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Hizo su harén con bienes de la alcaldía


La pobreza es el motivo que aprovechó el edil de Altagracia, Crescencio Ruiz Oporta, para aprovecharse de seis jóvenes de entre 14 y 22 años, quienes lo denunciaron ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) por supuestos abusos sexuales a los que fueron sometidas entre 2005 y 2006.
“Lo lamentable de esta situación es que la mayoría de las denunciantes eran adolescentes cuando se realizó el daño. Incluso hay casos donde fueron abusadas antes de que él fuera alcalde, y ahora tienen temor de denunciarlo por la influencia que éste tiene en el municipio”, dijo Silvio Jiménez, del Departamento de Investigación de la PDDH.
EL NUEVO DIARIO intentó conocer la versión de Ruiz Oporta, pero fue imposible, pues se encuentra en Holanda gestionando la compra de un ferry. El caso fue investigado y documentado por la procuradora Martha Lorena Arce, quien está al frente de dicha institución en la Isla de Ometepe.
Enmanuel Siero, investigador del Departamento de Análisis de la PDDH, se trasladó hasta la isla, y afirmó que inicialmente fueron tres denuncias, pero al llegar a Ometepe tres jóvenes más se sumaron. “Todo indica que hay más casos, y la mayoría son conocidos por la población de Altagracia”, dijo Siero.

Callan por temor y necesidad
Arce confió que las historias narradas por estas jóvenes isleñas “son duras, y para colmo, las madres debido a la miseria son consentidoras de los abusos que sufrieron sus hijas. Otras guardan silencio por temor a ser desalojadas de áreas municipales que les dieron para construir sus humildes casas, y otras reciben dinero para que permanezcan calladas”, explicó.
Jiménez comentó que en casi la mayoría de los casos, el alcalde mantenía una especie de vida marital con las víctimas desde que eran adolescentes, y les prometía beneficios económicos a las madres.
“Una de ellas recibió una máquina de coser, a otra le puso una pulpería, e inclusive una recibió una bicicleta, todo esto con los bienes de la comuna”, expresó el funcionario.
“Incluso hay un caso de una joven tiene temor de ser expulsada de su casa, pues el alcalde les da un espacio para vivir en un galerón.
Verificamos ‘in situ’, y comprobamos la división del cuartito en el inmueble”, indicó Siero.
Otra de las perjudicadas es la joven de iniciales G.C.N.G., de 18 años, originaria de Chinandega. Relató que sus padres se trasladaron a vivir a Ometepe, y como no tenían dónde vivir le pidieron al alcalde un terreno para construir un ranchito. Recordó que fue abusada por Ruiz en 2006, cuando llegó a la comuna a solicitarle apoyo para salir de palillona, y Ruiz prometió apoyarla y la invitó a Managua para que realizaran las compras.
Agregó que fue en compañía de su mamá, y estando en la capital les dijo que se quedarían durmiendo en un hotel, que no se preocuparan, pues dormirían en cuartos separados. Sin embargo, en horas de la noche la llamó a su cuarto y abusó de ella. “Lo extraño es que la madre no dice nada”, dijo Arce, pues tienen miedo de ser desalojadas.

Abusos en la comuna
Otro de los casos investigados es el de la joven de iniciales A.L.G.L., de 21 años, quien sufrió los supuestos abusos cuando entró a trabajar a la alcaldía de Altagracia, en 2005. Según declaraciones de la víctima, ella solicitó apoyo a la alcaldía para cursar sus estudios universitarios, y Ruiz le ofreció trabajo.
A los días después de estar trabajando le ofreció llevarla a su casa en moto, y en una ocasión la trasladó por un lugar oscuro y despoblado, abusando de ella. La víctima agregó que en una ocasión ella le manifestó que lo delataría con su esposa, pero éste le dijo --supuestamente-- que si hablaba, era ella quien iba a perder, no él.
Funcionarios de la PDDH afirmaron que ésta es una situación muy delicada, y son las víctimas quienes tienen que denunciar ante la justicia. “Cuando se da este tipo de delitos, no se puede llevar el caso de oficio, serán las jóvenes quienes deben tener el valor de llevar el caso hasta la justicia, lo bueno es que ya dieron el primer paso”, afirmó Jiménez.