Nacional

“Solución a Reptinic es la reubicación”

* Empresa se tambalea por declaraciones de altos funcionarios que sugieren inminente cierre que atemoriza a proveedores, asegura Kurt Preiss * Estudios y documentos contradicen discurso institucional, pero Preiss reitera estar legal y técnicamente en lo correcto

Granada
Mientras la Asamblea Nacional discute el caso por señalamientos de contaminación ambiental causados por la tenería Reptiles de Nicaragua S.A. (Reptinic), su propietario, Kurt Preiss, reconoce que la única solución definitiva al problema es la reubicación de la empresa a una zona menos perjudicial.

Declaraciones de funcionarios tambalean a Reptinic
Preiss, en conferencia de prensa, abordó los aspectos legales de Reptinic e hizo un llamado al gobierno a proponerle soluciones de reubicación, ya que asegura que actualmente la empresa atraviesa por una crisis económica generada por declaraciones de altos funcionarios sobre su inminente cierre.
“Si hubiera una solución al problema yo no habría esperado a que se me cite a una comisión para implementar lo que debía haber implementado, pero no se puede tapar el sol con un dedo: hay contaminación, y, sencillamente, no hay una varita mágica para reducir los olores”, expresó Preiss.
Para el empresario, las noticias publicadas por este diario han sido “amarillistas y sensacionalistas, con interés oscuro”, y le han causado una crisis económica, pues tanto los proveedores como los 300 trabajadores de la empresa han empezado a sentir temores por el cierre inminente.
Esta posición, sugerida por funcionarios --según Preiss--, no contribuye a soluciones, ya que manifiesta que “cerrando Reptinic no se va a solucionar el problema, sino que se va a incrementar a nivel nacional”, pues las otras tenerías --actualmente clausuradas-- ocuparían el mercado, descentralizando así la contaminación a nivel del territorio.

Solución está en manos de gobierno central
Tras la pobre comparecencia de los órganos del Estado --representado sólo por el Marena y la Procuraduría Ambiental-- Preiss justificó que su operación empresarial se encuentra sustentada en La Gaceta No. 132, del 4 de octubre de 1982, por un PI2 (zona de producción de industrias pesadas) que le faculta a procesar en esa área.
Por otro lado, el empresario reconoce que el Plan Maestro de Desarrollo Municipal, a partir del 2001, ha destinado dicha zona como un corredor mixto --sólo para industrias livianas y zonas semiurbanas-- pero hasta la fecha, las autoridades no le han propuesto opciones justas para reubicarse.
“Si nosotros, efectivamente, estamos en la zona equivocada, y nos quieren llevar a la quiebra --que lo están haciendo muy bien--, entonces yo le pido al gobierno que busquemos soluciones”, reiteró Preiss, agregando que un financiamiento con préstamos blandos le permitiría salir del corredor turístico y montar “una planta con tecnología de punta” en otra parte. Pero “esa idea de que “quitate vos para ponerme yo”, no la vamos a permitir”, reiteró.

Estudios de inversión privada no están en manos de entes ambientales
Asimismo, sobre la base de estudios presentados y realizados por los ingenieros Nabyarina Almendárez, Jorge Lacayo y Miguel Ángel Valladares, el empresario aseguró estar legal y técnicamente cumpliendo con todas las recomendaciones de gestión ambiental aprobadas por los diferentes órganos estatales.
Tales estudios están fechados entre 2004 y 2005, y fueron financiados por Reptinic, sin embargo, en la reunión se pudo constatar que no todas las entidades correspondientes tienen copia completa de los mismos.
A Preiss se le preguntó: Si esos estudios ratifican el correcto estado de sus operaciones ¿por qué la ingeniera Maritza Obando, delegada ambiental del Minsa central, declara lo contrario? Él respondió: “Eso tenés que preguntárselo a ella, porque ella sabe que tenemos todos estos estudios.”
Entre los estudios, destaca el de “Aguas Residuales y Pelambres, Tenería Reptinic S.A.”, en el que se indica un procesamiento de 925 pieles frescas por día, a pesar de que la doctora Gloria Poveda, Directora de Epidemiología del Silais-Granada, reveló que por el diseño de sus pilas, Reptinic está facultado a procesar sólo 300 pieles al día.
Por su parte, Preiss afirma --y lo confirma Marvin Tapia, funcionario de Marena-- que desde 1999, cuando construyera sus pilas sépticas y lagunas de oxidación, la curtiembre ha contado con el permiso para procesar entre 1,000 a 1,200 pieles por día, dejando entrever que aún existe un problema de coordinación de información entre el Marena y el Minsa.

¿Permiso y “manto rocoso” que protege?
En relación con el permiso para enterrar sus desechos sólidos en el patio trasero de sus instalaciones, se presenta una contradicción de argumentos y documentación, ya que Preiss manifiesta que tales acciones fueron avaladas por la doctora Poveda desde 2003, no obstante, el documento presentado como permiso y fechado en 2005, corresponde estrictamente a una solicitud.
“No hubo respuesta, pero hay un elemento anterior que lo prueba, y que nos permite lanzar los desechos sólidos desde 2003”, respondió Preiss, cuando se le hizo notar que el documento era sólo una solicitud con el sello del Ministerio de Salud que indicaba “recibido”.
Además, según Poveda, el Minsa prohibió a Reptinic botar sus desechos sólidos en el basurero municipal en 2005, y la aprobación del fosamento de tales desechos fue una decisión del Marena.

Persiste idea que aguas residuales son abono orgánico
En otro orden, Preiss descarta que los desechos sólidos y las aguas residuales generadas por Reptinic estén invadiendo propiedades vecinas y filtrándose en el mando acuífero. Al respecto, arguyó que, en primera instancia, las aguas desbordadas de las lagunas de oxidación se quedan en su propiedad, pero de suceder lo contrario, considera que las aguas residuales de su empresa son compuestos orgánicos que ayudan a los cultivos aledaños en períodos de verano, y hasta han pensando en obsequiárselas a los agricultores.
Asimismo, Preiss niega la posibilidad de que el agua de las lagunas de oxidación --no impermeabilizadas-- esté penetrando hasta el manto acuífero, justificando que “es conocimiento de ingenieros y mucha gente” que aseguran la existencia de un “manto rocoso” en el subsuelo, después de los tres metros, que impide la penetración de las aguas.

¿Quiénes lo han comprobado?
“O sea, nosotros no hemos hecho estudios de suelo ni nada por el estilo, pero sabemos que existe ese manto rocoso por experiencia propia. Es una plancha que se origina en la zona y va hasta Granada”, respondió Preiss, aconsejando que una consulta al Ineter podría corroborar esa información.
Sin tampoco presentar el estudio, el empresario manifestó que igualmente se han hecho pruebas de análisis físico-químico en un pozo de la empresa a una profundidad de pozo de 425 pies (130 metros), y en los resultados no encontraron ningún tipo de contaminación. “Y si este pozo no tiene nada, no hay nada alrededor”, intentó aclarar Preiss.