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Llamadas hunden más a padre Dessi

* Conversaciones con su "mano derecha” en Nicaragua fueron interceptadas * Sigue en la cárcel y, según acusadores, hay un 95% de probabilidades de que sea condenado * ”Pedofilia-El caso Nicaragua: usar el nombre de Dios a lo más bajo”, titulan periódicos italianos

Melvin Martínez

El padre Marco Dessi está entre la espada y la pared. Su situación legal en Italia, donde permanece detenido y enfrenta un juicio por acusaciones de pedofilia, en contra de niños pobres provenientes de diferentes departamentos de Nicaragua, ha empeorado. La denuncia fue realizada por seis jóvenes que en su infancia pertenecieron al coro Getsemaní, de la Fundación Betania.
EL NUEVO DIARIO se comunicó con los jóvenes nicaragüenses que se encuentran en Italia acusando a Dessi, los que afirman que varias llamadas telefónicas son pruebas contundentes en contra de Dessi, y que las mismas fueron admitidas en el juicio que se realiza en Italia.
Marlon Rivas, originario de Chinandega y uno de los seis jóvenes que acusaron al misionero de origen italiano, se mostró confiado en que la justicia y la verdad prevalecerán en este caso. Rivas y sus compañeros esperan que la justicia italiana les dará la razón.
“Todos los demás muchachos están en este momento en un largo período de recuperación psicológica. El incidente probatorio llevado a cabo el 28 y 29 fue algo fuera de lo común, doloroso y angustioso.
Tener que enfrentarlo (a Dessi) después de tantos años fue algo muy fuerte. La audiencia inicial fue lo más difícil que hemos pasado hasta ahora. En la audiencia salieron a relucir cosas sobre mí y sobre los muchachos que nada tenían que ver con las acusaciones. La defensa sólo se dedicó a desprestigiarnos con argumentos que no tenían sentido y que eran completamente incoherentes”
El misionero Dessi fue arrestado el 4 de diciembre de 2006 en la ciudad italiana de Cagliari, por la acusación de abuso sexual continuo a pequeños del Hogar de Niños y del proyecto Betania.
El caso del sacerdote de Villamassargia detenido en Parma fue descubierto y denunciado en septiembre por los jóvenes, los que contaron con el apoyo de las asociaciones Rock no War de Modena, Solidando, así como de la Alcaldía de Correggio y de otros ciudadanos italianos.

Cara a cara
“Buscaron las cosas malas que nosotros podíamos haber hecho y nos obligaron a enfrentar el tema durante el juicio. Nunca la defensa desmintió lo que nosotros habíamos dicho, Marco no se defendió de ninguna manera. Entre él y yo había una manta blanca que nos impedía verle la cara la mayor parte del tiempo, hubo un momento en que le vimos la cara, yo le quedé viendo fijamente por más de dos minutos, hasta que él bajó la mirada”, contó Rivas a EL NUEVO DIARIO.
Asimismo, afirmó que Dessi no ha tenido contacto con ninguna persona y que tiene conocimiento de que sólo ha deseado comunicarse con Ludwin Vanegas Tercero, lo que complicó aún más la situación del misionero, ya que las autoridades italianas interceptaron una llamada en la que Vanegas amenazó con acabar con la existencia de sus ex compañeros del coro Getsemaní que ahora lo acusan.
Ante la incomunicación en la que se encontraba y la negación de casa por cárcel, aduciendo problemas de salud, Dessi comenzó a operar por medio del teléfono, no sólo para enfrentar a los seis jóvenes que lo acusan de abusos sexuales, sino también para defender su imagen.
Una llamada telefónica a su “mano derecha” en Chinandega, Ludwing, dejó al descubierto los planes de Dessi, y la misma es utilizada como prueba en su contra por las autoridades judiciales de Italia.
La llamada la realizó el 4 de noviembre de 2006 a su colaborador y “hombre de confianza”, quien siguió los movimientos de los acusadores y se asombró cuando conoció y se convenció de que, en ese entonces, se dirigían a la ciudad de Bologna, hasta seguir a Roma, con destino al Vaticano. La conversación fue reproducida en un artículo del diario italiano L’ Unione Sarda (La Unión Sarda).
Esto dijo Vanegas desde Chinandega a Dessi: “No, no creo, yo creo que es en Bologna, agarran el tren y van a Roma, o se quedan en Bologna, y está pagando todo el Vaticano. Una de las dos”. En la misma llamada, Vanegas le informa a Dessi que está convenciendo a algunos jóvenes para que suscriban declaraciones favorables a él: “Eso es todo, mientras tanto el miércoles vamos a llamar a los muchachos para que vengan a tomar su copia de sus declaraciones”, le dijo en esa ocasión.
“Ludwing piensa en todo, pero don Marco no se queda atrás. Nada es dado por alto para enfrentar la tormenta que está llegando. Tampoco los bienes acumulados gracias a los benefactores”, agrega el artículo.
En una comunicación del 25 de noviembre de 2006, el sacerdote le ordena a Ludwing: “Todo lo que está a mi nombre entonces... yo les voy a mandar mañana un e-mail. Posiblemente Antonio (su abogado) todo lo tiene que poner a nombre tuyo y de Bárbara (Bárbara Solinas, sobrina de Dessì y esposa de Vanegas). En todo caso, el Refugio Belén (en Chinandega) va a la Fundación, los otros tres van a tu nombre y el de Bárbara”, le dijo Dessi.
Según los magistrados de Bolonia, el objetivo del padre Dessi es demoler la investigación conducida por Solidando y desacreditar a las víctimas. Al mismo joven Rivas --uno de los líderes del coro y quien también lidera a los que decidieron denunciar a Dessi-- la defensa del imputado lo intenta hacer pasar como un demente.
Intentaron acusar a Marlon de bigamia
En otra llamada registrada el 3 de noviembre de 2006, Dessi, temiendo “un
caso que puede estallar de un momento a otro”, insta a Vanegas a "poner en movimiento a gente de peso... la Policía y todas las autoridades posibles e imaginables”. Vanegas es quien está indagando sobre Marlon y le dice: “acusar al tipo de bigamia ... que es el único motivo que tenemos ahora, de modo que la Policía tenga una justificación para poderlo echar preso. Mi idea es, al menos lo que yo pienso, si nosotros logramos que él en cuanto esté aquí en Nicaragua logramos agarrarlo con la Policía y luego echarlo preso ¿no?”, dijo Ludwing a Dessi.
Pero el padre Marco más bien le aconseja que trate de conseguir la retractación de Marlon con dinero y con un chantaje, porque teme que después “la Policía quiera su parte”, pues considera peligroso “poner en manos de la Policía cosas que a lo mejor luego, más adelante, puede usar”.
Luego Dessi dijo: “Entonces sólo con el chantaje. Es decir que está bien lo de la bigamia y... decile: o vas a ir a prisión o no vas tampoco, y además tenés un beneficio económico de ...” (Ludwing menciona cifras de hasta 30 mil dólares). “Y él tiene que retractarse de todo lo que ha dicho y decir que ha puesto luego en mi contra a los otros muchachos con la promesa de mucho dinero. Nosotros tenemos diez días de tiempo todavía, esto siempre y cuando ellos regresen a Nicaragua, que no lo sabemos aún... y luego evitar todo eso y tener un gran beneficio si te retractas públicamente”, continuó instruyendo el cura.

