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Huellas del Cártel de Tijuana en Nicaragua

* Según autoridades de ese país, el grupo opera desde 2004 en Nicaragua, donde realiza trabajos de Colombia a México. Identifican al sinaloense Doroteo Martínez León como líder de la estructura en el país centroamericano

El Universal

PRIMERA PARTE

MANAGUA
Cuando el mexicano Doroteo Martínez León supo que en el noroeste de Nicaragua había una carretera con trechos planos y rectos, pero vieja y abandonada, decidió demostrar a sus jefes del narcotráfico de México que podría evitar los errores que arrojaron grandes pérdidas en el contrabando de cocaína desde Colombia.
A lo lejos, el cártel de Tijuana --que en 2004 lanzó una ofensiva para penetrar Nicaragua-- aguardaba el resultado de la inversión. Martínez reparó una parte del kilómetro 55 y medio de la antigua vía Managua-León, construyó un pequeño campo de aviación y alistó el terreno para que el primer vuelo llegara al amanecer del 20 de mayo de 2006.
Pero en mayo llueve fuerte en Nicaragua, y la "inauguración" de la obra, con el arribo de un cargamento enviado de suelo colombiano, fue un desastre: la Cessna 206 resbaló al aterrizar, se salió de la pista y sufrió graves daños al caer en una cuneta.
Con rapidez, mexicanos, colombianos y nicaragüenses colocaron la mercancía en ocho vehículos y huyeron del lugar. Poco después, la Policía halló la nave, cartas de navegación y otras evidencias, y en las investigaciones preliminares surgía un nombre: Doroteo Martínez León.
A más de ocho meses del incidente, Martínez sigue en Nicaragua y dirige las estructuras instaladas en este país por el cártel de Tijuana desde 2004, según información de la Policía Antidroga nicaragüense. La directora de la Policía de Nicaragua, Aminta Granera, puso a disposición de EL UNIVERSAL a agentes de inteligencia para que revelaran entretelones de la ofensiva del narcotráfico mexicano en esta nación, pero sin identificar las fuentes.
Martínez, de 50 años, reemplazó en agosto de 2005 al mexicano Samuel Gutiérrez Lozano Sami, de 35, como "representante" en Nicaragua, dijeron las fuentes. Ambos son de Sinaloa, en el litoral Pacífico de México.
"Todos los involucrados dicen ser de Sinaloa, pero creemos que es para desorientarnos", puntualizó una de las fuentes. En los decomisos aparecieron pasaportes de Baja California, al que pertenece Tijuana, y también en el litoral Pacífico, así como de Sinaloa y otros estados. A inicios de enero, la Policía de Nicaragua identificó públicamente al cártel de Tijuana como responsable de gigantescas operaciones de tráfico de drogas de Colombia a México y Estados Unidos.
"La ofensiva mexicana en Nicaragua se hace fuerte en 2004, cuando penetramos una estructura cuyo líder era Sami, quien durante más de año y medio organizó la compra de fincas para pistas en zonas del Pacífico. Como enganche, los mexicanos daban 10 mil dólares, pero sólo usaban la finca dos veces y luego desaparecían en busca de otro sitio", subrayó un informante.
En las fincas aterrizaban avionetas procedentes de Colombia y Panamá con unos mil 500 kilos de cocaína, mientras unas camionetas recogían la droga y la trasladaban a tierras costeras adquiridas por Sami en el Pacífico, cerca de los improvisados campos de aviación. Allí almacenaban la cocaína para irla sacando poco a poco por tierra o por mar a México y Estados Unidos, agregó.
Otros dos hechos alertaron a la Policía: un cementerio de avionetas desarmadas fue descubierto en 2005 en Estelí, departamento noroccidental fronterizo con León, y una aeronave Cessna 206 fue hallada bajo tierra en Samaria, cerca de Managua, en julio de ese año.
Vecinos de Samaria relataron a la Policía que un testaferro local utilizó una pala mecánica para tapar el aparato, que se estrelló al despegar tras descargar droga en un segundo viaje. "Con macetas iluminaban la pista", narró una fuente.