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Harold Rivas dice que impulsará “permisos migratorios laborales”

* Relaciones con Costa Rica pasan por mal momento , pero “asumo” el reto, dice * Aclara señalamientos de corrupción que usó gobierno anterior para defenestrarlo * Si Obando lo hubiera recomendado, estaría de embajador en Washington, dice

MANAGUA Y SAN JOSÉ
Mientras la cancillería de Costa Rica consideró que “el país no está en condiciones de considerar, ni analizar las posibilidades de una amnistía para extranjeros que residan de manera irregular en Costa Rica”, el nuevo embajador de Nicaragua en ese país insistió ayer miércoles en que trabajará para lograr, “quizás no una amnistía, porque al parecer esa palabra es muy fuerte para las autoridades ticas, sino una especie de permisos migratorios laborales”.
La Cancillería tica, mediante un comunicado, señaló que no ha recibido ninguna comunicación oficial al respecto, pero que sí comparte lo sugerido por el embajador designado, de que la comunicación entre ambas naciones “debería ser directa y no por los medios de comunicación”.
La reacción del gobierno costarricense se conoció el martes, al poco tiempo de que el embajador Rivas Reyes fuera juramentado y declarara a medios periodísticos las intenciones que tendrá ante las autoridades de Costa Rica, una vez asuma su cargo.
La entidad gubernamental indicó que esperará a que el embajador de Nicaragua presente cartas credenciales, pues en esa actividad se reúnen las condiciones propicias “para abordar la variada e intensa agenda bilateral entre Costa Rica y Nicaragua”.

Ya hubo otras amnistías
“En el pasado, Costa Rica ya realizó al menos tres regímenes de amnistía para las personas de otras nacionalidades que habían ingresado a territorio costarricense de manera irregular o ilegal. La última ocurrió en 1999, cuando se benefició a alrededor de 152,000 centroamericanos, el 97% de ellos de origen nicaragüense, que lograron regularizar su situación migratoria con status de residente”, reza en la nota de la Cancillería tica.
Otros de los señalamientos que se expresa en el comunicado es que el gobierno actualmente tiene en consideración de los diputados las nuevas reformas a la Ley de Migración, con las que se pretende convertir a esa legislación “en una normativa de avanzada, apegada en la sólida tradición costarricense de respeto a los derechos humanos”.

Una “papa caliente”
Hay que destacar que el nuevo embajador de Nicaragua en Costa Rica, Harold Rivas Reyes, está consciente de que tiene una “papa caliente” en su manos. Sabe que al aceptar la sede de San José está asumiendo quizás una de las embajadas más complicadas que actualmente tiene nuestro país.
Es que en Costa Rica hay centenares de miles de nicaragüenses legales, pero también otra buena cantidad vive y trabaja en ese país sin documentos. Además, Costa Rica jamás ha ocultado su intención de utilizar como propio un trecho del río San Juan, al extremo que esa pretensión la elevó hasta la Corte Internacional de Justicia.

Le gusta ese reto
Si a lo anterior se agrega la denuncia por xenofobia que Nicaragua elevó ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos, CIDH, tras la espantosa muerte de Natividad Canda y el linchamiento de José Ariel Silva; más la investigación actual que se realiza por las falsificaciones de visas que surgieron del consulado nuestro en San José, para permitir el ingreso de varios ciudadanos asiáticos a Managua, la cosa no está nada fácil.
Sin embargo, Harold Rivas Reyes, un matagalpino de 46 años, confiesa que le gusta ese reto, y que su prioridad será luchar por alcanzar una especie de amnistía hacia los nicaragüenses indocumentados que viven y trabajan en Costa Rica, así como mejorar las condiciones del Consulado de San José para que los miles de compatriotas que constantemente acuden a esas oficinas sean atendidos de la mejor manera posible.

Su prioridad son los nicas
Pero, el diplomático destacó que su prioridad será hacerle ver a las autoridades costarricenses que la inmensa mayoría de los nicaragüenses que lamentablemente han tenido que emigrar a ese país en busca de empleo, “no son son delincuentes ni son asesinos, sino que, por el contrario, son personas que están interesadas en trabajar, que realizan labores pesadas como la construcción, y que muchos empresarios costarricenses han señalado que el noventa por ciento de la mano de obra es nicaragüense”.
“Mi labor”, dijo, “será que las autoridades ticas entiendan que la mayoría de los nicaragüenses en Costa Rica buscan una emigración económica, buscan trabajo, y que con su trabajo mantienen aquí, en Nicaragua, a mucha gente”.
Reiteró que ese será su punto focal. “Yo lo que quiero es buscar cómo a esta gente se le dé un alivio migratorio, quizá no una amnistía, porque al parecer para las autoridades de Costa Rica esa palabra suena muy fuerte”, expresó.
Recordó que en los mismos Estados Unidos prevén otorgar permisos laborales a los indocumentados, “entonces, ¿por qué no lo pueden hacer las autoridades costarricenses?, por ejemplo, a los nicas que trabajan en el campo, a los nicas que llegan a ese país a levantar las cosechas”, indicó.
Rivas confió que hasta el momento esa es la idea que tiene para trabajar en Costa Rica, y que la está madurando con la experiencia que vivió en Estados Unidos, donde trabajó parea obtener el TPS (Status Temporal Migratorio).
De igual forma, destacó que la otra prioridad será mejorar la atención al público en el Consulado. “Hay que ver cómo se alquila un local más espacioso, porque es deprimente ver a los nicaragüenses haciendo filas desde las tres de la madrugada bajo el frío espantoso que hace en San José. Hay que mejorar eso”.

Su nombramiento
En lo que se refiere a su nombramiento, el cual ha generado diversos comentarios públicos, Rivas indicó que el cargo de embajador en Costa Rica se lo propusieron el mismo presidente, Daniel Ortega, y el canciller Samuel Santos.
Recordó que fue retirado por el ex presidente Enrique Bolaños de su cargo de Cónsul de Nicaragua en Washington en 2005, y enviado a “disponibilidad”, que es una figura de la Ley del Servicio Exterior que permite suspender a un diplomático por tres años sin goce de salario.
“Fueron razones políticas”, expresó, “inventaron que se dieron malos manejos de una línea de crédito de 20 mil dólares, línea de crédito que la utilizan todos los consulados para el pago de salarios, porque los fondos de la Cancillería siempre llegan retrasados”.
Reveló que el propio ex secretario general de la Cancillería, Armando Boza Jiménez, le pidió disculpas recientemente, diciendo que todo el problema que le inventaron no fue asunto de él, sino que de otras autoridades superiores.

Obando, amigo de la familia
Reconoció que su relación con el cardenal Miguel Obando y Bravo viene desde hace muchos años. Desde 1968 el purpurado ha sido un gran amigo de su familia, dijo, pero negó que su nombramiento sea por recomendación Su Eminencia.
“El Cardenal ha sido todo para nosotros. Un guía espiritual, un amigo, un padre. Sé que dan dicho cosas que no son, como el hecho de que mi nombramiento es el pago de un favor político al Cardenal, pero no es así, yo considero que tengo las cualidades para ejercer ese cargo y que por eso me escogieron”, apuntó.
“El Cardenal no es de las personas que anda pidiendo favores. Pero eso sí, si de algo estoy seguro, es de que si el Cardenal de verdad me hubiera recomendado, tal vez me hubieran dejado de embajador en Washington”, concluyó.