Nacional

Un vencedor que no carga ostentaciones


Carlos Alfaro

Noel Areas conoció tanto a Oscar Larios en tan poco tiempo, que se atrevía a hacerle el line-up sin consultarle previo a cada desafío.
Tomaba la libreta de Larios y comenzaba a escribir los nombres de los jugadores leoneses que verían acción en el desafío.
Larios, quien siempre se particularizó por su carácter explosivo, tenía un aspecto intimidante y repulsivo, y a ninguna otra persona que no fuera Noel jamás se le iba a ocurrir atreverse a hacer el line-up. Era tan delicado eso para “La Mona”, que los otros ni siquiera se imaginaban hacer lo que hacía Noel.
Pero Areas se atrevía y lo hacía.
Pero Oscar conocía muy bien a Noel. Sabía que lo que él hacía siempre estaba bueno. Casi llegando a la perfección.

Era el contador del equipo
“La Mona” recibía la hoja. Le echaba un rápido vistazo, y más que observar quiénes iban jugando, se deleitaba con la excelente ortografía y caligrafía del entonces contador del equipo.
Ambos estaban conectados por la misma frecuencia. Hubo ocasiones en que Larios, en vez de preguntar a sus coaches algo relacionado con el juego, iba donde el contador del club (Areas) y discutía posibles jugadas.
Noel y “La Mona”, el contador y el manager, eran la fórmula perfecta para que se dieran buenos resultados. No había manera de negarlo. No había forma de esconderse.
Un día de tantos, al ver lo grandioso que pensaba para el juego el contador, “La Mona” lo invitó a que dejara la función que desempeñaba y que se uniera más al equipo, ahora como coach. Noel se convertiría en uno de los principales asesores que tendría Oscar Larios.
Fue la primera vez que Noel se uniformó en la Primera División. Ya había tenido experiencia como manager en las Ligas Menores, y además hasta fue jugador... y de los buenos.
Pero estar en el puesto que lo inmortalizó años después, tuvo su inicio cuando “La Mona” Larios le dijo: “Es momento de que estés a mi lado uniformado”.
“Recuerdo como si fue ayer: en la temporada de 1973 fue cuando el doctor Oscar Larios, un señor de carácter difícil, observó que yo tenía ideas, y de las buenas, para dirigir un equipo, y me manifestó que deseaba que fuera uno de sus coaches. Yo le tomé la palabra y así es como inicia la historia de Noel Areas”, dice el actual mentor del Bóer, quien recientemente retornó a la cima al conducir al Bóer al campeonato de la tercera temporada de la LNBP.

El mejor en la historia de Nicaragua
Desde 1973 hasta 2007 Noel ha capturado 12 títulos de campeón. Nadie tiene más trofeos de campeón que él. Nadie es más exitoso dirigiendo béisbol que él. Durante ese trayecto de 34 años, Areas ha sido sencillamente catalogado el mejor manager en la historia de Nicaragua, y los buenos resultados continúan apareciendo como el agua que sale de la fuente.
Nació el 21 de septiembre de 1941 en el barrio Ermita de Dolores, en León. Su papá fue Gilberto Areas López y su mamá fue doña Dora Balmaceda García.
Noel no tuvo mucha relación con su papá debido a que falleció cuando él apenas era un niño. Fue criado por su mamá, a quien siempre le gustó la idea de que su hijo fuera un deportista. Por eso, desde joven siempre tuvo pasión por el béisbol, y jugó pelota de buen nivel y fue considerado de los buenos artilleros.
“Yo fui trescientista siempre. Jugué tercera, short-stop, los jardines y hasta catcher. En algún momento fui cuarto bate en los equipos en que estuve, y pensé en su momento dedicarme por completo como jugador”, rememora Noel.
Los tiempos libres se los dedicaba al juego. Antes de laborar como coach y manager, se desempeñó como contador público en Casa Pellas y otras empresas.
“Recuerdo que en ocasiones me salía del trabajo para ir a jugar pelota”, dice Noel. “Jugué con el equipo San Felipe, con el team Santa Isabel y un tiempo con el San Enrique, cuando este club era dirigido por Raúl Delgado --el papá de “Panal”--, y quien a los meses de estar en ese equipo falleció en un accidente automovilístico”, agrega el mentor.
Luego de varios años como jugador, llegó la campaña de 1973, cuando “La Mona” lo invitó a ser uno de sus coaches.
Noel siempre fue un enamorado del estilo de dirección de Larios. Aunque su estilo fue diferente al del “maestro”.
“Él tenía una forma muy dinámica de dirigir, y yo lo disfrutaba mucho. Era muy arriesgado en jugadas. Yo trataba de copiarlo en todo, pero menos en su carácter. Sabía que en eso “La Mona” era insuperable. Por eso, siempre dije: lo malo de él no me interesa. Lo que quiero es aprender el juego y ser un manager de éxito como él”, recuerda Areas.
Junto a Larios, Noel aprendió el juego. Conoció estrategias de dirección. Se enamoró apasionadamente del diamante y tuvo como parámetro a “La Mona”. “Yo decía: Quiero ser igual o mejor que él”, afirma Noel.

