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Vaticano condena obra de teólogo de la liberación

* “Sus proposiciones no están en conformidad con la doctrina de la Iglesia”, afirma notificación de ex Santo Oficio de la Inquisición * Procedimiento urgente “por la gran difusión, sobre todo en América Latina, que han alcanzado las obras de padre Jon Sobrino”, admiten

El Vaticano condenó este miércoles la obra del teólogo salvadoreño de origen español Jon Sobrino, uno de los padres de la Teología de la Liberación, porque “sus proposiciones no están en conformidad con la doctrina de la Iglesia”.
En una “notificación”, la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) explica las razones por las que condena la obra del teólogo, de 68 años, residente desde 1957 en El Salvador, donde participó en la fundación de la Universidad Centroamericana (UCA).
Se trata de la primera medida de ese tipo que toma el papa Benedicto XVI desde que fue elegido pontífice en abril de 2005.
“La medida no puede ser interpretada como una sanción o condena” del teólogo, explicó el portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, jesuita como Sobrino.
Las eventuales sanciones, como impedirle que dé clases o publique otros libros, deberán ser tomadas por los obispos locales o las instituciones religiosas de las que depende, precisó.
La notificación fue aprobada y firmada por el cardenal William Levada, prefecto de la Doctrina de la Fe, quien reemplazó en el cargo al hoy pontífice Joseph Ratzinger, defensor de la ortodoxia durante el largo pontificado de Juan Pablo II.
Como cardenal, Ratzinger persiguió a muchos teólogos críticos y aplicó numerosas sanciones a los latinoamericanos de la Teología de la Liberación, entre ellos al brasileño Leonardo Boff, así como al suizo-alemán Hans Kung.
Dos obras del religioso salvadoreño, “Jesucristo liberador, Lectura histórica-teológica de Jesús Nazaret (Jesucristo)” y “La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas (La fe)”, fueron examinadas por la congregación vaticana a “causa de los errores e imprecisiones en ellos encontrados”, señala la nota vaticana.
“Las obras de Sobrino presentan en algunos puntos, notables discrepancias con la fe de la Iglesia”, sentenció la Congregación, que en 2001 decidió estudiar con más profundidad los textos del teólogo.
No aprueban comparación
con humanos
“Las relación de Jesús con Dios no se expresa correctamente diciendo que era un creyente como nosotros. Al contrario, es precisamente la intimidad y el conocimiento directo e inmediato que él tiene del Padre lo que le permite revelar a los hombres el misterio del amor divino”, afirma el Vaticano.
En una nota adjunta divulgada este mismo miércoles, la Santa Sede explica que decidieron aplicar el “procedimiento urgente” al caso del teólogo “por la gran difusión, sobre todo en América Latina, que han alcanzado las obras de padre Jon Sobrino”.
Para la comisión de expertos encargada de estudiar los textos de Sobrino, existen “deficiencias de orden metodológico”, entre ellas, “la afirmación según la cual la Iglesia de los pobres es el lugar eclesial de la cristología (...) olvidando que el único lugar eclesial válido (...) es la fe apostólica”.
La condena al famoso teólogo ocurre a pocos meses de la primera visita del papa Benedicto XVI a América Latina para inaugurar la asamblea general de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, que sesionará en Brasil del 13 al 30 de mayo.
Sobrino, quien estaba informado por sus superiores de la Compañía de Jesús de que el Vaticano estaba examinando sus obras, decidió no cambiar sus conclusiones teológicas como le pedían las autoridades de la Santa Sede.
Sobrevivió a matanza
Jon Sobrino, nacido en Barcelona (España) en 1938, sobrevivió en 1980, porque se encontraba de viaje, a la masacre perpetrada por miembros del ejército salvadoreño a la Universidad Centroamericana, donde murieron varios religiosos.
El teólogo, entre los mayores exponentes de la llamada Teología de la Liberación, el movimiento de origen latinoamericano que unió la defensa de los valores cristianos con la lucha por los derechos de los más desfavorecidos, era amigo de monseñor Oscar Romero, Arzobispo de San Salvador, asesinado por militares en 1980.