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“Era un caso difícil”, dice el director del Hospital Alemán


Yahoska Dávila

“Éste era un caso muy difícil”, alega Alfredo Borges, director del Hospital Alemán Nicaragüense, frente a la denuncia emitida por la señora Julia Miranda, quien acusó de negligencia médica a este centro asistencial ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) debido a que el pasado 23 de febrero su hija Julia Violeta Bonilla falleció en uno de los quirófanos del mencionado centro asistencial.
Miranda relató que Bonilla tenía 35 semanas de embarazo, y desde el inicio de la gestación mostró señales de riesgo obstétrico, por lo que ameritaba una cesárea de urgencia, “sin embargo, los médicos la dejaron morir”, afirmó la afectada.
La complejidad del embarazo fue confirmada por Borges, quien argumentó que “es un caso difícil desde el punto de vista científico-técnico, porque hablamos de una placenta previa, es decir, cuando la placenta está en el cuello uterino y se interpone entre la salida a la vagina, de tal manera que no puede producirse ningún parto”.
Uno en cada 300 embarazos
Según Borges, la literatura médica refleja que se presenta un caso cada 300 embarazos, y cada vez que ocurre son de alta tasa de mortalidad, pues aumenta el riesgo de la paciente y del bebé.
“Está en riesgo porque desgraciadamente es una patología anormal de ubicación de la placenta. Durante el embarazo que es de riesgo, puede presentarse sangrado, parto prematuro o amenaza de aborto, lo que efectivamente presentó Bonilla, y fue manejado en el centro de salud de Tipitapa, y alguna vez en este hospital. Cuando la paciente vino, se ingresó, no venía en trabajo de parto, venía con un poco de sangrado, sin embargo, era un niño prematuro”, explicó Borges.
El informe clínico que presentó Borges indica que era un embarazo con doble riesgo obstétrico, pues Bonilla presentaba placenta previa y un parto prematuro; pero que no había ningún riesgo en la madre, por lo que se esperó que el niño se fortaleciera para después intervenirlo.
Paciente estuvo deambulando
Cuando Bonilla llegó al HAN “se controló el sangradito, pues no era mayor, y se le puso medicamento para acelerar la maduración de los pulmones del bebé, y programar una semana después la cirugía”, según reza el expediente.
“Ese es el procedimiento en estos casos. De tal manera que lamentablemente la paciente comenzó a sangrar después de las 12 de la noche; pues al parecer estuvo deambulando, lo cual esta contraindicado en esta situación. Regresó de emergencia, se operó, hubo mucho sangrado, no se pudo controlar y la paciente falleció. El niño exitosamente salió bien”, manifestó Borges.
Si se trata de un embarazo de 30 semanas, que presenta sangrado intenso --que produce riesgo de muerte en la madre-- hay que intervenir de emergencia para salvar la vida de la madre.
Las declaraciones del director suelen ser consecuentes, sin embargo, reconoció que era un embarazo doblemente riesgoso, por lo cual no podía --desde ese momento-- ser atendido en el hospital; pues la infraestructura y la capacidad técnica no se lo permiten. 12 horas antes de morir, Bonilla había sido trasladada a al “Bertha Calderón” sólo para realizarse exámenes de control.
Era un caso para el “Bertha”
¿Nunca le sugirieron ser atendida en el Hospital “Bertha Calderón”, prediciendo que el “Alemán” no tiene las condiciones para atender partos de altos riesgos? ¿No hubo transferencia, previendo que el embarazo era de alto riesgo?
Ella había estado ingresada hacía tiempo (cabe destacar: por el mismo sangrado). Debió haberse trasladado del centro de salud de Tipitapa al “Bertha Calderón”, pero no fue así.
Debió hacerse el traslado, pero vino aquí y se atendió. Lo mínimo que podemos hacer es recibir, y viendo que el sangrado estaba controlado, sus signos vitales, se le hicieron dos ultrasonidos… se le dio de alta. Se esperaba que alcanzara un poco más de madurez el bebé para hacerle la cesárea.
Ustedes, ¿aún sabiendo que era de alto riesgo, la iban a atender aquí?
El problema… esa paciente… nosotros atendemos aquí placentas previas, con embarazos a términos entre las 38 y 41 semanas. Se atiende, se le hace la cesárea y siempre se toma en cuenta la vida de la paciente.
El criterio del traslado al “Bertha” era por lo prematuro, no por ser placenta previa, pues esto lo atendemos aquí siempre y cuando el producto sea a término. Si es un niño prematuro no lo podemos hacer porque nuestro hospital no cuenta con un servicio de neonatología para atender a niños prematuros.
¿Cuántas semanas tenía la paciente?
35 semanas
Y según reza el informe clínico, se le suministro a la paciente medicamento para la maduración pulmonar. ¿Dentro de una semana se le iba a cesarear, pese a que era prematuro?
Se le dio el medicamento para acelerar la maduración pulmonar del bebé, para que naciera con mejores condiciones.
¿Cuál fue la causa de muerte de la joven?
Un sangrado, producto de la placenta previa.
Este caso fue trasladado a auditoría médica del Ministerio de Salud, donde especialistas analizaran el grado de responsabilidad del hospital durante la atención de la joven. Ésta puede durar de una semana hasta meses, “porque utilizan varios métodos de investigación”, informó Borges.