El primer campeonato y los siguientes
Cuando “La Mona” lo invitó a ser parte del equipo en 1973, curiosamente Larios no terminó la campaña con el team metropolitano por problemas de salud, y la dirección del equipo se la entregaron al joven Areas, quien
condujo a León hacia el campeonato, que fue el primero de 12 en su carrera.
Un año después llegó el segundo campeonato para Noel. Chinandega lo contrató para guiarlo a la final, y así fue. En siete juegos Noel y el Chinandega doblegaron al equipo de Estelí.
En 1978 Oscar Larios se trasladó a vivir a Honduras, y Areas quedó como la primera opción para dirigir al equipo metropolitano.
Fue el inicio de la edificación para Noel como el mejor manager en la historia de Nicaragua. En los años 80 no hubo un mentor más ganador que él. Tras perder en 1981 la Final ante Rivas, Noel no ha vuelto a conocer derrotas en finales, vengándose de los sureños un año después, en la Final de 1982.
En los 90 nos impactó a todos con aquella serie ante los Dantos (1991) cuando logró sobreponerse a un déficit de 0-3 para al final imponerse 4-3.
“Esa fue una final mágica, porque uno de los batazos más emocionantes que he disfrutado en mi vida lo descarga ahí Panal Delgado frente a Martín Polanco, que nos dio el título. Ese trancazo fue con dos a bordo”, recuerda Noel.
En 1997 venció en la final al Bóer. En 1999 superó a las Fieras del San Fernando. En 2003 derrotó a Granada en la Final. Fue el manager ganador de la primera edición de la LNBP, y ahora logró conducir al Bóer al campeonato en la tercera edición de la Liga Profesional.
“No puedo negar que fue algo fantástico en mi carrera haber hecho al Bóer campeón”, dijo Noel. “Ya lo había hecho en 1976, cuando dirigí al “Bóer-COIP”. Pero siempre el reto de dirigir al equipo de la capital es grande, y yo lo conseguí esta temporada en la Liga Profesional”, dijo Areas.
El Bóer, ante la destacada actuación de Noel, ha manifestado que su puesto como mentor está asegurado para la campaña venidera.
“Sin titubeo alguno, Noel es nuestro candidato principal para que vuelva a conducir al Bóer hacia otro título en la campaña venidera”, dijo el directivo de la tribu Eduardo Urcuyo.
La experiencia de más de 30 años en el béisbol hace que Noel no piense en futuro, sino que en presente. Por ello, cuando se le preguntó si estaba dispuesto a aceptar la oferta de la campaña venidera, no dudó en manifestar: “Esperemos que llegue la temporada y ahí daré mi decisión.

