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¿Consejo de DDHH o tribunal inquisidor?

* “Corre el riesgo de ser sumido en el descrédito de la politización y el doble rasero”, cuestionó canciller Felipe Pérez Roque * Acusa a EU y “aliados” a darle largas para resucitar prácticas de anterior Comisión que condenaba a unos países y se hacía de “la vista gorda” ante otros

Edwin Sánchez

Cuba advirtió en Ginebra que el retraso provocado por Estados Unidos y sus aliados para institucionalizar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, es con el fin de erigirlo en “un tribunal inquisidor contra los países del Sur”.
Esa nueva instancia, que sustituye a la Comisión de Derechos Humanos, se encuentra en un proceso de conformación institucional, y en su primer día de deliberaciones, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, pronosticó que “corre el riesgo de ser sumido en el descrédito de la politización y el doble rasero, incluso antes de que se establezcan sus mecanismos y métodos de trabajo”.
Hemos venido advirtiendo --declaró en el llamado “Segmento de Alto Nivel del Consejo de Derechos Humanos”, presidido por Luis Alfonso de Alba-- que la intención de algunos de dilatar la construcción institucional del Consejo más allá del 18 de junio de 2007 es para resucitar la práctica de las resoluciones punitivas contra países del Sur.
El plazo de un año que fuera concedido por la Asamblea General de las Naciones Unidas para la construcción institucional de este Consejo es un límite que no debe ser rebasado en ningún caso, insistió el jefe de la diplomacia cubana, quien, además, asumió la voz del Movimiento de los No Alineados.
“Esta maniobra dilatoria, promovida por algunos aliados de Estados Unidos, es trasladar la fase final del proceso a una nueva membresía del Consejo, y, sobre todo, a otra Mesa, que perciben como más favorables a sus intereses”.
Acusó que este grupo de países están “interesados en trasladar a este Consejo la selectividad, la manipulación política y los dobles raseros, o sea, en convertir al nuevo órgano en un tribunal inquisidor contra los países del Sur y asegurar impunidad a las atrocidades perpetradas, incluso fuera de las fronteras de sus territorios, por potencias con pretensiones imperiales”.
Viendo “los toros
de largo”
Resulta que Estados Unidos, que ahora “ve los toros desde la barrera”, se ha convertido en el más cáustico crítico del Consejo. Algunos cómplices le acompañan a coro, denunció el representante cubano.
De acuerdo con el rector de la política internacional de la Isla, esas trabas en su constitución se dan porque “no quieren un Consejo creíble y con autoridad. Añoran la vieja Comisión. Cuba reivindica nuestro derecho a construir el Consejo que hoy se necesita, y reclama a los hipócritas que nos dejen trabajar”.
Pérez Roque definió las operaciones del Consejo como “una instancia de cooperación genuina y diálogo respetuoso, de utilidad en la lucha por reivindicar la verdad y la justicia, en la defensa del derecho a la soberanía, la libre determinación, la paz, el desarrollo, la igualdad, la democracia real y participativa”.
La continuidad de mandatos contra países, impuestos por la fuerza y el chantaje, mantendría la espiral de confrontación que terminó destruyendo la autoridad y la credibilidad de la extinta Comisión de Derechos Humanos, precisó.
“No es legítimo ni ético imponer o extender mandatos espurios contra países del Sur, mientras se baja la vista de modo cómplice pretendiendo no ver las violaciones flagrantes, masivas y sistemáticas de los derechos humanos que, con el pretexto de una supuesta lucha contra el terrorismo, perpetran con impunidad el gobierno de Estados Unidos y sus principales aliados. Ese es el lastre real del que debemos liberar al nuevo Consejo”.
Vuelve por relatores temáticos
Cuba, además, trazó otra línea de intereses para los países No Alineados, organización que actualmente preside: el fortalecimiento del sistema de relatores temáticos. Pérez Roque destacó que “nunca antes fueron tan necesarios”.
“Frente a la realidad de centros internacionales de tortura como el establecido en la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, y la realización de vuelos secretos para el secuestro y traslado de personas a través de Europa con el objetivo de ser torturados en cárceles clandestinas, ¿cómo permitir que se descontinúe el mandato del Relator sobre la Tortura?,” cuestionó el canciller.
Detalló que en Estados Unidos “se levanta un vergonzoso muro de contención en el que 500 personas son asesinadas cada año, ¿cómo podría siquiera pensarse en descontinuar el mandato del Relator sobre los derechos humanos de los migrantes?”
Criticó que, en la actualidad, “unas pocas transnacionales monopolizan el control de los flujos de información”, y, por otra parte, más de mil periodistas fueron asesinados en el último decenio. Por eso interrogó: “¿Cómo podríamos deshacernos, entonces, del mandato del Relator sobre la libertad de opinión y expresión?”.
No es posible entonces eliminar los mandatos sobre las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, dijo en relación con la represión desatada por las dictaduras militares que asolaron el sub hemisferio americano en los años 70-80.
“Cuba defenderá la continuidad e integridad de ese patrimonio heredado de la Comisión de Derechos Humanos, que está integrado por mecanismos establecidos con apego a los principios de objetividad y no selectividad”.
Pérez Roque resaltó que “estamos a tiempo de iniciar una nueva etapa en la lucha por crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los derechos humanos para todos. Sin embargo, reitero hoy que si finalmente se nos impone el regreso al pasado y (si) en el Consejo prevalecieran la confrontación y la búsqueda de hegemonías, Cuba será otra vez un combatiente en la trinchera de las ideas”.