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¿Hubo móvil político?


GUATEMALA / AFP-EL PAÍS

Tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano (Parlacén), entre ellos el hijo del extinto y polémico líder derechista Roberto D’Aubuisson, fueron asesinados a balazos el lunes en Guatemala, informaron fuentes oficiales.
Los cadáveres de los legisladores Eduardo D’Aubuisson Munguía, José Ramón González Rivas y William Rizziery Pichinte, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) que gobierna en El Salvador, fueron encontrados acribillados a balazos a unos 40 km.al este de la capital guatemalteca.
El brutal crimen de los tres diputados salvadoreños será investigado y los culpables castigados, aseguró este martes el presidente de Guatemala, Oscar Berger. “Estamos haciendo los esfuerzos que sean necesarios para descubrir la trama de este asesinato, muy premeditado por cierto, y obviamente se ha de castigar con todo el rigor de la ley a todos los culpables”, afirmó Berger en rueda de prensa.
Los cadáveres de los legisladores, así como el cuerpo del chofer del vehículo en el que viajaban, fueron encontrados acribillados a balazos y después calcinados en la aldea de El Jocotillo, a unos 40 km. al este de la capital guatemalteca. Dos de los cadáveres estaban fuera del vehículo calcinado.
Eduardo D’Aubuisson Munguía, de 39 años, era hijo del difunto ex mayor del Ejército salvadoreño Roberto D’Aubuisson, que siempre fue relacionado con los “escuadrones de la muerte” en su país y fue fundador del gobernante partido Arena; además, era acusado de ser el autor intelectual del asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980.

Cumplía aniversario
Precisamente ayer se celebraba el 15 aniversario de la muerte del ex militar, víctima de un cáncer, hecho que reforzaría la hipótesis del móvil político. En los últimos días, el fallecido militar --que murió de cáncer en 1992-- ha vuelto a las primeras páginas de los diarios envuelto en la polémica tras la propuesta de diputados salvadoreños de que el Congreso lo declare “hijo meritísimo” de El Salvador.
Tanto la Iglesia Católica como organizaciones de derechos humanos han puesto el grito en el cielo por este proyecto, consiguiendo paralizarlo momentáneamente, ya que una comisión deberá estudiar su pertinencia.
El ministro de Seguridad Pública salvadoreño, René Figueroa, declaró en una conferencia de prensa en San Salvador que las autoridades guatemaltecas le manifestaron que los diputados habían sido vistos en la capital de Guatemala, y que no se descarta que fueran secuestrados y llevados al lugar donde fueron asesinados.
“Supimos de su ingreso al país desde el mediodía de ayer (lunes). Sin embargo, después ya no supimos nada de ellos”, había dicho la noche anterior a la AFP el ministro del Interior guatemalteco, Carlos Vielman, poco después del hallazgo de los cuerpos.
“Desde que se conoció la desaparición (de los legisladores) se inició la búsqueda y se realizan investigaciones. Estamos tratando de esclarecer qué fue lo que sucedió”, agregó el ministro. Los diputados viajaban en una caravana con otros miembros salvadoreños del Parlacén, y al cruzar la frontera estaban siendo escoltados por la Policía binacional hasta la capital guatemalteca, como era habitual, dada la inseguridad que reina en las carreteras del país.
Los legisladores iban a participar este martes en las sesiones del Parlacén, formado por representantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua a fines de los años 80, para colaborar en la pacificación de esa convulsionada región.

