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Príncipe de Asturias reconoce a nica por su “testimonio de esperanza”

La vida de Cruz del Carmen, es la de más de 80 millones de iberoamericanos que sobreviven por debajo de los umbrales de la pobreza y sufren la exclusión social por el analfabetismo.

La nicaragüenses Cruz del Carmen fue elogiada por el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, por su relato autobiográfico que “resume la fuerza y el poder de la educación”, para superar la ignorancia y dignificar su vida y la de sus hijos, publica hoy el diario digital ABC.ES.
La historia de Cruz, presentada en el Plan Iberoamericano de Alfabetización, ha sido calificada por el Príncipe Felipe como un testimonio que nos llena de esperanza. Según la cadena de noticias, la vida de Cruz está marcada por su encuentro con la educación. Gracias a eso (la educación), comenzó a “recuperar la autoestima” y a recorrer el camino para salir de la pobreza extrema”.
Cruz del Carmen, de 33 años, es madre de seis hijos de entre 5 y 17 años. Reside en un barrio periférico de León, la segunda ciudad más importante de Nicaragua. Su hogar es humilde, pero lleno de esperanza, de dignidad y de valores, como explicó con sencillez, convicción y un sorprendente desenvoltura ante un auditorio que escuchaba admirado.
La periodista que escribe el artículo., Milagros Asenjo, destaca que la vida de Cruz, es la de más de 80 millones de iberoamericanos que sobreviven por debajo de los umbrales de la pobreza y sufren los efectos de la exclusión social. Desde su nacimiento estuvo bajo el amparo y cuidado de una tía paterna, ya que su madre estaba gravemente enferma y no podía atenderla.
El artículo de ABC.ES. afirma que Cruz del Carmen tampoco pudo asistir a la escuela y se vio obligada a vender dulces de leche por las calles para comprar alimentos y medicinas. Además, con apenas 16 años se quedó embarazada de su primer hijo y todo fue aún más difícil.
Una serie de episodios, motivados por el analfabetismo de sus protagonistas, dejaron a su numerosa familia sin techo donde cobijarse. Engañaron a mi suegra y nos echaron a la calle. De nada sirvieron llantos y súplicas. Era diciembre de 2004. Y además, Navidad, recordaba ayer Cruz. Carecíamos de todo, hasta de los instrumentos de trabajo de mi marido, que es artesano.Mi autoestima estaba por los suelos.
Un día llegó la esperanza. Dos promotoras de un programa de Educación Básica invitaron a Cruz a participar en un curso de alfabetización. Aceptó, aprendió a leer y escribir y superó la Enseñanza Primaria.
Al tiempo, le ofrecieron una beca para un programa de habilitación laboral; robando horas al sueño, acabó un curso sobre belleza. Pidió un microcrédito y montó un pequeño negocio de “maniquiura y pediquiura”, explicó con un cálido acento nicaragüense, relata el sitió Web. He recuperado la autoestima, mis niños y mis niñas van a la escuela; no quiero que pasen por lo que yo pasé.
La joven madre es feliz, su negocio comienza a funcionar y quiere ayudar a otros a ahuyentar la pobreza. Trabajará como voluntaria en los proyectos educativos para mejorar más vidas y dignificar a otras familias.