Nacional

Balean a dos curas

*Los heridos son originarios de Colombia y México, y la congregación a la que pertenecen está ubicada en la Diócesis de León *Cuando llegó la Policía encontraron dormido al sospechoso, y para susto de ellos se trataba de un compañero de la institución *La institución ha procedido a remitir la causa a los tribunales comunes competentes y se procedió a otorgarle la baja deshonrosa al inspector

Heberto Rodríguez

El padre Carlos Mauricio Cuesta Pando y el seminarista Omar Torres Morales, miembros de la “Misión de Predicadores de Jesús y María”, fueron baleados este fin de semana por el inspector de la Policía Nacional, Yaser José Reyes Blandón, quien se encontraba en total estado de ebriedad.
Los heridos son originarios de Colombia y México, respectivamente, y la congregación a la que pertenecen está ubicada en la Diócesis de León.
Los religiosos se bajaban del vehículo donde se transportaban, cuando el agente policial ebrio inició la balacera, producto de la cual, cada uno de los religiosos resultó con un impacto de bala a la altura del hombro.
Los lesionados fueron trasladados de emergencia al Hospital “Roberto Calderón” y ayer fueron dados de alta.
Los hechos ocurrieron el sábado, a eso de las diez de la noche, en el costado norte del Instituto “Modesto Armijo”, de la colonia Unidad de Propósitos, donde los predicadores tienen una vivienda.
El padre Carlos Mauricio, al escuchar la primera detonación, orientó al seminarista Omar Torres que se tirara al suelo, y precisamente en esa acción fue impactado por una de las balas.
Al ver herido al seminarista, el padre intentó escapar, pero fue alcanzado por otra de las balas antes de ingresar a una casa vecina.
Hasta ese momento se desconocía que era un agente policial quien hacía los disparos. Los religiosos creían que estaban en medio de un enfrentamiento entre pandillas.
Algunos vecinos salieron al escuchar los disparos, y ayudaron a incorporarse al seminarista herido, aprovechando que el agente policial siguió al padre hasta el porche de la vivienda. Luego lo trasladaron al Hospital “Roberto Calderón”.
Por su parte, el padre permanecía el interior de la vivienda, pues el agente policial no se movía del lugar y nadie se le acercaba porque tenía el arma en la mano.
Después de unos 45 minutos llegó la Policía Nacional, y los agentes encontraron dormido al sospechoso, que para susto de ellos se trataba de un compañero.
Ayer, la División de Relaciones Públicas de la Policía Nacional emitió una nota de prensa, informando que se ha procedido a remitir la causa a los tribunales comunes competentes, e inmediatamente se procedió a otorgarle la baja deshonrosa al inspector Reyes Blandón, “por actos que riñen con la ley y las normas y reglamentos” de la institución.
“La Policía Nacional lamenta lo sucedido, y reitera su decisión de continuar trabajando para corregir y sancionar todos aquellos actos de sus funcionarios que atenten contra los valores éticos y morales de la institución”, se lee en la nota.
EL NUEVO DIARIO conoció que el padre Carlos Mauricio Cuesta tenía previsto viajar a España ayer, razón por la cual se movilizó de León a Managua el sábado, y pretendía dormir en la casa que tiene esta congregación en la colonia Unidad de Propósitos, para salir muy temprano hacia el aeropuerto.
Tanto el seminarista como el padre fueron dados de alta ayer al final de la tarde. Curiosamente, los dos recibieron el impacto de bala en el hombro, la diferencia es que uno fue en el costado derecho y el otro en el izquierdo.
Padres baleados por policía 1 fotos Isidro Hernández
En primer plano, el seminarista Omar Torres, y en segundo, el padre Carlos Mauricio Blandón, cuando abandonaban las instalaciones del centro asistencial.
Padre Carlos Mauricio Cuesta Pando 2 fotos Isidro Hernández
La imagen capta cuando el padre Carlos Mauricio es ayudado por otros religiosos, minutos antes de abandonar la sala de observación donde permanecieron toda la mañana y parte de la tarde de ayer.
Padre omar Isidro Hernandez
El seminarista Omar Torres también necesito de la ayuda para poder ponerse de pie, cuando le notificaron que iba de alta.