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De “arañazos y pellizcos” implementan la gratuidad

* En el “Lenín” diseñan un plan de gestión que resulta largo y engorroso para los pacientes y sus familias * Muchos médicos no conocen la lista básica y recetan lo que no hay, y eso causa grandes atrasos

Yahoska Dávila

Los directores de hospitales y centros de salud hacen “diablos de zacate” para cumplir “de arañazos y pellizcos” con la resolución ministerial que ordena la gratuidad de los servicios y medicinas, porque los unos están tensionados por la inusitada demanda, y de las otras no hay en cantidad suficiente, y para colmo, el presupuesto 2007 para la compra de medicamentos sólo cubrió el 50 por ciento de la lista básica.
Si bien la gratuidad de los medicamentos en existencia --hasta ahora-- es visible, también lo es la escasez de algunos, pues los recursos se quedan “chingos” ante la demanda de medicamentos de la lista básica; una lista que desde 2001 no tiene ninguna variación, y que debería ser modificada cada dos años, de acuerdo con las necesidades propias de cada unidad.
Melvin Martín Agurcia Perrot, Director del Hospital “Antonio Lenín Fonseca” (HALF), ha diseñado un plan de gestión para cubrir la demanda de los medicamentos que no están disponibles en este centro asistencial, y que por falta de presupuesto no se les entregaron. Sin embargo, los pacientes se quejan de la lentitud de la gestión.

Un trámite muy engorroso
Según Agurcia, el paciente ingresado tiene un pase de visita médica, donde se le receta el medicamento que necesita. Si no está disponible, la enfermera (jefe de unidad) toma la orden y lo pasa a Trabajo Social, donde se encargan de conseguir el tratamiento con los centros de salud, hospitales de la red local, despacho ministerial, grupos donantes y otras fuentes de donación.
“Si se consigue, se le da a la jefa de unidad y regresa al paciente. Éste no toca el medicamento; siempre la enfermera es la que lo manipula. Si la gestión es fallida, se hace un documento plasmando que se ha realizado la gestión correspondiente y no se pudo conseguir. Hasta entonces le damos la receta al familiar para que busque el medicamento donde mejor le parezca”, explicó Agurcia.
La idea de este flujograma de propuesta para la gestión institucional de suministros de insumos no disponibles, es que hasta que se agotan los recursos institucionales para gestionar el medicamento se le da la receta médica al paciente. Esto, en cierta parte, beneficia al enfermo; pero la tardanza de la gestión provoca una desesperación de olvido en los familiares.
“Con esta gestión hemos resuelto más del 80 por ciento de los casos atendidos. Y en casos de exámenes de tomografías y resonancias magnéticas, estamos un poco más arriba. Algunas tomografías las tenemos en espera, pero es porque priorizamos las urgencias. Un paciente en emergencia (accidentado) la necesita más que uno que está en estudio”, manifestó Agurcia.

Trueque de placas por tomografías
Para resolver las exigencias de tomografías, este hospital realiza gestiones para que el Minsa convenga con hospitales privados el trueque de placas para tomografías, a cambio de la realización del examen. Esto debido a que por el mal estado del tomógrafo --desde el año pasado-- se han dejado de realizar las tomografías en el centro y las placas tienden a vencerse.
Aunque el hospital busca cómo cubrir el gasto, la gestión se hace extensa y lenta. “Los días en el hospital se podrían menguar si hubiera más confianza con los familiares de los pacientes; porque algunos podemos cubrir ciertos medicamentos y esto agilizaría la atención, no que llevamos diez días desperdiciados, por la falta de Trimetroprin Sulfa”, indica Esther Santiago, familiar que de un paciente que permanece en la Sala de Neurocirugía.
El lapso que invierte la oficina de Trabajo Social para darle una respuesta positiva o negativa al paciente, es de 48 a 72 horas para los hospitalizados, mientras que para las urgencias se trata de dar una respuesta en el mismo momento. Sin embargo, hay pacientes que revelan estar en espera por más de 10 días y no hay respuesta todavía.
En el caso de Santiago, la Trimetroprin Sulfa (medicamento genérico) no está contemplada en la lista básica, y es por eso que las trabajadoras sociales han buscado la manera de contactarlo en otras unidades asistenciales, explicó Agurcia, quien aclaró que dos personas en Neurocirugía continúan esperando las respuestas de las tomografías del despacho de la Ministra de Salud.

“Hay que ir despacio”
En el caso del Hospital “Roberto Calderón”, es evidente la falta de Ciprofloxacina, pues personal de enfermería manifestó a este diario que no hay en todo el hospital este medicamento. Ariel Herrera Vásquez, director de este centro hospitalario, dijo que tenían un poco de desabastecimiento, pero que estaban asegurando este medicamento a los internos.
“Hay que ir despacio. Nosotros, por el presupuesto, tenemos un poco de desabastecimiento, que equivale a un poco menos del 50 por ciento. Creemos que si no hay en existencia aquí, tampoco hay en otro hospital”, dijo Herrera.
Asimismo, explicó que cuando no hay un medicamento se le explica al familiar y se le pide que asuma la compra, pero en casos especiales asume el hospital.

Desconocen lista básica y recetan medicamentos comerciales
El principal problema que enfrentan los directores de los hospitales es la falta de conocimiento, por parte de los doctores, de los medicamentos de la lista básica, de la cual tienen que recetar a los pacientes. Hasta ahora, muchos recetan medicamentos comerciales, los cuales no se incluyen en la lista.
La lista básica contempla especialmente medicamentos genéricos, ya que su costo es menor y ello beneficia a la población. “A veces, cuatro productos genéricos cubren el gasto de un comercial; es decir, que si se compra genérico vas a dar mayor cobertura”, expuso Agurcia.
En su experiencia como director del “Antonio Lenín Fonseca”, durante una reunión con cien médicos percibió que desconocían la lista básica. “Sólo tres de cien la conocen. El gobierno anterior no se preocupó por enseñar los medicamentos de la lista básica, ¿cómo van a recetar?”, interrogó.
Este director ha colocado la lista básica en las diferentes oficinas del hospital para que el médico conozca lo que está recetando. “El que recetó Trimetroprin Sulfa, es evidente que desconoce la lista; pues hay otras alternativas en existencia”. Además de la lista básica, Agurcia sugiere otra lista que exprese el medicamento disponible, para que los médicos entreguen lo que hay en existencia a la población.
Donde hay problemas es con los materiales de ortosíntesis, porque no están en la lista básica, no están disponibles, ya que son caros y sólo hay una casa comercial que los distribuye, lo que los hace ser exclusivos y caros. Aquí tenemos problemas. Además que este hospital es de trauma y por lo tanto se necesita material de ortosíntesis.