EL 11 de noviembre, otra llamada
El padre Marco hizo referencia al regreso de sus acusadores de Italia a Nicaragua: “Y... acordate que si yo pudiera morir en un secuestro me daría verdaderamente gusto y también le gustaría a mi familia, por lo tanto hay todavía mucho qué hacer, porque esta gente va a regresar a Nicaragua, ¿no?”, se cuestionó.
Ludwig contestó: “No, no, no. Tú no te preocupes, que prácticamente ahora esa gente va a tener una vida corta, te lo juro... van a regresar, van a hacer sus cosas, vivirán un poco, acuerdese...”, le dijo Vanegas.
“Ante estas frases el sacerdote ni siquiera reacciona. Se limita a aconsejar a Ludwig de que fume menos, por el bien de su salud. Por su parte, su colaborador no pierde tiempo. Indaga a fondo sobre los deslices matrimoniales de Marlon y demuestra poseer poderes extraordinarios en el campo de las interceptaciones telefónicas”, agrega el artículo.
En una llamada del 4 de noviembre de 2006 informa al sacerdote:
“Yo me estoy ahora dedicando solamente a buscar informacion, estamos tratando de ver las llamadas del celular de Marlon”. Éste último, aunque no es él solo a ser interceptado.
En una llamada el 2 de noviembre de 2006 a la mujer de Ludwing, Bárbara Solinas, sobrina del padre Marco, dice tener bajo control a un cierto Javier, que potencialmente pude perjudicar al sacerdote:
“Le he dado el número de teléfono a Mario Andrea de manera que me controle las llamadas de su celular. Entendido... llamadas del padre... Ojalá salga algo”, dice.
Vanegas se empeña bastante --dice el diario--, pero es Marco Dessi el que le dice qué hacer. En una llamada del 17 de noviembre de 2006, Dessi le habla de lo inoportuno de que cierto Francesco llegue a la misión de Betania: “No me gustaría que moviera aguas que aún no deberían ser movidas”, le dijo Dessi.
Según los reportes, Marco Dessi continuará detenido hasta el día del juicio. Su abogado defensor interpuso un recurso para dejarlo libre por razones de salud. Sin embargo, su abogado no pidió que se le practicasen exámenes para comprobar que tiene un tumor canceroso, como lo han estado manejando, por lo que se cree que es una coartada para huir.
Intentamos obtener una versión del Ludwing Vanegas en la Fudación Betania, en Chinandega, pero no respondió a nuestras llamadas telefónicas a su número celular.

Marlon Rivas: “Nuestra parte ha terminado, todo está en manos de la justicia”

¿Cómo te sentiste al enfrentarte nuevamente con Marco Dessi?
Fue algo muy triste, me sentí mal y hasta me dieron ganas de llorar, ésa es la verdad.

¿En qué parte del juicio están ahora y explicanos con más detalles lo que ocurrió en la audiencia inicial?
Estuve desde las 09:15 hasta la 1:30 de la tarde, todo ese tiempo respondiendo a la misma pregunta, sólo que hecha de diferentes maneras: “¿Usted organizó este complot?" Esta pregunta se repitió y se repitió usando el mismo significado, usando sinónimos. Siempre lo mismo. El abogado defensor se dedicó solamente a desprestigiarnos. Nuestro abogado y el magistrado (Juez) a veces se interponía por ciertas preguntas que nos hacían sobre temas sexuales, que en un juicio no son permitidas, debido a que el juicio es por delito sexual; casi siempre intervenían ese tipo de preguntas. Para nosotros ya no habrá próxima audiencia, nuestro trabajo terminó, todo está en manos de la justicia, ya no hay nada que podamos hacer.
¿Qué va a pasar con ustedes ahora, van a regresar a Nicaragua?
La idea es buscar cómo seguir adelante y dedicarle tiempo a mi familia. Para los muchachos, algunos quieren regresar y otros quedarse, pero quedó claro por medio de las intercepciones telefónicas que Ludwing Vanegas nos amenazó de muerte, dijo que nos va a dejar que regresemos, nos va a dejar vivir y después nos va a matar”.