Nacional

Muere cooperante española en Ocotal

* Fue una mujer humanista que dedicaba su vida a la solidaridad con la niñez más pobre de un barrio de esta cabecera departamental

Leoncio Vanegas

Ocotal, Nueva Segovia

Carmen Blanch, de 74 años, originaria de Barcelona, España, fue encontrada sin vida, sentada en el piso de uno de los baños de su casa en el barrio “Monseñor Madrigal”, de esta ciudad norteña, de la cual hace 20 años, y por los encantos de la Revolución Sandinista, se había enamorado.
Su muerte súbita --por un aparente ataque cardíaco-- tomó por sorpresa a su más cercana amiga, la ex alcaldesa Martha Adriana Peralta Paguaga, y a su esposo, José Vergelli, quienes la acogían como parte de su familia, pero además, ha golpeado emocionalmente a otros ocotaleanos con los que había cultivado una sincera amistad.
Peralta Paguaga dijo que el jueves conversó con ella por teléfono, y le había dicho que tenía que asistir a una cena el jueves, en la cual estaría otra de sus amigas que había llegado de Managua. Pero desde horas de la tarde nunca más levantó el auricular del teléfono, y ante ese silencio abrieron su casa a eso de las 08:30 a.m. del viernes, sin esperarse la lamentable sorpresa de hallarla fallecida.
La Policía y el médico forense se personaron a la casa de la difunta para determinar las causas de su deceso, que según el último, había ocurrido unas 20 horas atrás. Por ser una ciudadana extranjera ordenaron realizarle una autopsia en el Instituto de Medina Legal de Managua.

Una eminente filántropo
Blanch había adquirido la residencia nicaragüense, y desde hacía seis años vivía en esta ciudad para disfrutar su jubilación. Era bogada de profesión, y se construyó una bonita casa con el mismo tipo de adobes con que fue levantado el barrio Pueblos Unidos, que albergó a centenares de familias damnificadas por el huracán Mitch, en 1998.
Para ese mismo barrio gestionaba entre sus coterráneos solidaridad para alimentar a la niñez desnutrida y promovía su escolaridad. Por eso se le conoció aquí como una mujer eminentemente generosa y de altos valores humanos.
También era una trabajadora voluntaria que ayudaba a organizar bibliotecas y centros de documentación para la información pública. Había realizado una recopilación de las actas y acuerdos de los concejos desde 1990, para que fuera un instrumento de consulta para la municipalidad y la ciudadanía.
Gestionaba su ingreso al Hogar de Ancianos San Antonio, donde pretendió pasar los últimos días de su vida, porque había constatado la calidad humana del personal que cuida de las personas de la tercera edad. Según Peralta Paguaga, había comenzado a aportar 50 dólares mensuales para el pago de un vigilante para dicho centro social.
La cooperante española será sepultada en esta ciudad el domingo, después de que los ocotaleanos y sus autoridades locales le rindan homenaje. Se supo que sólo uno de los cuatro hijos que procreó asistirá a los funerales.