrodescendiente es de 400 mil personas (alrededor de un 9% de la población), sin embargo, sólo cuatro funcionarios de Estado comparten ese origen. En el Poder Legislativo sólo hay una diputada, en el gobierno central uno y en el Parlamento Centroamericano dos, un diputado y su suplente, eso dice mucho. A este dato hay que añadir que el 40% de la población afrodescendiente es analfabeta.
Una ley
Con el fin de acabar con la enraizada discriminación, hoy representantes de la Universidad de la Costa Caribe de Nicaragua (Uraccan), Bluefields Indian Caribean University (BICU), Cedehca y Red de Mujeres Afrocaribeñas, entre otras, introducirán el proyecto de ley “Apoyo a la Promoción y Defensa de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de la Costa Caribe de Nicaragua”, que plantea penalizar la discriminación racial.
El anteproyecto enfatiza que la realidad histórica demuestra que la discriminación racial ha sido una constante desde la Conquista, debido a que la estructura política administrativa de la época colonial se basaba en el presupuesto de que los blancos europeos eran superiores a los pueblos indígenas y de ascendencia africana.
En las memorias de un encuentro de Relaciones Europa-América Latina (REAL, 2006), el doctor Galio Gurdián comenta que el discurso que se manejó desde la Colonia se refería a los afrodescendientes e indígenas como “animales sin Dios ni ley”. En 1840 la República los declaraba “incapaces de toda representación internacional” ante la razón y el derecho de gentes.
Posteriormente, en 1895, durante el proceso de reincorporación de la Mosquitia, se les dijo que “serían nivelados en derechos con otros nicaragüenses”, y en 1925 un documento estatal establecía que eran “indios que no aportaban un adarme a la civilización”.
La presentación del anteproyecto de ley manifiesta que la concepción se mantuvo después de la independencia política, cuando se procedió a fortalecer y consolidar la noción de que la única fuente legítima de nacionalidad es la raza blanca/mestiza, católica y de habla española.
Cabe destacar que el anteproyecto de ley pretende tipificar como delito la discriminación, y penalizarla con condenas de uno a tres años de cárcel, así como indemnizaciones.
A la vez, la Red de Mujeres Afrocaribeñas, Afro-latinoamericanas y de la Diáspora, está invitando a un foro debate en la Universidad Centroamericana hoy a las dos de la tarde, en el cual se harán exposiciones sobre las manifestaciones de racismo en Nicaragua, el racismo y la participación política de los pueblos indígenas en Nicaragua y la propuesta de tipificación de la discriminación como delito.

En 1966 el Consejo de Seguridad de la ONU declaró el 21 de marzo como "Día Internacional por la Eliminación de la Discriminación Racial", al condenar la masacre ocurrida en 1960 en la provincia de Gauteng, ciudad de Sharpville, Sudáfrica, donde perdieron la vida 69 manifestantes y hubo180 personas heridas, entre ellos mujeres, hombres, niñas y niños.
Quienes protestaban atendieron una invitación que hizo la Organización Congreso Panafricano para hacer una demostración nacional contra la ley “pases o permisos” que controlaba la libre movilización y el empleo de la población negra. Temiendo que el grupo se hiciera "hostil", la seguridad abrió fuego contra ellos, y aun cuando la gente huía, continuaron disparando.