Nacional

Marejadas amenazan tragarse Rama Cay

* Minúscula isla es el hogar del mayor núcleo poblacional de los indígenas Rama, y la erosión provocada por las olas la socava aceleradamente

Heberto Jarquín

Bluefields, RAAS
En el extremo sur de la bahía de Bluefields emerge una islita apacible, de exuberante vegetación tropical conocida como Rama Cay, hogar del ancestral pueblo Rama, el colectivo étnico más pequeño de la Costa Caribe nicaragüense.
La envidiable tranquilidad de Rama Cay se perdió desde fines de 1988, cuando el huracán “Juana” comenzó a erosionar la costa oriental del islote que tiene forma de media luna.
“Ahora, cada vez que sube la marea y se agitan las olas, las aguas de la bahía se tragan poco a poco un sector de Rama Cay”, explicó compungido Abelardo McRea John, un habitante del lugar que calcula que en un futuro cercano la islita se puede partir en dos.
Lorenzo Martínez, un joven nacido en Rama Cay, dice que lo más grave es que la islita se vuelve cada vez más pequeña, y en ella viven 1,036 almas, el núcleo habitado más grande del pueblo indígena Rama que está asentado desde hace siglos en el extremo austral de la Región Autónoma Atlántico Sur.
“Actualmente, Rama Cay tiene una extensión aproximada de nueve hectáreas, pero su tamaño disminuye de manera acelerada por el embate de las olas; eso es grave por la alta densidad de población de nuestra isla”, explicó Martínez.
En tanto, Santiago Thomas, un dirigente Rama, afirmó que están buscando otros cayos y zonas costeras de tierra firme para ubicar a la población que ya no alcanza en Rama Cay.
Isla a la deriva
Abelardo McRea lamentó que ninguna autoridad municipal, regional o nacional se haya interesado por socorrer al pueblo Rama, que enfrenta el peligro de perder su isla sagrada heredada de sus ancestros.
“Todos sabemos que la erosión de Rama Cay se puede detener construyendo rompeolas. Incluso podemos recuperar terrenos perdidos con los sedimentos que se extraen del fondo de la bahía de Bluefields cuando dragan los canales de navegación, pero nadie nos quiere apoyar”, se quejó Santiago Thomas.
Thomas dijo en tono irónico que la superpoblación y la erosión de Rama Cay ha obligado a emigrar a los muertos, y concluyó con este comentario premonitorio: “Trasladamos el cementerio a tierra firme, pronto podríamos irnos los vivos”.