Nacional

Baños como salas de clase en Waspam

* Prohibición de cobrar ha impedido que inicien clases nocturnas, mientras que en el diurno hay hasta dos niños en una misma silla

Fermín López

ENVIADO ESPECIAL / WASPAM, RÍO COCO
La demanda escolar y la falta de maestros e infraestructura en la Escuela Nacional de Waspam, obligaron a la dirección del centro a convertir uno de los baños de la escuela en aula, mientras que las dos secciones de sexto grado no están recibiendo clases por falta de local.
La profesora Rita Bell Manzanares, directora de la escuela, dijo a EL NUEVO DIARIO que la matrícula de este año en el diurno ha sobrepasado los ochocientos estudiantes, pero no hay suficientes aulas, por lo que se ha tenido que cargar algunas hasta con sesenta estudiantes.
El año pasado la matrícula fue de unos seiscientos estudiantes, en cambio este año se ha disparado a más de ochocientos, señaló la funcionaria del MECD, quien agregó que han hecho gestiones a nivel de las delegaciones municipal y regional, pero no hay respuesta.
En nuestra visita a la Escuela Nacional, EL NUEVO DIARIO fue testigo de muchos estudiantes que reciben la clase sentados en el suelo, y en aulas donde los niños son pequeños, dos alumnos ocupan una silla.
La directora de la escuela dijo que únicamente cuentan con trescientos pupitres, de los cuales una gran parte está en mal estado y no da abasto para la demanda de 850 estudiantes que buscan la única escuela pública donde no se cobra por la educación.
Las clases en el turno nocturno aún no han comenzado debido a que la ENEL les mandó a cortar el servicio de energía eléctrica, porque supuestamente la escuela tiene una deuda de más de cinco mil córdobas.
Se conoció que la dirección del turno de la noche recogía una colecta de cinco córdobas por estudiante para poder pagar la energía, debido a que el Ministerio de Educación no ha querido asumir esos gastos, pero ahora con la prohibición de cobros a las escuelas, las clases están paralizadas sin saber hasta cuándo, dijeron en la dirección.
La profesora Derling Coleman imparte segundo grado a un grupo de 40 alumnos, en un local que funcionaba como baños públicos, pero que debido a la necesidad, la dirección del centro desde hace dos años habilitó esa área para que los estudiantes del turno matutino reciban clases. “Tenemos que ponerle candado a la puerta cuando salimos, porque si no los estudiantes de la noche entran y hacen sus necesidades, y cuando vienen los niños por la mañana está sucio y les toca limpiar a ellos”, manifestó preocupada la educadora.