Nacional

Amanda Aguilar descansa entre dos guásimos terneros

* Baja a tierra en montaña donde colaboró con los rebeldes sandinistas * Afloran reclamos por olvido y es despedida por los rostros curtidos del pueblo que ayudó a liberar

Francisco Mendoza

EL CARMEN, RANCHO GRANDE
En medio de dos hermosos árboles de güasimo ternero, en la tierra donde luchó junto a sus hijos, donde muchas veces burló a la Guardia Nacional para llevar el mensaje a los guerrilleros, fueron sepultados los restos de la legendaria guerrillera y colaboradora histórica del FSLN, Petrona Hernández López, conocida como Amanda Aguilar, una de las mujeres del Cua.
Otras vez, bajo el inclemente sol que caía en la comunidad de El Carmen, municipio de Rancho Grande, “bajaron de los cerros” las mujeres campesinas, pero esta vez no “por orden del general”, como reza la estrofa de la canción que cuenta su historia, sino para darle el último a dios a quien dio parte de su vida a ponerle fin a la dictadura somocista y buscar una Nicaragua mejor para las generaciones futuras.
Con los rostros curtidos por el trabajo cotidiano que realizan bajo el inclemente sol, los campesinos, hombres y mujeres, se juntaron en la iglesia "El paraíso”, de las Asambleas de Dios, para orar por el descanso eterno de Amanda Aguilar. Allí el pastor hizo un reconocimiento al trabajo realizado por el bien de Nicaragua, a esa mujer que se marchaba físicamente, pero que se quedó en el corazón de los revolucionarios.
Poco apoyo durante su vida
Mientras unos religiosamente escuchaban el mensaje del pastor de la iglesia “El Paraíso”, otros aseguraron haber ayudado en los momentos más difíciles que vivió Petrona Hernández López, pero para su sobrina Juana Hernández García, la ayuda recibida fue poca en comparación con el trabajo realizado por su tía.
“Estuvimos presas juntas en el Cua, después fuimos obligadas a abandonar la tierra que nos vio nacer en el Bijao Norte, por el acoso constante de la guardia”, relató Hernández García, quien a pesar de ser hija de un guerrillero caído, no ha recibido ayuda del Frente Sandinista. “Hoy vivimos en casa de plástico y nuestros hijos no pueden estudiar por falta de dinero”, aseguró.
Señaló que muchos las han utilizado como “escalera”, por tanto, los que han sacado provecho son otras personas, pese a que el mismo presidente Daniel Ortega las ha reconocido como “Las mujeres del Cua”. “A parte de estos papeles, no hemos recibido nada”, se lamentó.
Doña Luz Marina Altamirano Alonso, otra vieja colaboradora histórica del FSLN y compañera de Amanda Aguilar, recordó tantas tareas que realizaron en apoyo a la guerrilla sandinista, cuyos cuadros repiten ahora en el poder. “Fueron tiempos duros. Un día perdíamos a un hijo, otro era un hermano, el sobrino y hasta el esposo”, finalizó.
Algo que muchos no sabían, es que doña Amanda Aguilar se convirtió al Evangelio 35 años atrás, y desde entonces profesaba esa religión, hasta que fue llamada por el Creador a buscar mejor vida a sus 117 años.