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La nica alfabetizada y el príncipe de Asturias

*** Salió de proyecto Paebanic, de niña no pudo ir a la escuela y ahora tiene su propio negocio *** Felipe de Borbón dice que vida de nuestra compatriota “es un testimonio que nos llena de esperanza”

La nicaragüense Cruz del Carmen fue elogiada por el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, por su relato autobiográfico presentado en la Casa de América de Madrid, en España, como parte de las actividades del Plan Iberoamericano de Alfabetización, publicó ayer el sitio web ABC.ES.
El testimonio de Cruz del Carmen “resume la fuerza y el poder de la educación”, para superar la ignorancia y dignificar su vida y la de sus hijos. Su historia fue parte de las actividades del “Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Personas jóvenes y adultas, 2007-2015”, cuyo objetivo es conseguir la alfabetización plena de los más de 34 millones de analfabetas que viven en Latinoamérica.
La actividad fue presidida por el Príncipe de Asturias y su esposa Letizia Ortiz. Asistieron, además, el secretario general iberoamericano, Enrique V. Iglesias; el secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi; la ministra de Educación y Ciencia de España, Mercedes Cabrera; las secretarias de Estado españolas de Cooperación Internacional, Leire Pajín, y para Iberoamérica, Trinidad Jiménez.
Cruz del Carmen, alfabetizada por el programa Paebanic, ofreció su testimonio sobre cómo la alfabetización le cambió la vida. Su historia fue calificada por el príncipe Felipe como “un testimonio que nos llena de esperanza”. ABC.ES relata que la vida de Cruz está marcada por su encuentro con la educación. Gracias a eso (la educación) comenzó a “recuperar la autoestima” y a recorrer el camino para salir de la pobreza extrema”.
Originaria de León
Cruz del Carmen, de 33 años, es madre de seis hijos de entre cinco y 17 años. Reside en un barrio periférico de León. Su hogar es “humilde, pero lleno de esperanza, de dignidad y de valores”, como explicó con sencillez, convicción y una sorprendente desenvoltura ante un auditorio que escuchaba admirado.
La periodista que escribe el artículo, Milagros Asenjo, destaca que la vida de Cruz es la de más de 80 millones de iberoamericanos que sobreviven por debajo de los umbrales de la pobreza y sufren los efectos de la exclusión social. Desde su nacimiento estuvo bajo el amparo y cuidado de una tía paterna, ya que su madre estaba gravemente enferma y no podía atenderla.
Cruz del Carmen tampoco pudo asistir a la escuela y se vio obligada a vender dulces de leche por las calles para comprar alimentos y medicinas. Además, con apenas 16 años quedó embarazada de su primer hijo y todo fue más difícil.
Una serie de problemas dejaron a su numerosa familia sin hogar. “Engañaron a mi suegra y nos echaron a la calle. De nada sirvieron llantos y súplicas. Era diciembre de 2004. Y además, Navidad”, recordaba Cruz. “Carecíamos de todo, hasta de los instrumentos de trabajo de mi marido, que es artesano. Mi autoestima estaba por los suelos”.
Llegó la esperanza
Un día llegó la esperanza. Dos promotoras de un programa de educación básica invitaron a Cruz a participar en un curso de alfabetización. Aceptó, aprendió a leer y escribir y superó la enseñanza primaria.
Al tiempo le ofrecieron una beca para un programa de habilitación laboral; robando horas al sueño, acabó un curso sobre belleza. Pidió un microcrédito y montó un pequeño negocio de “maniquiura y pediquiura”, explicó con un cálido acento nicaragüense. “He recuperado la autoestima, mis niños y mis niñas van a la escuela; no quiero que pasen por lo que yo pasé”.
La joven madre es feliz, su negocio comienza a funcionar y quiere ayudar a otros a ahuyentar la pobreza. Trabajará como voluntaria en los proyectos educativos para mejorar más vidas y dignificar a otras familias.