Nacional

Conclusivo de Cenis

* Informe solicitado a economista pasó a revisión y discusión en Contraloría para sesión del jueves * El documento señala que Noel Ramírez, Mario Alonso y Eduardo Montealegre, cargan con serias responsabilidades

Luis Galeano

Un informe conclusivo presentado por el economista Néstor Avendaño a los contralores sobre el caso de los Cenis, señala como responsables de la emisión ilegal de esos títulos, de la reclasificación de la cartera de los bancos quebrados y de la readecuación de la deuda interna, a los ex presidentes del Banco Central de Nicaragua (BCN), Noel Ramírez y Mario Alonso; y al ex ministro de Hacienda Eduardo Montealegre.
El presidente de la Contraloría, Guillermo Argüello Poessy, confirmó la existencia del informe sobre los Certificados Negociables de Inversión (Cenis), elaborado por Avendaño a petición del Consejo Superior, y señaló que lo revisarán y discutirán en la reunión del próximo jueves, debido a que ayer no tuvieron tiempo para hacerlo.
El informe destaca el hecho de que durante la administración del ahora reo Arnoldo Alemán y por medio de dos Acuerdos Presidenciales “sin sustento legal”, el Estado sólo se obligó a asumir deudas derivadas de los depósitos del público en los bancos que fueron intervenidos y liquidados, lo cual fue refrendado por el Consejo Directivo del BCN. El representante del BCN en ese entonces era el hoy diputado ante el Parlacen, Noel Ramírez.
“Sin embargo, las Juntas Liquidadoras de los bancos, indebidamente procedieron a cancelar deudas que los bancos liquidados tenían con bancos e instituciones financieras nacionales y extranjeras, entre las que figuran el BCIE, el Fondo Nicaragüense de Inversiones, el Tower Bank, Dresdner Bank, Profund, Banco Alemán Platina, Hamilton y Visa”, dice el informe cuya copia rola en nuestro poder.

La tasas de interés
Los intereses fijados por el BCN para la emisión de los títulos fue anómala, según el informe de Avendaño. El Banpro obtuvo de parte del BCN una tasa de interés en los Cenis de 15, 17.7 y hasta 21% al adquirir la cartera del Banco Intercontinental (Interbank), es decir, una tasa interés promedio ponderada de 19.4%.
El mismo Banpro obtuvo del BCN una tasa de interés de 11.4% por adquirir la cartera del Banco de Comercio, Industria y Comercio (Banic). En el caso del BDF, logró que el BCN le pagara 10.65% de interés por adquirir la cartera del Banco del Café, y al Bancentro, que obtuvo el Banco Mercantil (Bamer), el BCN le otorgó una tasa de interés de 7.93%.
La reclasificación de la cartera de préstamo de los bancos liquidados tomada por los bancos adquirentes, le correspondía a la SIB, sin embargo fue hecha de común acuerdo entre el BCN y las entidades que absorbieron a los bancos quebrados.
“Esto lesionó al Estado de Nicaragua al elevar injustificadamente la carga de la deuda pública interna, como el resultado del deterioro de la cartera de préstamos por falta de gestión de cobro de parte de los bancos adquirentes, que estaban en espera del BCN para proceder a la reclasificación de dicha cartera”, afirma el informe de Avendaño. Estas tasas de interés fueron negociadas por el mismo Noel Ramírez.
Las brechas que dejaron cada uno de los bancos quebrados son: Interbank: US$152.7 millones; Bancafé: US$77.4 millones; Bamer: US$40.8 millones y el Banic: US$61.3 millones.
“El valor original de los Cenis emitidos ascendió a US$332.2 millones, que sumados a los intereses devengados arrojó un valor facial de los Cenis de US$492.4 millones”.
Agrega que se estima que la brecha efectiva a ser cubierta por los Cenis debió haber sumado unos US$212.4 millones y no el monto de la deuda original de US$332.2 millones, es decir, hubo un exceso en la emisión de Cenis de US$119.8 millones por la venta del Interbank, Bancafe, Bamer y el Banic.