Sus más famosas victorias
De los 12 títulos de campeón, ¿cuál ha sido el más disfrutado?
Todos son disfrutados. Pero hay uno que me gusta comentarlo, y fue el de Chinandega en 1974. Desde que yo lo hice campeón jamás nadie ha vuelto a hacerlo en la Primera División. Chinandega es campeón de la Liga Profesional, pero mi récord de la Primera División se mantiene. Me gusta tocar siempre ese detalle.

Pensábamos que iba a decir el campeonato ante los Dantos.
Ese Campeonato es histórico, porque la tercera victoria de ellos es por nocaut ante nosotros. El score quedó como 14x1... Cuando regresamos a León, la gente nos recibió con insultos y piedras. Estábamos reconcentrados en Poneloya. Cuando nos tocó retornar a Managua para el cuarto juego, una ancianita nos esperaba en la carretera, a las fueras de León, y nos dijo: ‘Los bendigo. Ustedes van a ganar’. Muchos pensamos que se trataba de la Virgen de Mercedes. Lo cierto es que ganamos juego a juego hasta llegar al cuarto en fila, para vencer a los Dantos.
A usted siempre se le ha considerado un enamorado del toque de pelota, ¿por qué?
Cuando estuve en León siempre conté con grandes lanzadores como Julio Moya, Epifanio Pérez, Orlando Cuevas, Lisandro Parajón o Tony Chévez. Ellos me decían: ‘Regalame una o dos carreras y yo te regalo la victoria’, por eso, tocar pelota hacía avanzar a los corredores a posición anotadora, y casi siempre las cosas me salían bien. Por ello soy un enamorado de tocar bolas.

¿Cuál ha sido el lanzador más impresionante que usted ha dirigido?
Esa es una pregunta difícil, porque siempre dirigí a grandes pitcheres, pero en temporadas, indudablemente tiene que ser Moya, con su 0.14 de efectividad. No permitió carrera limpia en casi cien innings. Eso fue espectacular.

Y de los artilleros, ¿quién lo ha impactado más?
Clyde Williams me hace recordar la primera Liga Profesional con Marvin Throneberry. Ambos han sido fenomenales. Él me hizo revivir el pasado por su fama de gran jonronero. Pero entre los nacionales está ‘Panal’, Henry Roa, Julio Medina, y uno que calladamente se convirtió en uno de los monstruos, que es Roberto Espino. Ese era señor bateador, que sin dudas, con sólo recordarlo me emociono.

¿Cuál ha sido el pelotero más disciplinado que ha tenido?
Henry Roa es uno de ellos, pero considero que el de mejor disciplina de todos fue Arnoldo Muñoz. Ese tipo es la paz personificada.

¿El más indisciplinado?
Los que te voy a mencionar fueron ‘jodidos’, pero con una calidad tremenda en el juego. Leo Cárdenas fue uno de ellos. Otro que recuerdo ahorita es Julio Vallejos. Tremendo catcher, pero había que estarlo calmando siempre. Otro era Antonio Rizo, que era un infiernito. Medina fue difícil, pero para mí, uno de los mejores peloteros que mis ojos hayan visto.

En la Serie Final recién concluida, ¿no se sintió mal por haber barrido al equipo que usted más ama, que es León?
Muchas veces uno se convierte en profesional. Mi corazón es leonés, pero me resintieron cuando me corrieron del equipo aun cuando les había dado un campeonato. Ese gesto de ellos (la directiva leonesa) me ayudó a ver las cosas diferentes. A convertirme en un profesional y no mezclar cosas del corazón en esta profesión. Por eso, en medio de todo, me sentí feliz de hacer campeón al Bóer.

Cuando escuchó a la fanaticada corear interminablemente: “Queremos a Noel”, ¿qué pensó?
Eso fue algo asombroso, porque fue la muestra de que aún soy amado por la mayoría. En vez de ser abucheado fui aplaudido. Me felicitaron los leoneses. Me emocioné porque ellos reconocieron mi trabajo. Saben que les pertenezco, pero por razones del destino no estoy con ellos. Fue algo inolvidable para mí, concluyó diciendo el actual manager campeón, Noel Areas.