Nacional

El calvario de las obreras en zonas francas

** Orbelina Díaz trabajó duramente seis años en una de ellas, y la despidieron cuando se enfermó

Valeria Imhof

A sus 38 años, su voz se apaga lentamente, por momentos no puede caminar y sufre de artritis crónica. Esto es lo que le dejó el trabajo de seis años como maquiladora en la Zona Franca, además del maltrato y la humillación de su jefa de supervisión de origen chino, que no sabía tratar a las trabajadoras más que de “caballos” o “hijas de p…”.
Orbelina Díaz es una de las tantas mujeres pobres de Nicaragua que tienen que sufrir los atropellos laborales de estos empresarios asiáticos sin que ninguna autoridad gubernamental se preocupe por ponerle fin a esta situación degradante y hasta esclavista que viven estas trabajadoras.
Orbelina trabajó más de seis años en la empresa Forte, ubicada en la Zona Franca Las Mercedes como operaria. Su trabajo consistía en hacer pinzas, unir hombros y añadir el puño para las camisas de manga larga. La empresa cerró el pasado 15 de febrero, y hoy Díaz sigue luchando por su liquidación.
“A mí me corren porque estoy enferma. Me fui de de reposo el 27 de diciembre, y el 29 me despidieron aplicándome el artículo 45. Ahorita estoy peleando porque yo no abandoné mi trabajo”, relató Orbelina a EL NUEVO DIARIO, durante el Noveno Coloquio de Mujeres organizado por el Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas “María Elena Cuadra”, donde se dieron cita 1,200 mujeres, para abordar temas como el desempleo, el aborto terapéutico y la seguridad laboral.
De acuerdo con su epicrisis, Orbelina, madre de cinco hijos, padece de lumbalgia, hipertensión y artritis crónica. “Yo era sana pero se me va la voz, se me reseca la garganta. Hay días que estoy bien y otros estoy en situación crítica”, señaló.
Pero a ella no le fue tan mal. Por lo menos trabajaba sentada, mientras otras mujeres tienen que hacerlo de pie, aguantando 12 horas diarias pegadas a las máquinas calientes, resistiendo el calor con abanicos de techo que caen directamente sobre ellas exponiéndolas principalmente a enfermedades en los huesos.
Trato inhumano
“Ahí tratan a los nicaragüenses como animales. Las mujeres trabajan con presión, azúcar, y cuando pedíamos permiso para ir a la clínica nos decían que mañana”.
Orbelina es de origen matagalpino, morena, de ojos rasgados y de aspecto indígena. Cuando se le pregunta cómo aguantó tantos años, su respuesta es rotunda: “Por necesidad”. Una necesidad de la que se aprovechan muy bien los chinos y coreanos para negarles sus derechos elementales como demorarse un poco más de lo permitido en el baño o darle 25 minutos reglamentarios para el almuerzo.
Mientras tanto, a trabajar durante 12 horas para ganar 50 córdobas diarios como básico, porque los empresarios de la maquila tampoco escatiman esfuerzos en explotar a las obreras imponiendo el perverso sistema del pago por producción. Así se aseguran más productividad y por supuesto más dividendos.
Trabajo de 12 horas
“Mi salario era de entre 500 a 1,200 córdobas quincenal, pero en algunas ocasiones no sacaba ni el básico de 57.40 córdobas por día por la producción de 400 piezas. A veces llegábamos a trabajar hasta 12 horas para poder ganar más”, indicó Orbelina.
A todo esto se suma la impunidad, pues estas compañías no permiten la creación de sindicatos y despiden a aquellos trabajadores que tienen la osadía de reclamarles por los derechos laborales de sus pares.
“Le pido al gobierno que adopte una decisión fuerte, porque con los últimos dos gobiernos los chinos han hecho lo que se les da la regalada gana en Nicaragua. Cuando llegaba el Ministerio del Trabajo nunca nos dejaban hablar con ellos, lo que hay son sindicatos blancos, y aquellos que quieren realmente defender a los trabajadores los echan”, dijo Orbelina, quien ahora espera la resolución de su caso en el seguro social por riesgo laboral.
Recuadro aparte
2000 denuncias anuales
Sandra Ramos, coordinadora del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas “María Elena Cuadra”, dijo que reciben unas 2000 denuncias anuales contra estas empresas: cómo mujeres abortan al pie de las máquinas, que terminan sin voz y son despedidas cuando están de subsidio o enfermas.
“El Ministerio del Trabajo debe supervisar de manera más eficiente estas empresas, porque nuestras leyes son buenas, pero si tenemos un atajo de funcionarios ineficientes que no se mueven de su escritorio no vamos a hacer nada.
El gobierno debe revisar la situación de los salarios en estas empresas, pero, además, debe implementar una política de empleo”, señaló Ramos, quien criticó el hecho de que la mayor parte de estos empresarios tengan acuerdos de pago con el INSS y estén exonerados de impuestos.
Ramos responsabilizó a los diputados de “derecha, centro e izquierda” de haber quitado a las mujeres el derecho al aborto terapéutico.
“En el caso de las maquilas hay mujeres que sangran a la orilla de sus máquinas, y queremos ver qué va a pasar con ellas cuando lleguen los médicos y éstos le digan que no pueden hacer nada porque tienen miedo de que los echen presos”, manifestó.