Nacional

Guatemala con una pistola en la cabeza

* Especialistas recomiendan con urgencia un nuevo modelo de seguridad ciudadana * Una buena pista podría ser la persona que ordenó traslado de prisioneros a su virtual patíbulo * Cenidh teme una eventual “mexicanización” de todo Centroamérica, y por supuesto de Nicaragua

Con el asesinato de los cuatro policías en el penal de alta seguridad “El Boquerón”, el crimen organizado está desafiando al Estado de Guatemala y a todas sus estructuras, por lo que se hace urgente y necesario replantear un nuevo modelo de seguridad ciudadana en ese país, porque de lo contrario, todo el istmo centroamericano corre el serio peligro de “mexicanizarse”.
Lo anterior lo expresó el coordinador del programa del crimen organizado del Instituto de Estudios Estratégicos de Políticas Públicas (Ieepp), Roberto Orozco, quien sostiene que toda la estructura de la Policía Nacional Civil de Guatemala tiene que ser sometida a revisión en un plazo “brevísimo”.
Por su parte, la coordinadora del programa de seguridad ciudadana del mismo instituto, Dense Guevara, apuntó que las altas autoridades de Guatemala cometieron un grave error al orientar que los cuatro policías que ejecutaron a los diputados salvadoreños fueran remitidos a un penal donde están recluidos reos de alta peligrosidad como son los “mareros”.
“Por ley, en ningún país del mundo, oficiales de la Policía que son juzgados o procesados por delitos de cualquier índole, nunca se ubican en una institución penal como “El Boquerón”, donde se pueden mezclar con elementos de alta peligrosidad”.
Traslado fue sentencia de muerte
Roberto Orozco considera que solo hecho de que los cuatro policías fueran trasladados hacia “El Boquerón” es altamente sospechoso, sobre todo conociendo que el crimen organizado tiene como principal línea de trabajo eliminar todo indicio o posibilidad que conlleve al esclarecimiento de cualquier actividad criminal.
“La decisión de enviar a los cuatro policías al penal “El Boquerón”, prácticamente fue una sentencia de muerte, porque al ser asesinados se elimina a los principales actores del asesinato de los diputados, y se complica más la investigación, porque ahora también se tiene que investigar y descubrir a los asesinos de los policías”, expresó.
Para Guevara, la intención de estropear la investigación del asesinato de los diputados se conoció desde el mismo momento en que fueron capturados los policías, y el domingo fueron ejecutados, cuando las máximas autoridades guatemaltecas declararon “a priori” que los diputados fueron asesinados por equivocación.
Asimismo, a Guevara le llama la atención que los policías fueran ejecutados el domingo, un día antes de que llegaran especialistas del Federal Bureau of Investigations (FBI), a los cuales se les pidió colaboración para esclarecer el caso.
“Con el traslado de los policías ni siquiera se puede argumentar que fue negligencia. Eso prácticamente fue una sentencia de muerte por los altos niveles de infiltración del crimen organizado en las estructuras policiales de Guatemala”, expresó.
Para los analistas, el Estado de Guatemala está con una pistola en la sien. Para ellos lo que sucede en Guatemala perfectamente podría ser el guión de una película, con la excepción de que aún no está escrito el final, ya que después del asesinato de los cuatro policías criminales en la cárcel de máxima seguridad, cualquier cosa podrá suceder.
Nicaragua puede correr la misma suerte
Por su parte, el asesor legal del Cenidh, Gonzalo Carrión, afirmó que la situación que vive Guatemala se debe a la fragilidad de las instituciones del Estado, producto del arraigo del crimen organizado dentro de éstas. Afirmó que Nicaragua, a pesar de ser uno de los países más seguros de la región, puede correr la misma suerte si la justicia sigue operando bajo la figura de corrupción.
Agregó que la corrupción no sólo se da en el Poder Judicial cuando un juez deja libre a un narcotraficante, o cuando se esfuma el dinero incautado en manos de los administradores de justicia, sino también cuando asesinan a agentes del orden dentro de la delegación policial, y toman como rehenes las playas para trasegar la droga, pues todo eso provoca inseguridad ciudadana, expresó Carrión.
“Al no haber justicia se genera insatisfacción y zozobra en la población, producto de la corrupción. Se deben crear mecanismos de investigación interna, tanto para el Poder Judicial como para la Policía y la Fiscalía, y no esperar que hasta que se destapen los casos por el olor al crimen organizado, se comience a buscar culpables”, dijo el funcionario.