Versiones confusas
Las versiones difieren sobre el momento de la desaparición. Según unos legisladores, el vehículo de las víctimas se separó de la caravana, de manera inexplicable, antes del mediodía.
Según otras versiones, los diputados llegaron hasta su hotel, donde renunciaron a su custodia.
Después no se supo más de ellos, y sus compañeros dieron la voz de alarma.
El primer indicio sobre la suerte corrida por las víctimas se dio a eso de las ocho de la noche del lunes, cuando vecinos de la aldea El Jocotillo --36 kilómetros al oeste de la ciudad, en la carretera que conduce a El Salvador-- informaron del hallazgo de un coche en llamas, con cuatro cadáveres calcinados.
El número de la matrícula salvadoreña y las características del vehículo, un todo terreno de fabricación japonesa, facilitaron su identificación.
Dos de los cuerpos, calcinados, estaban dentro del todo terreno. Los otros dos, tirados junto al coche. La Policía encontró casquillos de balas del calibre utilizado por fusiles-ametralladora AK-47.
Al filo de la medianoche local, el ministro guatemalteco del Interior, Carlos Vielmann, llegó al lugar de los hechos, acompañado por el jefe de la Policía salvadoreña, Rodrigo Ávila. “Hemos formado un equipo conjunto de investigación para que realice la bitácora de todos los movimientos de los diputados salvadoreños en el país, para determinar qué fue lo que ocurrió”, dijo Vielmann, visiblemente nervioso. “Todo parece indicar que se trata de un hecho planificado o premeditado”.
Todas las líneas de investigación por los asesinatos de los diputados están abiertas, incluida la de una acción del narcotráfico en represalia por la detención de algunos de sus capos en El Salvador, o de la Policía guatemalteca, que ya protagonizó un caso similar en el que agentes robaron 20,000 dólares a sus víctimas y luego las inmolaron.
Visiblemente consternado, el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, consideró que por la “premeditación, saña y alevosía” con las que fueron asesinados los parlamentarios, se podía afirmar que se trata de un “mensaje” contra su partido y el Gobierno, “por defender la libertad”.
No obstante, el mandatario señaló que “hay que esperar las investigaciones”, y no quiso señalar a ningún sector político.
“Llegaremos hasta las últimas circunstancias, y no cederemos al chantaje”, añadió. El Gobierno salvadoreño ha decretado tres días de duelo nacional y el Parlamento llevó a cabo ayer una sesión extraordinaria para condenar la matanza.
El presidente guatemalteco, Óscar Berger, calificó de “vil” los asesinatos, y aseguró que su Gobierno está comprometido con el esclarecimiento de este crimen. Berger dijo que mantiene una estrecha comunicación con su homólogo salvadoreño, a quien le ha ofrecido todo su apoyo para las investigaciones.
“Estamos haciendo los esfuerzos necesarios para descubrir la trama de este asesinato muy premeditado”, aseguró el mandatario guatemalteco. Berger dijo que se están investigando todas las hipótesis, y que no se descarta la implicación de ciudadanos salvadoreños.

Embajador de El Salvador en Nicaragua:

“Preocupante, macabro, estamos consternados”

Luis Alemán

El embajador de El Salvador en Nicaragua, señor Francisco Imendia, calificó de macabro el crimen cometido contra tres diputados al Parlamento Centroamericano, ocurrido el pasado lunes en el lugar conocido como El Jocotillo, en el municipio de Villa Canales, Guatemala.
Las víctimas son Eduardo D’Abuisson, William Pichinte y José Ramón González, todos miembros de la Alianza Republicana Nacionalista, actualmente en el poder. Según Imendia, no hay mucha información oficial sobre el crimen contra los diputados salvadoreños, pero reconoció que el presidente Antonio Saca envió una comisión de alto nivel encabezada por el director de la Policía Nacional Rodrigo Ávila, para participar en las investigaciones.
“No hay mucha claridad todavía”, dijo el embajador, quien deploró la muerte de los diputados y calificó el hecho como un asesinato macabro. Imendia prefirió no comentar sobre un posible vínculo del crimen con la molestia generada en El Salvador por la pretensión de diputados de Arena en el Congreso, de nombrar a Roberto D’Abuisson, como “hijo meritísimo”, y que ha recibido el rechazo de organizaciones sociales y de la izquierda salvadoreña.
El diputado asesinado era hijo de Roberto D’Abuisson, acusado de ser el responsable del asesinato del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, en marzo de 1980.

Defiende a D’Abuisson
Según el embajador salvadoreño, se ha pretendido achacar en la historia a D’Abuisson “de una cantidad de cosas durante el período de la guerra, era un profesional, político que luchaba por el bien del país”, aseguró.
Imendia aseguró que los tres diputados se dirigían a Guatemala para participar en las sesiones del Parlamento Centroamericano, cuando presuntamente fueron interceptados por desconocidos, que dispararon y luego incendiaron el vehículo en que viajaban.
“Los detuvieron, desviaron del camino y nadie supo después lo que pasó”, dijo Imendia, quien se mostró consternado por el crimen.
“Es lamentable lo ocurrido”, aseguró, tras confirmar que el presidente Saca habló con su homólogo de Guatemala, a quien le pidió “investigar el caso penoso donde tres salvadoreños mueren asesinados y calcinados”.
El embajador señaló que supuestamente en la zona donde ocurrió el triple crimen existen varios puntos de asalto. “Es preocupante y estamos consternados”, señaló.
La información ofrecida por los medios de comunicación guatemaltecos indica que el vehículo en el que viajaban los diputados desde El Salvador, tiene varios impactos de bala y estaba quemado.

Deploran crimen
Magistrados de la Corte Centroamericana de Justicia condenaron el crimen de los tres diputados al Parlamento Centroamericano, y se unieron a la solicitud de las autoridades salvadoreñas que pidieron aclarar el crimen. Durante el acto de juramentación y toma de posesión del Presidente y Vicepresidenta de la Corte Centroamericana de Justicia, los magistrados pidieron un minuto de silencio por los políticos asesinados, y calificaron el hecho como “lamentable”.