Las anomalías con las Juntas Liquidadoras
Además, dice el documento que durante el proceso se violentó el artículo 30 de la Ley General de Bancos, que señala que “no podrán ser miembros de la Junta Directiva de un banco:... los directores, gerentes, funcionarios, mandatarios, o empleados de cualquier otro banco”.
Rodolfo Delgado Cáceres fue nombrado liquidador del Interbank, cuando todavía fungía como liquidador del Banades, y además era propietario de la microfinanciera Coficsa. También fueron miembros de esa Junta Liquidadora, Arturo Arana, gerente general del Banpro, adquirente de la cartera del Interbank; Fernando Rodríguez Alaniz, funcionario del BCN, y el director jurídico del BCN, Juan José Rodríguez.
En los casos del Bancafe y del Banic, se nombraron como liquidadores a Carlos Matus, quien era gerente general del Bancafé al momento de su intervención, y a Guillermo Lugo, quien era gerente general del Banic al momento de su intervención.
Además de eso, Avendaño afirma la violación al artículo 106 de la Ley General de Bancos, que señala que el plazo de funcionamiento de las Juntas Liquidadoras es de seis meses prorrogables por otros seis meses. “La Junta Liquidadora del Interbank funcionó un año y 11 meses; la de Bancafé dos años y seis meses; la del Bamer un año y nueve meses, y en el caso del Banic un año y dos meses”, señala el documento.
El actuar de los liquidadores, el pago de sus honorarios y supervisión de su trabajo, se dio durante la administración de Mario Alonso en el BCN. Además, fue Alonso el que interpuso un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia en contra de una resolución de la Contraloría, que denunció de nulidad la emisión de los Cenis, enviada en 2003.

Enormes honorarios
Otoniel Ruiz, Guillermo Lugo y Yalí Molina, liquidadores del Banic, se autorizaron honorarios hasta por C$19.9 millones, cantidad que es C$3 millones mayor a lo que correspondía de conformidad con el instructivo de la Superintendencia de Bancos (SIB) del 22 de abril de 2002, que estableció que “los honorarios serían iguales al 2% del valor neto de los bienes de la masa”, es decir, después de haber deducido del mismo todos los gastos resultantes del proceso de liquidación.
“El cálculo de los honorarios se sobrevaluó en todos los casos (excepto el Bamer, del cual no se dispuso información), porque no se dedujo al total de la masa de bienes de los gastos resultantes del proceso”, dice el informe elaborado en base a datos proporcionados por la SIB, el Ministerio de Hacienda y el BCN.

El famoso bono “cupón cero”
Avendaño señala que “no se puede justificar” que el Banco de la Producción (Banpro) haya recibido como “compensación” más de US$10 millones del gobierno de Enrique Bolaños, por haber aceptado reducir del 17 al 9%.
El Consejo Directivo del BCN aprobó emitir dos “Bonos Cupón Cero” de US$5,103,113 cada uno a favor del Banpro, para compensar el golpe que supuestamente resentiría esa entidad financiera al bajar dichos intereses.
Esta negociación se hizo a través del ex ministro de Hacienda y actual diputado de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) ante el Parlamento, Eduardo Montealegre, quien en una entrevista que le hizo EL NUEVO DIARIO dijo que se trataba de una “ingeniería financiera”.
“Con esa renegociación de la deuda el país dejó de pagar US$18 millones anuales con la rebaja de la tasa de interés. Nos ahorramos más dinero que el que realmente se tenía que pagar, fue parte de la ingeniería financiera que aplicamos”, dijo Montealegre en su oportunidad a END.

Los regalos de las subastas
Avendaño indicó en su informe que con la subasta de los activos de los bancos quebrados, que fue organizada por la Comisión Liquidadora de Cartera (CLC), el Estado “prácticamente regaló las carteras de créditos y claramente hubo negligencia en la gestión de cobro de dicha cartera por parte de las Juntas Liquidadoras y del BCN, lo cual implicó un daño patrimonial al Estado de Nicaragua”.
“En promedio, la cartera de créditos se vendió en tres subastas en un proceso poco transparente y viciado, en un 3.18% de su valor: por un monto total de US$151.6 millones, sólo se recibieron US$4.8 millones”. En estas subastas los favorecidos fueron: Bancentro, Banpro, Financo y la Grant Thorton.
En cuanto a la subasta de cartera de bienes inmuebles por US$15.4 millones, Avendaño señala que no se obtuvo información sobre su valor en libros, ni una descripción del bien y ni una valoración aproximada de mercado. Dos oferentes ganadores del 51% de esta subasta fueron Bancentro, con US$5.3 millones, y Financo, con US$2.5 millones.
En cuanto a la subasta de mobiliario y equipos por US$95,000, Avendaño dice que no se supo qué fue lo que se vendió ni su valor en libros, pues sólo se informó el número de lotes y quiénes los compraron. De las obras de arte que fueron subastadas sólo se recuperaron US$930,000, y se desconoce en cuánto las adquirieron los bancos quebrados o su valor de mercado.
De la subasta de vehículos sólo se produjeron US$152,000, pero se desconoce la marca, modelo y año, su valor en libros y su valor aproximado de mercado.