Nacional

Fiallos “embarca” a EPN con empresa salvadoreña

* Sale a flote grave irregularidad en contrato con cuzcatlecos * El colmo, aceptó que conflictos se dirimieran en tribunales de allá

La Empresa Portuaria Nacional (EPN) pagará a la compañía salvadoreña Proyectos de Ingeniería Electromecánica S.A. (Prinel), US100,000 más de lo estipulado en el contrato original, por la reparación de dos barcos remolcadores, confirmó Virgilio Silva, presidente de la entidad nicaragüense.
Los barcos son el “Rubén Darío”, de Puerto Corinto, y el “Rolando Calderón” --llamado también Güegüense--, de Puerto Sandino, que desde septiembre del año pasado fueron trasladados al puerto La Unión, en El Salvador, para ser reparados.
Documentos en poder de EL NUEVO DIARIO, detallan que la EPN contrató de manera directa a Prinel por US736,866.04, los cuales fueron desglosados así: US569,983.04 que serían invertidos en el “Rubén Darío”; y US166,883 en el “Rolando Calderón”.

Corrupción a la vista
Sin embargo, serias irregularidades alrededor de la contratación de Prinel, y retrasos ocasionados por la mala gestión de la misma firma, según documentos en poder de END, incrementaron los costos en perjuicio del Estado de Nicaragua. Para el cierre de la relación contractual, en días pasados, esta firma exigió US921,000 a la EPN.
Virgilio Silva dijo que él y otros funcionarios de la empresa portuaria lograron persuadir a los directivos de Prinel para fijar el finiquito de las obras en 845 mil dólares.
Silva señaló que durante las negociaciones, la EPN actuó con clara desventaja. Esto, debido a que el contrato suscrito durante la administración de Alejandro Fiallos, estableció que en la cláusula referida a conflictos, controversias y diferencias, “las partes se someten expresamente a los tribunales de la República de El Salvador”, según una auditoria sobre el caso.
“Nosotros les planteábamos que lo más que se les podía reconocer era hasta US845,000. Entonces ellos (directivos de Prinel) se negaron, y dijeron que tenían las leyes en su manos, porque el contrato se había hecho a favor de ellos allá, y tenían los barcos, y tenían sus abogados, y que no iban a negociar”, relató Silva. Pero finalmente aceptaron la propuesta de EPN, confirmó.

Trasladaron barco por gusto y además vino en mal estado
Silva señaló que el traslado del “Rolando Calderón”, asignado a Puerto Sandino, hasta El Salvador, era innecesario, y que además, vino en mal estado. “El traslado de El Güegüense era innecesario. No tenía por qué haberse ido allá. Aquí se tenía que haber reparado. Tengo fundamento sobre eso porque se le había hecho una reparación aquí en el dique de Puerto Sandino”, expresó.
“Al día siguiente de su arribo al Puerto Corinto --hace ocho días-- se detectó que estaba volando aceite y diesel por todo el motor. Llegó un equipo de ellos y pasaron cuatro días reparándolo en Corinto”, dijo Silva, quien señaló que dichos costos los asumió la firma salvadoreña, por la garantía de 1,500 horas de uso por cada barco, establecidas en el acuerdo del cierre del contrato. La nave ya está operando normalmente, aseguró.
“El otro --“Rubén Darío-- requería repararse fuera de Nicaragua, porque nosotros no teníamos capacidad para ese peso”, explicó Silva, quien dijo que en los primeros días de marzo, dicha embarcación debe regresar a Nicaragua.

EPN descontó a Prinel las culatas de las que se adueñó
El titular de la EPN se refirió, además, a la suerte de 13 culatas del barco “Rubén Darío”, de la cuales funcionarios de Prinel intentaron lucrarse, consignándolas a su nombre cuando las trasladaron hasta las instalaciones de la empresa Nicaragua Machinery Company, Nimac, para ser reparadas, tal como confirmaron funcionarios de la empresa portuaria y documentos en poder de END.
Silva dijo que la empresa portuaria dedujo del pago a Prinel, US25,000, monto por el que fueron valoradas las piezas de la embarcación. “Son 13 culatas, y de esas sólo tres quedaron buenas. Entonces se les dedujo a ellos porque nos las estaban cobrando, entonces ya se negoció eso”, manifestó.

Contratación fue sobrevalorada
Un informe de auditoría emitido el pasado 24 de enero por una comisión técnica enviada al país vecino por instrucciones de Virgilio Silva, revela graves irregularidades alrededor de la contratación de Prinel, entre las que destacan: el sometimiento de la entidad nicaragüense a las leyes salvadoreñas, y el pago irregular del Impuesto sobre la Renta de parte de la misma EPN, responsabilidad que le correspondía a Prinel.
El mismo informe señala que “el contrato está sobrevalorado, y que existen vicios atribuibles a la negociación y elaboración del mismo”. La EPN también ha sufrido perjuicios económicos por “la demora en el plazo de ejecución por deficiente gestión de Prinel y por la indefinición de los alcances del concepto “vicios ocultos””.
Estos “vicios ocultos” los ha asumido la portuaria, “sin que se le acredite el 10% de partida presupuestaria para cubrir imprevistos considerada en todos los conceptos de obra contractuales”, detalla el documento en poder de END.