Nacional

Responde alusión del diputado Mario Valle


Sr. Director
Dr. Danilo Aguirre Solís
EL NUEVO DIARIO
Presente

Señor Director:
Recientemente llegué a nuestra tierra y un amigo me obsequió un número de su prestigioso rotativo, EL NUEVO DIARIO, fechado domingo 24 de diciembre 2006.

En una de sus páginas, la periodista Consuelo Sandoval entrevista al Señor Mario Valle Dávila, quien dice ser mi sobrino y el cual ha sido considerado y calificado por sus compañeros de la Alianza MRS como un connotado traidor a los ideales de Herty Lewites. Manifiesta en su disertación ser descendiente de mi ilustre y recordado padre, el general e ingeniero Don Alfonso Valle C., espada y pluma del liberalismo, pionero del habla nicaragüense, reconocido así nacional e internacionalmente, ex maestro de escuela, poeta y escritor, primer director de la primera Academia Militar de Nicaragua, en la Administración de José Santos Zelaya. Héroe de la Revolución Liberal de 1893, y segundo jefe del Estado Mayor, del General Nicasio Vásquez, jefe de Operaciones Militares en la guerra que Nicaragua sostuvo con la alianza de los ejércitos de Honduras y El Salvador en 1907. El General Valle participó en numerosos combates, tales como el Corpus, Choluteca, Las Lajas y Namasigue, cubriéndose de gloria las tropas nicaragüenses como vencedores.
Se preguntará, el que dice ser mi sobrino, a qué viene tan poca reseña, simplemente para que tenga conocimiento de la trayectoria estelar de quien dice ser descendiente. El General Valle no fue invitado desde su tumba a escuchar la carga de acusaciones que le han imputado sus compañeros de andanza a Mario Dávila, y tampoco me di por enterado del cúmulo de cargos, y especialmente el de TRAIDOR, ya que no es la primera vez que lo señalan con ese epíteto, pues se dice que quien traiciona una vez no se detendrá para seguir traicionando a lo largo del camino de la vida. Siempre será un traidor.
Debo decirle a Mario Dávila que en la historia de la familia Valle nunca ha habido traidores y que a él le cupo el honor de ser el primero, sus razones tendrán los militantes del MRS para llamarlo traidor. Afirma el susodicho que la GN bombardeó la universidad, no especifica el recinto universitario y al igual menciona que el infrascrito dirigía el bombardeo. En principio no soy piloto, las fuerzas de Seguridad Pública no utilizaron camiones con plataforma para montar morteros en batería para apaciguar los disturbios. Ya pueden imaginarse los lectores la masacre que hubiese ocurrido, ocasionando muertes y heridos, seguramente yo hubiera sido expulsado del recinto universitario por semejante acción. Me pregunto qué pretende el Sr. Mario Dávila al lanzar una cortina de humo para escurrirse del bombardeo al que ha sido sometido por los medios de comunicación por su traición al MRS. ¿Por qué se ocupa de mi persona? ¡Barajo! ¡Fariseo! Yo no fui invitado a participar a esa vela y mucho menos asistir al entierro. Aplaudo la intervención del purpurado rojo y negro de mi religión, que actuó como un superman, rescatándolos de en medio de las balas, según afirma en su entrevista el Ing. Dávila.
Con respecto a la lesión en el codo, al Dr. Virgilio Godoy, mi amigo de muchos años y de todo mi especial aprecio, con quien he conversado en Nicaragua, algunas veces, jamás me ha hecho referencia de esa lesión en el codo, ni le he notado ningún impedimento que imposibilite el libre movimiento de sus extremidades superiores.
Finalmente, le manifiesto que no tengo el afán o la intención de polemizar, con usted Sr. Dávila, siga regalando parte de su sueldo como diputado, es su soberana decisión, pero respetuosamente le sugiero no hacer alarde de su falsa generosidad, porque cuando se hacen favores, regalos o donaciones debe ser con mucha discreción. Lea con mucha atención y reflexión aquel refrán que dice: “Que las manchas de la camisa se cubren con la corbata, pero las manchas y traiciones de la conciencia no se cubren ni con mucha plata”.

Atentamente

Dr. Nicolás Valle Salinas.